Aunque esta obra fue publicada en 2023, coincide en el tiempo Artificial. Una historia de amor con otra obra con la que comparte algunos puntos en común, y de la que se está hablando mucho últimamente: Alimentar a los fantasmas. Comparten ambas el estar escritas por autoras jóvenes, que se interesan por su pasado familiar y se ponen manos a la obra para averiguar más sobre él. Coinciden en estar publicadas en blanco y negro, con un estilo bastante particular, compartiendo con el lector el progreso de su investigación como si estuviese produciendo al mismo tiempo. Y por último, también comparten que ambas obras han sido publicadas por el grupo Penguin Random House, aunque una fuese en el sello Reservoir Books y esta en Salamandra Graphic.

Como decía, la obra cuenta la investigación de Amy Kurzweil sobre su familia. Su padre Ray es un pope de la investigación en Inteligencia Artificial mucho antes de que estuviese de moda, y participó en el desarrollo de los primeros modelos. Su abuelo Fred fue un músico austríaco que consiguió huir de su país poco antes de La noche de los cristales rotos. Amy investiga sobre su abuelo, del que conoce muy poco, aprovechando lo que le cuenta su familia y cómo su padre utiliza documentación archivada para realizar uno de los primeros chats de IA para poder «hablar con él». Pero aunque la línea argumental se centra en la investigación de Amy, en el fondo nos está hablando de las tres generaciones: de la de su abuelo, pero también nos habla de su padre, su trabajo y su filosofía; y de ella misma, sus inquietudes y su difícil relación de pareja.
La obra está planteada como una suerte de memoria gráfica, una especie de diario, repleto de reflexiones que en todo momento nos hace, a través del dibujo, partícipes de sus inquietudes, de cómo se siente. Pero no solo es un trabajo de recuperación e investigación sobre su familia, sino que incluye también una gran carga de reflexión, de mostrarnos la propia filosofía y la manera de pensar de su autora, que busca averiguar qué es la memoria y a qué podemos llamar hogar. Reflexiones íntimas con un uso muy potente de elementos gráficos para transmitir sensaciones, y no solo narrar la historia de las tres generaciones de artistas de perfil diferente: músico, investigador divulgador y dibujante.

La autora ya había destacada por una obra, inédita en España, Flying couch, con gran éxito de critica y varios premios, que ya inauguraba un poco esa vertiente de memoria gráfica (de hecho ese cómic lleva como subtítulo Una memoria gráfica). Publica también habitualmente en el periódico The New Yorker. Probablemente, la repercusión de este segundo trabajo, sirva como aliciente para poder leer en castellano ese primer trabajo suyo no dentro de mucho.
Pero como decía, lo más llamativo que tiene la obra es la manera de compartir las sensaciones con el lector. El dibujo es sencillo, y nos recordará inmediatamente a un buen puñado de obras de este mismo corte, pero lo que destaca es la integración de material documental, de una manera casi siempre atosigante, que nos hace empatizar con la titánica tarea de nadar entre esos cientos de cartas y documentos para poder averiguar algo más de su abuelo. E igualmente, busca transmitir la sensación de desbordamiento a la hora de plasmar las entrevistas: Cuando habla con su padre o con otras personas, puede llegar a usar plantillas de 15-20 viñetas por página, monótonas, y cargadas de mucho texto. Reconozco que, a pesar de reconocer y comprender el recurso, llegó un momento de la obra en que llegó a extenuarme demasiado y me costaba avanzar en la lectura. Es algo premeditado, porque luego se marca algunas escenas de flashbacks o de síntesis de los recuerdos de una manera muy ágil en la que las páginas van casi volando, lo cual sirve de muestra para entender que es un recurso intencionado.
La obra se completa con una larga sección de agradecimientos y un apéndice donde desarrolla extensamente muchas de las referencias, explicando más de las canciones, cuadros, citas o nombres referidos.

En definitiva, Artificial. Una historia de amor es una obra con muchas capas de lectura. Sirve de reflexión sobre la familia, pero plantea ciertos aspectos éticos y filosóficos en los que podemos adentrarnos lo que queramos como lectores. La reflexión sobre la memoria y sobre qué nos identifica como personas resulta interesante, aunque queda expuesto para que sea el lector el que saque sus propias conclusiones. Una obra interesante que hay que leer con paciencia y dosificándola, por su densidad en algunos pasajes. Transmite con gran habilidad las sensaciones de su autora y narradora a la hora de realizar la investigación.
Lo mejor: Cómo comparte las sensaciones y emociones a través de la narrativa.
Lo peor: Su densidad y profundidad puede abrumar a alguien que vaya buscando algo más ligero. La rotulación en ocasiones es muy confusa.


