Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Asesinatos en el harem imperial 1

Asesinatos en el harem imperial 1
Guion
Tabasa Iori
Dibujo
Tabasa Iori
Color
Blanco y negro
Formato
Portada rústica con sobrecubierta. 12,8 x 18,2 cm. 200 páginas. Sentido de lectura japonés.
Precio
9,90€
Editorial
IVREA. 2026
Edición original
Ansatsu Koukyu Ansatsu Nyokan Karin wa Yuttari Ikitai (暗殺後宮 暗殺女官・花鈴はゆったり生きたい)

BIENVENIDO AL HARÉN DONDE SE CONSPIRA MÁS QUE SE RESPIRA

Un harén imperial debería ser un lugar tranquilo lleno de normas, protocolos y conversaciones cuidadosamente medidas.

En la práctica, en Asesinatos en el harem imperial, es más bien un cóctel de conspiraciones, asesinatos elegantes (o no tanto) y silencios incómodos en pasillos llenos de gente peligrosa.

Publicada en España por Editorial Ivrea, esta serie nos mete de lleno en una corte imperial donde lo raro no es que alguien muera… sino que alguien sobreviva demasiado tiempo.

Problemas en palacio (spoiler: no suelen acabar bien)

La narrativa parte de una premisa bastante reconocible: el harén imperial no es solo un espacio habitado por concubinas y damas de la corte, sino un auténtico nido de traiciones y conspiraciones por la sucesión al trono.

En medio de todo ello encontramos a Karin, una aprendiz de dama de la corte que proviene de una familia de legendarios asesinos. Nuestra protagonista, con su mirada fría – heredado por pura genética – y su carácter reservado, únicamente tiene un deseo: hacer amigos.

El detonante de la trama llega cuando Karin conoce a Akinoshi, un joven emperador de salud frágil y objetivo constante de distintas conspiraciones. A partir de ese momento, nuestra protagonista se verá arrastrada a un auténtico battle royale palaciego.

A nivel narrativo, el tomo tira de una estructura de misterio por capítulos. Y tras su lectura, una cosa queda clara: esta historia se va a ir cociendo a fuego lento.

El ritmo, por tanto, no es especialmente rápido, pero sí constante. Cada capítulo añade una pieza más al tablero, sin prisas, dejando que el lector vaya encajando información. Y eso engancha bastante.

El harem funciona como un personaje más: es un entorno cerrado donde todos ocultan algo. Poco a poco, se nos va presentando al elenco y las tensiones políticas existentes.

Asesinatos en el harem imperial 1

Enseñar a ser asesina: bien. Socializar: para otro día

Karin es, sin duda, el mayor acierto de la obra.

No es la típica protagonista que lo tiene todo bajo control. Puede matar si hace falta (al fin y al cabo, es parte de su linaje), pero no es lo que busca. Ella solo quiere tener amigos… y no tiene ni idea de cómo hacerlo.

Ese contraste entre lo letal que puede ser y lo perdida que está en lo social es lo que hace que el personaje funcione tan bien. Pero no es solo torpe: es genuina, tiene buenas intenciones y se esfuerza, aunque meta la pata constantemente.

Su forma de ver el mundo genera situaciones entre incómodas y divertidas, que alivian el tono más serio de la historia.

Asesinatos en el harem imperial 2

Miradas que matan

El apartado artístico de Tabasa Iori acompaña muy bien el tono de la obra.

El dibujo es limpio y estilizado, con líneas finas y un trazo bastante controlado. El uso de las sombras y del contraste blanco-negro es utilizado en momentos de tensión, así como en los fondos para centrar la atención en los personajes.

Por otro lado, la composición de la viñeta está cuidada para generar un ritmo visual pausado. Iori evita el uso de splash pages (páginas completas dedicadas a una sola ilustración grande) o a coreografías complejas en escenas de acción, todo para que nos fijemos en detalles como ojos entrecerrados o sonrisas ambiguas.

Iori nos presenta un diseño de personajes con rostros estilizados, rasgos suaves y con vestimentas cuidadas que refuerzan esa sensación de lujo. En contraposición encontramos a Karin, cuyo diseño es más sobrio y cuyas posturas más rígidas refuerzan la idea de que no encaja.

Por último, cabe destacar que, aunque no se trata de un manga hiperdetallista en la representación de los escenarios históricos, sí presta una atención notable al entorno. Esto se aprecia tanto en los trajes tradicionales como en la arquitectura, lo que contribuye a que entremos de lleno en el mundo creado por Iori.

Asesinatos en el harem imperial 3

Yo solo quería tener amigos

Puede que, tras leer esta reseña, te venga a la mente otra obra: ¿te suena Los diarios de la boticaria?

Ambas parten de una idea muy parecida: una corte imperial llena de intrigas. Comparten cierto ADN, pero juegan en ligas bastante distintas.

En Los diarios de la boticaria, seguimos a Maomao, una boticaria que acaba en el palacio y empieza a investigar misterios y conspiraciones porque, básicamente, no puede evitar ser curiosa. En Asesinatos en el harem imperial, Karin también llega al palacio, pero con una diferencia clave: ella ya es parte del peligro.

La mayor diferencia está en el rol que desempeñan. Maomao actúa como investigadora accidental: es ese tipo de personaje que se mete en problemas porque quiere saber más. Por su lado, Karin no investiga por curiosidad, sino que vive en un entorno donde todo el mundo sospecha de ella.

Por último, el enfoque de ambas obras es totalmente distinto. Los diarios de la boticaria se articula en pequeños misterios conectados, siguiendo una estructura de caso, investigación y resolución. En cambio, Asesinatos en el harem imperial apuesta por un thriller más continuo, con conspiraciones más largas y casos que incluso pueden quedar sin respuesta.

Quizá podríamos definir uno como un puzle… y el otro como una partida de ajedrez.

Ivrea cumple: formato clásico, cero dramas

La edición española de Editorial Ivrea sigue la línea habitual de la editorial: formato B6, alrededor de 200 páginas por tomo, en blanco y negro y con tapa blanda. Es una edición funcional, sin florituras, pero sólida.

Además, es una serie abierta con 9 tomos publicados en Japón, así que, si Ivrea mantiene un buen ritmo en la publicación, tenemos historia para rato.

De momento tenemos el tablero y alguna pieza puesta, aunque lo más importante parece que aún está por jugarse.