Puede resultar llamativo que una obra como esta, publicada en Francia en dos tomos y terminada hace ya dos años estuviese aún sin publicar. Y más aún cuando tras ella se encuentran nombres como el de Xavier Dorison (Long John Silver, Undertaker) y Thimotée Montaigne (El quinto evangelio, El tercer testamento). Sea como sea, estamos de enhorabuena con la publicación por parte de Norma de 1629… o la horrible historia de los náufragos del Yakarta. Primera parte: El boticario del diablo, porque se trata de una obra que no dejará a nadie indiferente y que cuenta una historia real, tan inquietante como espectacular en sus acabados.

La obra cuenta, reconociendo algunas licencias literarias, la historia real del naufragio del Yakarta, uno de los navíos más impresionantes de la compañía holandesa VOC siglas en holandés para Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. La expedición fue ambiciosa, pero a su vez imprudente, ya que pretendía hacer en tiempo récord un viaje a las Indias con un impresionante cargamento de joyas y oro. Ya se sabe que cuando hay dinero de por medio, la lealtad no es una de las primeras características en aflorarle al ser humano.
Como ya he apuntado, se trata de una historia real, pero con ciertas licencias, algo que se comprende muy pronto, por los personajes que en ella aparecen, o incluso por detalles como el propio nombre del navío, que se llamaba realmente Batavia, pero que aquí se denomina Yakarta porque así se llama actualmente la antaño capital de Indonesia. Algunos de los personajes tienen una función claramente narrativa para dar más intensidad a muchas de las escenas y a la vez ir dirigiendo la trama de un modo más lineal.
Porque esa es una de las cosas que más me ha gustado de este primer libro (de dos), cómo Dorison va gestando con calma la historia y presentando a cada uno de los personajes mientras que, a medida que avanza la trama, los personajes van evolucionando. El punto de inflexión no se produce de un momento a otro, sino que te permite ir viendo cómo algunos personajes comienzan a actuar de un modo sospechoso, sin que quede claro desde un principio quién está realmente implicado y quién no, y hasta qué punto están dispuesto a ir con todo a la hora de desencadenar las hostilidades. Y al tener a personajes como Lucrecia, una noble que se suma a la expedición para reunirse con su marido, el médico de la expedición o un boticario, el arco de personajes es mucho más interesantes porque llegado el momento, se producirá un descenso a los infiernos especialmente interesante para personajes que parten desde donde lo hacen.

En ese sentido, la historia tiene mucho en común con El ensayo de la ceguera, explorando los límites del ser humano en situaciones extremas y cómo puede llegar un momento en que la estrategia es imprescindible para poder esquivar ciertos peligros y a ciertas personas. El guion brilla muy intensamente en ese aspecto, porque genera una tensión constante y consigue un interesante efecto de dobles sentidos y de estar mostrando una cosa pero deja claro que está sucediendo otra. Pone en evidencia que cualquier paso en falso de los protagonistas puede costarles la vida y la serenidad que mantienen y las alianzas que intentan alcanzar hacen de esta obra una de esas historias que cuesta dejar de leer.
Aunque tengo que reconocer que gran parte de la responsabilidad de esa intensidad emocional recae prácticamente en la misma proporción en el dibujo de Thimotée Montaigne. Sus páginas minuciosas hasta el último detalle, los preciosos paisajes marinos y la suciedad de los bajos fondos contrastando con los lujosos camarotes de la nobleza o los escenarios reales del principio de la obra son fundamentales para conseguir una ambientación que participa mucho a la hora de construir esa creciente tensión. A eso hay que sumarle unos diseños de página espectaculares, con arriesgados encuadres y atrevidos cambios de foco, así como un aprovechamiento de la página muy inteligente que en algunos momentos es más un desaprovechamiento, para centrar la atención en puntos concretos y alterar el ritmo de lectura. En ese sentido, esta obra es de esas que generan la dualidad de querer avanzar en la historia pero apetece detenerte a escudriñar en los interesantes detalles que contiene cada viñeta.

En definitiva, 1629… o la horrible historia de los náufragos del Yakarta. Primera parte: El boticario del diablo es una espectacular historia real contada con maestría, tanto a nivel de guion como de dibujo. Historia que explora la naturaleza humana en el peor de los sentidos, cuando la avaricia y la ambición se apoderan del ser humano y les lleva a cruzar líneas rojas para huir de una vida de miseria y malvivir. Esperando con anhelo ya la conclusión de la historia que deseamos que no tarde mucho en publicarse. No quiero acabar sin destacar que la edición de Norma está cuidada con mimo, con un tamaño grande, un encuadernado con acabados dorados y un marcapáginas de tela, que están a la altura de la historia. Cuenta además con bibliografía selecta, una introducción de Dorison y mapas e ilustraciones reales que encontró el guionista mientras se documentaba para esta obra. De esas compras que sabes que no van a defraudar.
Lo mejor: Cómo gestiona la tensión en todo momento. El espectacular dibujo.
Lo peor: Esperar hasta la publicación del segundo y último libro.


