En los casi tres años de andadura que lleva Distrito Manga, habrá quien eche en falta algún superventas del tipo de One Piece, Jujutsu Kaisen o Frieren, pero está demostrando, sin embargo, tener un gran ojo para ofrecernos mangas realmente interesantes y atractivos para esos lectores no tan asiduos de los grandes bombazos shonen, un tipo de lector tal vez menos militante del manga y más omnívoro, un público distinto al que pueden apelar títulos como El incidente Darwin, Lost Lad London, Blue Giant o este Adabana.
Adabana apareció originalmente serializado en la revista Grand Jump y es, por tanto, un seinen a cargo de la mangaka denominada simplemente Non. Es curioso que se puede localizar fácilmente su fecha de nacimiento, el nombre de su marido, Dai Tezuka (que puso la idea de partida de este manga) y hasta su grupo sanguíneo, pero no el nombre real que se oculta bajo su nom de plume. Y es que Adabana es su presentación en España, si bien previamente en Japón ya había realizado otros dos seinen, Hare-Kon y Delivery Cinderella, aunque de corte bastante menos oscuro que este thriller que nos ha traído Distrito Manga en tres tomos.
Adabana comienza cuando Mizuki Aikawa, una estudiante de último año de bachillerato de familia acomodada, pero introvertida y taciturna, se presenta en la comisaría de policia para confesar el asesinato de su mejor amiga, Mako Igarashi. A partir de aquí comenzará la reconstrucción de los hechos donde puede que lo que nos van contando no sea toda la verdad.
Desde el principio, Non nos deja ver que hay algo que no encaja. Quiere que sepamos que Mizuki miente o, al menos, que no dice toda la verdad. Es más, la propia Non miente, ya que se encargará de mostrarnos varias versiones de la misma historia, amparada por los puntos de vista de los distintos protagonistas. Non nos quiere imbuidos en el misterio, sospechando e inmersos en el oscuro relato, que empieza con un asesinato y se va a poner incluso peor.
Y es que Non va a aprovechar para hablarnos de acoso, chantajes, relaciones tóxicas e incluso agresiones sexuales y redes de pornografia ilegal, que si bien maneja al servicio de este oscuro thriller, no deja de evidenciar una realidad bastante alarmante, especialmente en Japón.
La naturaleza sórdida de los acontecimientos, el ambiente malsano y el manejo de esa intriga que sabemos premeditadamente tramposa nos sumergen morbosamente en una trama completamente absorbente de la es difícil despegarse pese al constante e inquietante encuentro entre atracción y rechazo, que nos ofrece su lectura.
Pese a que sabemos que la autora, como sus personajes, miente, consigue hacer verosímiles las caracterizaciones, los distintos detalles que nos da de cada uno, por más que sepamos que puedan no ser la verdad. Y es que pese a que estamos en un manga y eso siempre acarrea una cierta hipérbole en el drama, no solo no atenúa la conexión empática con las protagonistas, sino que nos hace partícipes de la intensidad de lo que nos están contando.
Tal vez pueda llamar la atención, en este sentido, el delicado estilo gráfico de Non, lo guapísimos que son sus personajes, pero tal vez eso lo hace incluso más aterrador. Hay quien incluso ha acusado a Adabana de cierto fanservice, pero en el contexto de la obra se convierte en algo completamente perturbador. Se hace patente como algo tan fuera de lugar en los dramáticos hechos que se nos están contando, que consigue provocar desagrado en lugar de atracción y reforzar lo escabroso de la escena.
Es de destacar también el manejo del acting de los personajes y como uno mismo puede cambiar completamente su lenguaje corporal en función de la versión de la historia a la que estemos asistiendo, alimentando así el juego de sospechas que nos propone la autora.
Tal vez la resolución sea algo abracadabresca, pero satisfactoria, al fin y al cabo, y sin salirse del registro dramático que nos ha venido desarrollando. Pese a esas ciertas licencias a la teatralidad, la sensación de inmersión y verosimilitud que consigue es tal, que quizá pueda resultar, en primera instancia, un giro de registro, aunque en realidad nunca lo fuera.
En ocasiones no está de más recordar que el Arte y la ficción son grandes mentiras que a veces sirven para decir verdades y en este debut en España, Non ha demostrado ser una mentirosa excepcional. Dejaos engañar por ella, no os vais a arrepentir.





