Como dice el Director de Manchacómic, Ángel Serrano, en la introducción de este cómic, las Becas creativas y Premios de Cómic «no solo abren camino a nuevas voces, sino que confirman la vitalidad de un medio que encuentra en cada generación nuevas formas de narrar». Y es que Aniel ha visto la luz gracias a la Beca Creativa Manchacómic 2024, una propuesta impulsada por AMICO (Asociación de Amigos del Cómic de Ciudad Real), las Fundaciones El arte de volar e Impulsa Castilla La Mancha, la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha y la propia editorial Serendipia, que es la que publica esta obra. Gracias a las entidades que han colaborado, no solo tenemos el imprescindible respaldo económico sino que los autores ganadores cuentan con una asesoría artística para que el proyecto tenga el mejor acabado posible y las ideas más transgresoras puedan llegar a buen puerto sin que se dispersen durante el desarrollo.

Lorena Bueno Larraz ganó el pasado 2024 con esta obra dicha beca que ahora ve la luz gracias a Serendipia. Se trata de una autora que se ha movido hasta ahora en diversas facetas artísticas como series y películas de animación 3D, así como efectos especiales (La sociedad de la nieve) y también como pintora figurativa que ha visto su obra expuesta en galerías de Alemania, Inglaterra, Japón o Corea del Sur. A pesar de ser Aniel su primer cómic, la obra refleja todo el bagaje profesional que tiene a sus espaldas a pesar de su corta edad, y si uno echa un vistazo a algunas de las ilustraciones o trabajos previos, puede entender mejor su evolución hasta este trabajo.
La obra nos traslada a un futuro distópico en el que la imaginación de los niños ha permitido crear una tecnología para viajar a nuevas dimensiones. Por ello, los niños son usados para experimentar y crear dicha tecnología… hasta que un día comienzan a desaparecer. Aniel es una de las primeras niñas utilizadas con fines tecnológicos y recurren a ella para intentar averiguar qué se esconde entre esos saltos dimensionales que está secuestrando a los niños. Comienza así un viaje en el que el lector se moverá entre la incertidumbre y el miedo, sin saber bien quiénes son los buenos y los malos de esta historia, y qué está sucediendo exactamente o por qué.

Lo que más me ha interesado de esta obra es su capacidad para evocar. Partimos de la base de que se trata de un cómic construido alrededor de una potente premisa, pero que no se detiene a desarrollarla ni explicarla, sino más bien pretende producir sensaciones en el lector, y utilizar el ritmo narrativo para crear una tensión y comprender algo de lo que está sucediendo. Para ello, recurre a transiciones de viñetas que hacen pasar el tiempo lentamente, dejando una sensación de urgencia en el lector, de necesidad de que vaya más rápido y podamos enterarnos de qué pasa. Ese ritmo lento y pausado es compensado con una ausencia casi total de textos, provocando una curiosa sensación al tener un desarrollo tan lento… pero con una lectura tan ágil y rápida.
La autora utiliza un dibujo limpio y claro, pero con recursos visuales muy interesantes: uno de los más llamativos es cómo utiliza ese dispositivo craneal en forma de círculo brillante para dirigir la vista del lector en un buen número de páginas. Funciona muy bien en las partes con más movimiento y contribuye a la agilidad de lectura, aportando claridad a la acción. Igualmente, el color tiene mucho peso, con un efecto inicial a lo Mago de Oz, jugando con el blanco y negro y el color en los primeros compases, pero continuando después mezclando ambos tipos de paletas, y siendo lo que permite destacar determinadas partes de la página.

En definitiva, Aniel es una opera prima de una autora con inquietudes artísticas muy variadas que la dotan de mucha riqueza visual. A pesar de los peros que se le pueden poner como primera obra, creo que ganan con creces los puntos positivos sobre los negativos, y es una presentación como autora más que interesante. Historia que se mueve continuamente en terrenos sombríos tanto literal como figuradamente, que esconde una crítica a una sociedad que cada vez pierde más de vista la importancia de las personas por su necesidad de una continua evolución y un salto hacia adelante. Interesante propuesta.
Lo mejor: Visualmente tiene aspectos interesantes. La curiosidad artística en diferentes facetas de la autora dota a la obra de un plus a nivel general.
Lo peor: Tiene aspectos que la delatan como un trabajo primerizo, aunque en mi opinión merecedores de la más absoluta indulgencia.


