Saludos desde las planicies rusas, queridos lectores. Hoy, sentados con un tebeo bajo un árbol a la orilla de un ancho rio, podemos ver... 1941: Vóljov

Saludos desde las planicies rusas, queridos lectores. Hoy, sentados con un tebeo bajo un árbol a la orilla de un ancho rio, podemos ver Vóljov, una tierra que en 1941 se cubrió de sangre.

Sangre española, rusa, ucraniana…

Sangre.

El tomo que hoy nos traen Daniel Ortega y Antonio Gil, de la mano de Cascaborra, trata sobre la División Azul en el frente ruso. La participación de voluntarios (en ocasiones voluntarios solamente de nombre) españoles dentro del ejército alemán durante la invasión de la Unión Soviética es quizás de lo menos conocido por el gran público dentro de la Guerra Civil y sus consecuencias.

De lo menos conocido y de lo más problemático para tratar de forma histórica y no ideologica.

Pero el guionista Daniel Ortega lo ha conseguido, ofreciéndonos una historia de guerra pura, carente casi por completo de opinión política.

Mientras leía por primera vez este tomo, venían a mi mente dos palabras. Hazañas Bélicas. Y es que parece que homenajeando a aquellos antiguos tebeos de guerra, se nos ofrece simplemente el día a día de unos hombres que han de matar para no morir.

Por supuesto, podemos pensar que esos escenarios tan limpios de política e ideología no se corresponden con la realidad. Estamos en una época de fuertes movimientos e ideas políticas en todas las capas de la sociedad, a nivel español y europeo. Pero tampoco debemos olvidar que la intención es ofrecer a los lectores un conocimiento básico de un hecho histórico y militar.

Tras una breve introducción en forma de recuerdos (que hablando de recuerdos, nos recordarán a famosas fotografías de la época), entramos en la historia. De forma pausada, explicándonos lo que necesitamos saber sobre las acciones que tendrán lugar de una forma muy bien integrada.

Realmente no necesitaremos muchas consultas para entender lo que sucede. Como en una buena película de guerra, tendremos a los personajes clásicos. El novato que se curtirá o morirá intentándolo, el sargento experimentado, el teniente heróico, el lejano oficial superior que decide sobre un mapa quién vive y quién muere…

A pesar de que solamente veremos el aspecto militar de estos hombres, no dejan de parecernos humanos. Y quizás lo más logrado es que sentimos inmediata empatía por los personajes secundarios ucranianos. Pobres desgraciados posiblemente alistados a la fuerza en el Ejército Rojo, luchando y muriendo por un Padrecito Stalin y una Madre Patria a la que realmente no pertenecían.

Pasemos al dibujo. Antonio Gil ha optado por un estilo no especialmente realista. Nos libra y priva así de los mayores horrores de la muerte y la guerra. Recordemos que el objetivo es acercar a los lectores a estos hechos, no escandalizarlos o asquearlos con la terrible y brutal realidad de la guerra.

Que esto es algo buscado se ve en los detalles del dibujo. Sin necesidad de explorar en su carrera (este libro mismo, sin ir más lejos), podemos ver que conoce la época y sabe lo que está dibujando. Si bien hace concesiones para ofrecernos un dibujo limpio y poco recargado en los detalles, en general se mantiene dentro de lo real e histórico.

Quisiera llamar especialmente la atención (porque me ha gustado verlo) sobre el muy correcto dibujo de la portada. Así, aunque parezca una postura forzada y poco natural, es como los soldados alemanes usaban las balsas de goma para cruzar rios. Solamente esa portada nos hace pensar que estamos delante de una obra perfectamente documentada.

Al igual que en la mayoría de historias bélicas clásicas ( que buscan principalmente entretener aunque sin olvidar la carga política) la narrativa será sencilla (que no simple) y casi lineal. Tenemos una historia que contar y eso haremos. Sin liar a nuestros lectores ni hacer que pierdan de vista el objetivo. Que suele ser cumplir la misión y sobrevivir.

Por decir algo «negativo«, la oscuridad de las escenas de lucha nocturna está tan conseguida que a veces nos sentimos como esos soldados, perdidos en las tinieblas y sin saber lo que pasa a nuestro alrededor.

He echado de menos un mapa estratégico que nos ayude a entender la razón por la que se mata y se muere por esas tierras rusas. No es necesario porque nos centramos en acciones tácticas de bajo nivel, pero quizás hubiera ayudado a que los lectores entendiesen mejor las decisiones del Alto Mando.

Y no quisiera dejar de deciros que esos barcos abandonados y moribundos en las orillas me han llegado a tocar la patata. Testigos muertos y abandonados de unos habitantes y unos pueblos fluviales de los que no sabemos nada más excepto que ya no están…

La edición se completa con un artículo del propio Daniel Ortega.

¿Por qué leer 1941: Vóljov?

Busca presentarnos los inicios en la Segunda Guerra Mundial de la División Azul y lo consigue. Una historia bélica de corte clásico.

 

¿Por qué no leer 1941: Vóljov?

Buscas una historia llena de problemas morales, políticos y personales.

 

 

 

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

  • Hasturteca

    7 mayo 2021 #1 Author

    No es un genero que suela leer, pero quizás le de una oportunidad a este tomo.

  • Pablo Vales

    8 mayo 2021 #2 Author

    Gran reseña, le echaré un vistazo

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