A mis 45 años sigo flipando muy fuerte con la revista británica 2000 AD. Desde muy pequeño he ido siguiendo como podía las aventuras de los diferentes personajes, pero como todos sabréis, la trayectoria del Juez Dredd y compañía en España ha sido, en el mejor de los casos, bastante errática. Ahora bien, desde hace unos años, la editorial Dolmen está publicando una serie de volúmenes en tapa dura en el que están recuperando obras, muchas veces inéditas o muy mal publicadas previamente, imprescindibles. Es el caso de Nemesis The Warlock, Harry 20 o ABC Warriors.

Es precisamente el último título arriba mencionado el protagonista de esta reseña. Las ganas que tenía de leer las peripecias de los ABC Warriors no eran ni medio normales. Para empezar, Pat Mills es el guionista principal. Un escritor que, junto con John Wagner, posee un estilo que reúne todas las señas de identidad de 2000 AD. Previamente a este tomo, tan solo había podido leer un cameo de los personajes en alguna otra serie de la casa. También pudimos ver a uno de los protagonistas en el filme de imagen real del Juez Dredd, la de 1995. Sí, la de Stallone.
Sea como fuere, el presente tomo recopila casi 300 páginas de las cibernéticas hazañas de los ABC Warriors publicadas entre 1979 y 2014. Al sumergirnos en este volumen, Pat Mills nos coge de la mano para invitarnos a un viaje a un futuro postapocalíptico en el que guerrear no es solo la única forma de gobernar, sino también de vivir. Todo es guerra, todo se resuelve a palos o lanzando bombas. Con este devenir, llegó un punto en el que los seres humanos quedaron obsoletos para batallar. En ese momento, entran en juego las máquinas y claro, todo se van aún más al carajo.

Imaginad ABC Warriors como si el autor del guion de Terminator lo hubiera escrito estando hasta las trancas de porros y cervezas al ritmo de los Sex Pistols. Creo que con esto ya os podéis hacer una idea de lo que vamos a encontrar. Pese a que parezca que estamos ante un cómic de ciencia ficción bélica, debe advertirse que además se trata de una serie endiabladamente divertida gracias al carisma de unos robots tan peculiares como humanos.
El plantel esencial de ABC Warriors está formado por Hammerstein (un líder tan carismático como incompetente), Backblood (una rata miserable), Joe Pineapples (asesino desquiciado) o Mongrol, un monumental engendro mecánico que sufre una mezcla de TDAH y TEP. Ojo, que hay muchos más. Lo que pasa es que, tras una primera lectura, estos son los que más me han impactado.
Los embrollos en los que se verán metidos son de lo más variados. Sin embargo, el resultado siempre es el mismo: una pura orgía de caos y destrucción. Puro heavy metal en movimiento plagado de humor negro, mala leche y crítica social. No cuesta mucho imaginar a Pat Mills aporreando la máquina de escribir mientras suelta espumarajos por la boca pensando en todo lo que está mal en la sociedad occidental. El autor no esconde sus ideas ni lo más mínimo, por lo que no es difícil apreciar las denuncias (en ocasiones exageradas) al belicismo activo o pasivo (más propio de la Guerra Fría) o al capitalismo exacerbado, cuyos intereses son los engranajes que mueven a los principales gobiernos del primer mundo.

De esta manera, llegamos hasta la parte artística de ABC Warriors. Un absoluto despliegue de talento con gente como Kevin O’Neill, Trevor McCarthy (ojalá se recuperen sus trabajos en 2000 AD junto a Peter Milligan), Mike McMahon, Dave Gibbons, Carlos Ezquerra o Simon Bisley. Todo y cada uno de ellos están completamente desatados a la hora de verter sobre el papel todos sus vicios y filias, que se traducen en criaturas y bichos de todo tipo y condición. Destaca especialmente el arsenal de armas de formas y tamaños imposibles, capaces de provocar los sueños más húmedos de Rob Liefeld.
La edición de Dolmen es, como de costumbre con esta línea, excelente. Papel de buen gramaje, oversize, encuadernación en tapa dura y a modo de extra incluye un imprescindible artículo firmado por el habitual Barsen Sánchez.
Sin duda alguna, la espera ha merecido la pena. Deseando estoy de que llegue el siguiente volumen.


