Con la publicación de “21 días levántate siempre e ¡intenta ser feliz!” damos la bienvenida en España a la galardonada pareja de autores italianos,... 21 días levántate siempre e ¡intenta ser feliz!

Con la publicación de “21 días levántate siempre e ¡intenta ser feliz!” damos la bienvenida en España a la galardonada pareja de autores italianos, especializados en cómic infantil/juvenil, Silvia Vecchini y Antonio Vinceti (más conocido como Sualzo). Ha sido gracias a la editorial Maeva, que sigue apostando por este tipo de material (muy necesario) en nuestras librerías, poniendo al alcance de todos títulos como este que, sin duda, es una de las lecturas más agradables y satisfactorias que me he encontrado en los últimos meses.

21 días, apasionados sentimientos adolescentes

Ambientada en Italia, “21 días” (cómo nos referiremos a ella a partir de ahora) transcurre en esos largos veranos que hemos disfrutado todos al final de nuestra adolescencia. Unos meses estivales donde daba la sensación de que el mundo se paraba, que nada de lo pasado o futuro tenía importancia y donde lo único que se valoraba era disfrutar de la vida. No voy a engañaros, los autores consiguen que las casi doscientas páginas de esta novela gráfica dejen un poso de nostalgia y melancolía entre los lectores adultos que le den una oportunidad a la obra, pero no estamos en absoluto ante un título ñoño que tenga la finalidad de ahondar en la angustía vital propia de los quinceañeros.

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“21 Días” nos cuenta la historia de Lisa, una niña que vive con su madre y que pasa mucho tiempo sola debido a las maratonianas jornadas de trabajo de esta. Su única y mejor amiga es Kira, una niña india, unos años más joven que ella, que la sigue a todas partes. Pero un buen día reaparece en su vida Ale, un chico con el que tenía una profunda amistad y que de buenas a primeras desapareció sin dejar rastro.

Con estos mimbres, Vecchini y Sualzo confeccionan una trama que bebe de manera nada disimulada de la literatura clásica juvenil de autoras como Enyd Blyton (Los Cinco) o Lucy Montgomery (Ana de las Tejas Verdes) a la hora de afrontar un misterio que se antoja enorme para la protagonista, pero que no puede ser más mundano para el resto del mundo. Además, deberá hacerlo antes de que pasen 21 días o puede que nunca sepa la verdad sobre la desaparición de Ale unos cuantos veranos atrás.

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Esa misma cantidad de jornadas son también las restantes para la llegada de una fiesta veraniega que incluye una exhibición de kárate, pasión compartida por ambos protagonistas, y que los autores usan con una gran habilidad para vertebrar los distintos capítulos de la obra en virtud de otros tantos valores implícitos al mencionado arte marcial, lo que hace que el desarrollo de la historia sea bastante original.

21 días, un cómic para todos los públicos

“21 días” también es un excelente ejercicio para poner en contraposición la visión que puede tener un adolescente o un adulto de temas tan serios como son las familias desestructuradas o el suicidio. Esto último, además, queda en relieve gracias al intercalado en muchas partes de la novela gráfica de versos de la poeta estadounidense Sylvia Plath, una de la musas de la poesía confesional que, al igual que Vecchini y Sualzo, es capaz de expresar la fuerza de los sentimientos ni necesidad de tener que acudir a palabras o situaciones forzadas y rebuscadas.

Me quito el sombrero ante la habilidad del tándem creativo a la hora de crear una historia que es apta para todas las audiencias, al tratar temas tan serios cuya conclusión dependerá de la sensibilidad del acercamiento del lector al cómic.

El dibujo de Sualzo es también adecuado, con una gran narrativa y una anatomía simplificada. Me ha gustado especialmente el tratamiento del color, con una paleta de tonos apagados más propia casi de la estación de otoño que de la veraniega, pero que casa perfectamente con la atmósfera melodramática que impregna todo el relato.

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Doscientas páginas tremendamente disfrutables para dar lugar a una historia tan bonita como triste, tan intimista como optimista. Una oda a la amistad, a los amores platónicos, y a esos veranos interminables llenos de sueños e ilusiones. Puede que haya días malos pero lo que está claro es que el título del cómic hay que aplicarlo como un mantra.

Totalmente recomendable. Además es baratito e ideal para regalar para despertar el gusanillo por la lectura.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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