Es la hora de las tortas!!!

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Alimentar a los fantasmas

Alimentar a los fantasmas
Guion
Tessa Hulls.
Dibujo
Tessa Hulls.
Traducción
Juan Naranjo.
Formato
Rústica con solapas, 400 págs, B/N. 20X5x25 cm.
Precio
32,90€.
Editorial
Reservoir Books. 2025.
Edición original
Feeding ghosts. A graphic memoir (MCD).

Nos llega de la mano de Reservoir Books una obra que ya llega avalada tras haber formado parte de la selección a mejor cómic del año para publicaciones como Time, The Guardian, Library Journal o la propia Bilioteca Pública de Nueva York. La lectura de Alimentar a los fantasmas me ha sorprendido con un ejercicio de autodescubrimiento y de desnudarse ante el lector por parte de su autora, Tessa Hulls. Se trata de una obra muy densa, dura y con numerosas capas de lectura, que exigen al lector un acto de asimilación activa para poder apreciar todo su contenido. Y es que este cómic tiene una primera lectura con lo que nos cuenta en primera persona su autora, pero también hay una segunda donde el lector va a poder detectar lo que no nos cuenta y que para alguien externo puede llegar a ser más evidente que para quien nos está contando la historia.


Básicamente, Alimentar a los fantasmas cuenta la historia de tres generaciones de mujeres. Tessa Hulls nos cuenta la historia de las mujeres de su familia desde los años veinte del siglo XX hasta los de este siglo. Casi 100 años de historia que nos presentan a su abuela Sun Yi, una mujer a la que aquella convulsa China de principios de siglo la convirtió en una superviviente y acabó arrasando con su salud mental; su madre Rose, quien como niña no entendió muchas de las cosas que le sucedieron a su madre, y que acabó emigrando a EE.UU.; y ella misma, quien se vio como una sinoamericana (origen chino pero nacida en EE.UU.) y cuya relación con su madre y abuela siempre ha estado cargada de sufrimiento, incomprensión y barreras culturales.

Realizar esta obra ha llevado a su autora casi diez años de su vida. Decía su autora en la rueda de prensa organizada por la editorial «Me he pasado treinta años huyendo de este libro», y es que ha necesitado buscar información sobre la historia reciente de China, sobre su familia, y enfrentarse a una serie de emociones que han ido abriendo unas puertas a su propia historia pero también ha desencadenado toda una cascada de acontecimientos emocionales entre las tres generaciones. Porque Hulls creció en un entorno en el que su abuela ya padecía una enfermedad mental (probablemente una esquizofrenia paranoide) pero su madre tenía una manera de ser que ella achacaba a las diferencias culturales, sin reparar en que la sombra de la patología tenía mucho más peso que las propias características sociales entre culturas.


Para ello, la autora emprende un viaje de autodescubrimiento, no exento de sufrimiento, que le va presentando la historia de su abuela, y de la relación que tenía con su hija, que justifica muchas de los rasgos que conforman barreras de comunicación en la actualidad entre la autora y su madre. Es un viaje muy duro, pero a la vez sincero, porque en todo momento se expone tanto ella como a su propia familia, y va descubriendo al mismo tiempo que el lector las características de esa barrera que las separa. En ese sentido, hay dos metáforas que predominan durante toda la obra: «la gemela fantasma» de Rose y «el vaquero», alter ego de Tessa. La primera es esa coraza creada por su madre para aislarse de los sentimientos y las emociones y dejarse llevar por lo que dictan las normas. En cierto modo, el alter ego de la autora hace algo similar, aunque en otro sentido, y es que el peso de la enfermedad mental y su propia cultura la obligan a crear esa faceta aventurera y valiente, algo que por educación y cultura jamás habría podido llegar a hacer.

A nivel de guion resulta una obra apasionante, por dar esa sensación de viaje «en directo», de ir descubriendo al mismo tiempo que Hulls, aunque en ocasiones resulte una lectura dura, por la densidad de su texto, que da la sensación de que más que un cómic necesitaba una novela o ensayo, y llegando en ocasiones a ser un poco reiterativo o sobreexplicativo. No es un defecto que lastre la lectura porque con lo que nos cuenta se gana el respeto del lector al instante, y trasnforma esa densidad narrativa en una propia consecuencia de lo que ha pasado en su vida y del efecto de la investigación de su propia salud mental.


La obra está estructurada en 9 capítulos, además de sendos prólogo y epílogo, en los que se centra en períodos temporales concretos. Así, los primeros capítulos están protagonizados por Sun Yi, teniendo un cariz más histórico; otros en Rose, con algo más de biográficos, contando la historia del salto de su madre a EE.UU.; mientras que los últimos capítulos centrados en su propia vida tienen un cariz de pura Medicina Gráfica, analizando la salud mental de su familia y analizando los efectos que ha tenido en ella misma.

El dibujo es otra declaración de intenciones en toda regla. La obra está dominada por el negro, que produce ese efecto opresivo tan coherente con la historia, y si bien en esos primeros capítulos pueden llegar a dar una sensación de libro ilustrado con un peso total del texto en el que el dibujo parece un mero acompañamiento, una manera de embellecer y hacer más liviana la densidad de lo que se cuenta, a medida que avanza la historia y la salud mental comienza a dominar el mensaje de la obra, va cobrando un cariz más relevante, cargando la obra de interesantes y efectivas metáforas visuales y jugando mucho con el lenguaje no verbal de sus personajes. Hay algunas metáforas francamente desgarradoras y el uso de esa oscuridad que arrastra la familia se llega a palpar explícitamente. Además, la rotulación y las tipografías tienen mucha importancia, dando a cada una de las mujeres una tipografía diferente que nos permite saber en todo momento quién habla. Es un recurso muy útil en las numerosas escenas en que la autora comienza a comparar la visión de cada una de las mujeres de lo que está sucediendo.


En definitiva, Alimentar a los fantasmas es una obra muy interesante, con una potencia y complejidad sorprendentes que para mí la coloca ya en mi top de lo que llevamos de año. Dura, densa y con muchos niveles de lectura, consigue mostrar al lector las realidades tan diferentes que han vivido tres mujeres y la dificultad que ha supuesto relacionarse entre ellas y de tomar algunas decisiones complicadas pero necesarias. Obra de las que deja poso, en la que el lector rumia pensando en qué habría hecho en su lugar: tan pronto te resistes a criticar ciertas acciones discutibles como te saca de quicio y en el fondo las comprendes. Rotundamente interesante y satisfactoria por lo que consigue transmitir. La obra ha conseguido convertirse en el segundo cómic en ser reconocido con el Premio Pultizer este 2025.

Lo mejor: Que una obra con tanto peso biográfico consiga transmitir a esos niveles. Lo sincera que se muestra en todo momento. La sensación de acompañamiento a la propia autora en las revelaciones. La actualidad de la crítica política y la manipulación de la sociedad.

Lo peor: El texto a veces es excesivamente denso y reiterativo, aunque tiene sentido que lo sea.