Grant Morrison ha sido uno de mis autores preferidos de todos los tiempos. Es un tipo que sabía que teclas tenía que tocar para... Aniquilador, de Grant Morrison y Frazer Irving

Grant Morrison ha sido uno de mis autores preferidos de todos los tiempos. Es un tipo que sabía que teclas tenía que tocar para llegarle a la fibra a un tipo de lector al que pertenezco, y lo hacía como nadie. Además, es una figura clave para la transformación que el cómic mainstream norteamericano tuvo a finales de los 80 y principios de los 90: sus Animal Man y Doom Patrol son dos de los pilares en los que se asentó el sello Vertigo, que tuvo una de sus cumbres indiscutibles en Los Invisibles. Pero no solo en la línea adulta de DC funcionaba Morrison a la perfección: en los superhéroes más convencionales también era una luminaria. Sus etapas en Batman, JLA o X-Men están indiscutiblemente entre las mejores de sus respectivos personajes. Pero con la llegada de los 2010s, la indiscutible calidad que había tenido desde mediados de los 80 empieza a desvanecerse, y alguno de sus nuevos títulos, aún siendo correctos, no maravilla como hacía en tiempos. Nameless o Klaus no son ni remotamente memorables, y sus etapas en Green Lantern y Action Comics son sendas decepciones. Llevamos unos años en los que nos acercamos a cada tebeo escrito por Grant Morrison con un cierto recelo. ¿Y qué tal se ha portado en Aniquilador? En pocas palabras: hacía tiempo que no disfrutaba tanto un tebeo suyo.

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Aniquilador es una serie limitada de seis números en la que Morrison nos presenta a Ray Spass, un extravagante guionista de Hollywood con un bloqueo creativo y un tumor cerebral inoperable que tendrá que aliarse con Max Lomax, una de sus creaciones, en una frenética carrera para evitar la destrucción del universo. Lo que empieza con un escritorzuelo miserable, maltratador y prepotente a la vez que quejica, acaba convirtiéndose en una épica religiosa espacial con estaciones espaciales infernales, dioses digitales y terroríficos ositos de peluche. Un delirio Morrisoniano que te tira ideas locas una tras otra a la cara sin dejarte respirar como ha hecho en sus mejores años.

Nos encontramos aquí una historia con muchos de los temas habituales del autor. El encuentro de autor y creación ya nos dejó con la boca abierta a los que leímos Animal Man allá por 1991, pero no es la única vez en la que realidad y ficción se han encontrado en su obra: Happy llegó incluso a contar con una versión televisiva en imagen real. Las similitudes entre escritor y personaje nos hacen pensar en King Mob de Los Invisibles como un alter ego estrella del rock and roll del propio Morrison. El intento de Spass de arreglar su vida personal integrándola dentro de la historia que está escribiendo podría parecer un ritual de Magia del Caos, de la que el guionista escocés es practicante, y las versiones cifi de planteamientos religiosos es una constante en su carrera. Si además le añades un punto de extrañeza casi lisérgica, tienes una obra típica de Grant Morrison, que aunque no esté entre las más brillantes de su carrera, sí que es uno de sus puntos álgidos de la última década. Quizás tenga que ver el hecho de que Aniquilador es la forma en la que Morrison desahoga la bilis de su mala experiencia en Hollywood:

Esto es lo que es Hollywood, el tipo de gente que he conocido. Aquí hay hombres que he conocido, el tipo de mujeres que he conocido, aquí está mi versión de este extraño mundo en el que la gente crea ficciones para vendérselas a todo el planeta. Esto tiene mucho que ver con mi experiencia en Hollywood, y creo que probablemente podáis verlo. (…) Las notas que Spass recibe sobre su guión son palabra por palabra notas que yo he recibido en trabajos previos, así que la verdad es que me ayudó tenerlas, y básicamente ésta es mi venganza por haberlas recibido.

Que describa a uno de los villanos de la historia como que se parece a una estatuilla de un Óscar no hace sino confirmar esa idea.

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A ello también colabora el espectacular dibujo de Frazer Irving, un ilustrador con el que Morrison ya había trabajado previamente en obras como Batman y Robin o Siete Soldados: Klarion, pero que en Aniquilador hace uno de los mejores trabajos de su carrera. Con un guión con momentos psiodélicos al más tradicional estilo Morrison, Irving tiene total libertad para dejarse llevar y crear unos entornos caóticos y totalmente alienígenas, tanto en cárceles extraterrestres como en Los Ángeles. Pero no sólo en rareza se luce el ilustrador inglés: la expresividad de sus rostros es brillante, el dinamismo de las escenas de acción es casi cinematográfico (lo siento, Grant), y el color es espectacular. Aunque no nos hubiera gustado el guión -que lo ha hecho-, el dibujo de Irving es motivo suficiente para deleitarse en esta obra.

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Aniquilador ha sido, en definitiva, una buena obra para darse cuenta de que, aunque en los últimos años no nos haya dado tantas obras memorables como solía, aún quedan ideas muy interesantes dentro de la cabeza de Grant Morrison. Probablemente no sea un buen punto de entrada a su obra, y si se te atragantan sus temas habituales, aquí tampoco te va a convencer. Pero si eres de los que dieron palmas con El Asco o Los Invisibles, aquí tenemos esa misma versión del escocés.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

  • Mr. Nobody

    25 julio 2021 #1 Author

    Aún no lo he leído y ya me gusta. Solo viendo las páginas. Que Grant hijo de puta. XD

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