Saludos, queridos lectores. Seguimos recorriendo el pasado de la mano del Doctor Who, estooo de Cascaborra. Y  hoy nos detendremos un poco en 1527:... 1527: El Saqueo de Roma.

Saludos, queridos lectores. Seguimos recorriendo el pasado de la mano del Doctor Who, estooo de Cascaborra. Y  hoy nos detendremos un poco en 1527: El Saqueo de Roma.

¿Y qué es eso del Saqueo de Roma? Pues para los españoles uno de los múltiples saqueos que la Ciudad Eterna ha sufrido.

Uno de los resultados de las luchas, a veces militares y a veces políticas, entre el Papado (un estado monárquico más en la Europa del Renacimiento) y el Sacro Imperio. Sacro Imperio cuyo Emperador Carlos V gobernaba también los reinos de Castilla, León y muchos otros. Reinos que apoyaron sus campañas contra el Papado. Campañas de las que Francia quería sacar tajada. Pocas cosas en la historia surgen por generación espontánea.

(Por cierto, que Carlos I era muchas cosas, pero no Rey de una España que no existia como unidad política en esos tiempos. Aquí os dejo el resumen de sus títulos y cargos.)

Pero me estoy liando, me temo. Pasemos directamente al final de la guerra contra la Liga de Cognac, con las tropas imperiales cerca de Roma. La guionista de esta obra, Desiree Bressend, ha decidido llevarnos directamente al final de la cadena de hechos que causarán el Saqueo. Sin embargo, esto no implica que no se nos presente la situación con algo de margen. Tampoco olvidará hablarnos de sus consecuencias históricas y políticas.

Hay muchas formas de acercarse en un guión a un hecho histórico. En este caso, la autora ha escogido un sistema que recuerda a un documental. Concretamente a esos documentales con escenas reconstruidas.  Tendremos textos de apoyo y tendremos los pensamientos interiores de los personajes. Tendremos diálogos y conversaciones durante las cuales, los textos de apoyo nos recordarán a una voz en off.

Un detalle que me ha gustado es que los personajes hablan con su propia voz, cada uno desde su propio punto de vista. Por ejemplo, Francisco I parece lamentarse del destino de sus hijos, rehenes en España ( si, ya sé que antes dije que España aún no existía :-)). Pero la vida del rehén real en esta época y lugar no era precisamente un drama. De castillo en castillo, con sus séquitos. Aún así, notamos la tristeza familiar y política del rey francés. No es un narrador omnisciente quien nos habla, es él mismo.

He hablado antes de que el tomo de Cascaborra transmite un aire documental. ¿Significa esto que se trata de una historia lenta o aburrida? Por supuesto que no, aunque tampoco tendremos batallas y combates a lo largo de veinte páginas, como en otras otras más enfocadas a la acción.

Pasemos al dibujo de Rubén Gil. Al igual que con el texto, se ha optado por una narrativa tranquila y pausada. Viñetas grandes, como planos cinematográficos. Con una ruptura de estructura clásica que mezcla diferentes formas de disponer las viñetas. Desde ocupar dos páginas con una sola viñeta, a narrar tres subtramas a la vez en sentido apaisado.

El autor ha evitado centrarse en lo detallado, dándole a la obra un aire como difuminado. Una pena para los que yo, como ya sabéis mis lectores fieles, adoramos los edificios muy detallados.

A nivel de influencias, podemos recordar en varios aspectos a autores como Frank Miller. ¿En qué sentido? Por ejemplo, en esas escenas lluviosas donde el color negro se conviente en el fondo, invirtiendo su lugar y función dentro de una misma escena, en un precioso degradado.

Pasemos al color, si os place. El color diferencia claramente entre personajes y fondos. Dándole a cada personaje un único tono de color logramos dos cosas.

Por un lado, diferenciar las diferentes tramas. Casi siempre un personaje importante y su entorno tienen su propio color. Rojo, amarillo, azul… El Emperador, el Papa, los soldados.. .este uso del color permite guiarnos por las diferentes historias que crean la Historia.

Por otro lado, que un personaje sea únicamente una «mancha» de color lo separa de lo realista. Aumenta ese tono documental de la obra. Deja a veces de estar integrado en la viñeta para equivaler a un montaje audiovisual donde un grabado de época se superpone a la escena rodada.

La edición se compone de un prólogo de Luís Alberto de Cuenca y un epílogo de la propia guionista. Tendremos también unos bocetos y un estudio del diseño de la portada.

Y hablando de la portada, tiene un acabado liso y suave que da gusto tocar Realmente este acabado cubre también el lomo y la contracubierta, para que eveáis a que detalles prestamos atención aquí.

Los textos se leen claramente, sobre fondo blanco contra el que contrastan perfectamente. Como detalle, hay un cuadrode texto donde parece haberse perdido una preposición, aunque quizás se deba a la traducción del termino en francés.

 

¿Por qué leer 1527: El Saqueo de Roma?

Una historia  bien documentada y con afán didáctico. Un dibujo detallado y con un interesante y excelente uso del color.

¿Por qué no leer 1527: El Saqueo de Roma?

Trata la Historia como alogo lento y general. Buscas más acción y personajes inventados con sus propias historias.

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

  • Desiree Bressend

    18 enero 2021 #1 Author

    ¡Muchísimas gracias por vuestra opinión! Me ayuda mucho a seguir.

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