Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Alien: Paradiso, de Steve Foxe, Edgar Salazar y Peter Nguyen

Alien: Paradiso, de Steve Foxe, Edgar Salazar y Peter Nguyen
Guion
Steve Foxe
Dibujo
Edgar Salazar, Peter Nguyen, Jason Muhr
Tinta
Victor Nava, Jason Muhr,
Color
Carlos Lopez
Traducción
Raúl Sastre
Formato
Cartoné, a color, 120 pá
Precio
21 €
Editorial
Panini Cómics. Febrero 2026
Edición original
Alien: Paradiso 1-5

Comienza un nuevo ciclo para los tebeos de Alien publicados por Marvel, licencia que llegó a la Casa de las Ideas en el año 2020. Tras las miniseries que formaron las etapas de Phillip Kennedy Johnson y Declan Shalvey, es el turno de explorar nuevos puntos de vista bajo la visión de otros escritores. Así llegamos a “Paradiso”, una nueva historia de cinco números guionizada por Steve Foxe tan sencilla como eficaz.

“Paradiso” se terminó de publicar originalmente en abril de 2024. La miniserie fue publicitada como una secuela de “Romulus”,la cinta que devolvió a la franquicia de Alien el favor de crítica y público en la gran pantalla. Pues bien, ya os aviso que no hay lazos, más allá de que la acción se sitúa varias décadas después de los acontecimientos contados en “El octavo pasajero”.

Paradiso: Ciudad de vacaciones (o de pesadillas)

Parafraseando el lema del famoso complejo playero del litoral de nuestro país, la trama se desarrolla en un resort de lujo al que llegan dos marshalls coloniales con la intención de echarle el guante a un traficante de armas. Como no podría ser de otra manera, todo se va a la mierda cuando una nave atraca en su puerto, llevando consigo varios huevos de xenomorfos.

Así sin más, Foxe va directo al grano, apostando todas sus cartas por la acción directa, un desarrollo lineal y un guion petado de personajes arquetípicos llenos de clichés. Ojo, puede parecer que menciono todo esto como algo negativo pero no. Sinceramente, da lo que promete y “Paradiso” acaba siendo un tebeo cañero y divertido como el que más.

Como puntos destacables, lo primero que me parece destacable es la ambientación. Acostumbrados a ver a estos bichejos asaltar a sus víctimas en naves oscuras, aquí son los pasillos del hotel (cuyas salidas están convenientemente chapadas), las zonas de spa o los restaurantes los cotos de caza en los que los pobres humanos caerán como moscas.

Me ha llamado poderosamente la atención el nivel de violencia y gore con el que los personajes son masacrados. Todo tipo de empalamientos, desmembramientos y demás acciones propias de una película de serie Z provocarán que la hemoglobina corra a litros por las páginas de “Paradiso”. Tanto, que casi parece que hubiera sido inspirada por la teleserie Alien: Earth (que contiene las escenas más salvajes de cualquier producto audiovisual centrado en estas criaturas). Pero es imposible, porque se estrenó medio año después.

Siguiendo con los referentes cinéfilos, el escritor se ha centrado por capturar la esencia del filme original, sumando las interacciones de los personajes que vimos en Alien Resurrección. Una película en la que fuerzas del orden (militares) y una tripulación de dudoso calado moral acababan encerrados con media docena de xenomorfos en una nave espacial, circunstancia que los obligaba a colaborar.

A nivel artístico, Edgar Salazar (al que creo que no tenía el gusto de conocer) hace un trabajo más bien discreto. Sin grandes carencias, pero sin grandes alardes. Su mayor acierto lo encontramos en las brutales escenas de acción, donde se ve que ha echado el resto tratando de emular los diseños de H.R. Giger. Eso sí, la parte gráfica la completa Peter Nguyen que se marca una páginas en las que nos sitúa en el punto de vista de los Aliens y, por primera vez, si no me equivoco, vemos cómo perciben el mundo con una especie de sentido del rádar puesto que, recordemos, carecen de ojos.

Como decía, “Paradiso” busca, sin pudor alguno, el golpe de efecto dando prioridad muchas veces a la forma sobre el fondo. Quien busque un tebeo con chicha, saldrá decepcionado. Quien simplemente quiera desconectar un rato, seguro que logrará apreciarlo como se merece. Sea como fuere, avisados están.