Tom King es uno de los guionistas del momento en DC Comics. Se trata de uno de esos autores que, aparentemente, tienen libertad para hacer lo que les dé la gana y trabajar con quienes quieran. Premiado y respetado, estuvo a punto de dar el salto como guionista cinematográfico en una cancelada adaptación de Los Nuevos Dioses. No llegó a buen puerto, pero el karma le compensó con la decisión de James Gunn de que su maxiserie Supergirl: Woman of tomorrow fuera la segunda película del remozado universo cinematográfico de Superman y compañía.

Con la película ya estrenada, y estrellada en las taquillas de todo el mundo, esta historia de Supergirl vuelve a estar en boca de todos. En España ECC, la anterior licenciataria de DC, agotó varias ediciones de la obra y la actual, de Panini Cómics, también ha vendido toda su primera tirada. Por algo será.
La mujer del mañana perdida en el presente
La premisa de esta historia de ocho números es sencilla. Pero una idea por muy simple que sea puede estar destinada a la grandeza si está bien ejecutada. Y sin duda, esta lo es. En pocas páginas conoceremos a Ruthye, una niña que lo ha perdido todo a manos de un salvaje llamado Krem y su banda de bandoleros. Ni corta ni perezosa decide emprender un camino de venganza en el que se cruza con una Kara Zor El que anda de farra por la galaxia. De esta manera comenzará un viaje en el que ambas mujeres son la misma cara de una moneda pese a que parezcan todo lo contrario. Y es que las dos comparten una sensación de soledad por culpa de la tragedia que es perder a sus seres queridos.

Tom King decide tomarse su tiempo desarrollando a los personajes, saboreando cada etapa de esta travesía. El autor de Mister Milagro o Strange Adventures, hace uso (y abuso) de los cuadros de pensamiento para situarnos en primera persona respecto a lo que sienten y experimentan estas dos compañeras de viaje.
El uso de la prosa poética es algo habitual en la obra del autor. Sin embargo, en Supergirl se muestra completamente desatado. Esto puede echar para atrás a más de un lector, puesto que la lectura del volumen se hace algo lenta, pesada o farragosa en según qué pasajes. Ahora bien, visto con perspectiva, no se me ocurre una forma más certera de acometer una historia tópica para que el resultado sea cualquier cosa, menos convencional.

La miniserie nos coge de la mano para que le acompañemos en una epopeya cósmica que aglutina con bastante acierto la road movie, la space opera, el humor y el drama. Más allá de esto, resulta especialmente interesante lo bien que se complementan la persecución de su vendetta personal por parte de Ruthye con la búsqueda de identidad y de un lugar en el universo en lo que respecta a Kara.
King hace suya esa máxima de que no importa la historia, importan los personajes, sus motivaciones y la ejecución de sus acciones. Me ha parecido muy enternecedor y endiabladamente efectiva la manera en que la pequeña huérfana contempla a su involuntario ángel guardián como si de una figura divina se tratase gracias a sus poderes. Y sin embargo, Kara se siente más vulnerable que nunca al verse aparentemente incapaz de enderezar a la chiquilla, haciéndole ver que la sangre no siempre se debe pagar con sangre.
Ruthye aprenderá que la justicia tiene muchas caras debiendo aprender a vivir con un dolor que siempre la acompañará, siendo una parte de ella misma. Una parte que, en ocasiones, casi no la dejará levantarse ni respirar y que en otras simplemente estará ahí para recordarle lo que ha perdido, sirviendo de faro espiritual para que no olvide nunca quién es.
Ahora es cuando llegamos a la parte artística en la que la dibujante brasileña Bilquis Evely realiza un trabajo descomunal. Con su trazo bello, elegante y narrativamente impecable, la dibujante de Helen de Wyndhorn, se sale en todas y cada una de las páginas recordando en muchas ocasiones (sobre todo en la ambientación) a Moebius. Rematando esta faceta del cómic, contamos con el colorista Matheus Lopes que, aplicando una paleta de colores cálidos y sencillos, recrea múltiples espacios de manera sencilla y efectiva.

Lo dicho, puede que Supergirl: La mujer del mañana no sea la historia de la última hija de Krypton que más he disfrutado, pero sí que es la más importante para la trayectoria del personaje. Esta miniserie está destinada a ser uno de los grandes clásicos modernos de DC Cómics.
La edición de Panini viene presentada en formato oversized, con sobrecubierta e incluye una copiosa selección de extras que nos permitirá apreciar mejor todos los procesos creativos de esta obra.


