Primero fue soldado, después pasó a general. Ahora, en X-O Manowar 3: Emperador, Aric de la Tierra pasa a ser directamente el regente del planeta... X-O Manowar 3: Emperador

Primero fue soldado, después pasó a general. Ahora, en X-O Manowar 3: Emperador, Aric de la Tierra pasa a ser directamente el regente del planeta Gorin. Matt Kindt continúa contándonos esa historia de ascenso del personaje en un entorno que nos resultará tan extraño a nosotros como a él, y lo hace sin dejar atrás la épica, pero profundizando en el coste del poder y en la dificultad que entraña gobernar a poblaciones tan heterogéneas. Un paso más, con el aparente final de la guerra que se nos ha ido mostrando en los números anteriores, y la entrada en escena de un nuevo antagonista que tiene puntos en común con Aric en cuanto a determinación. Sin duda, va a ser muy divertido ver el choque entre ambos.


Lo que Kindt ha hecho en esta serie no es baladí. Sin prisa, pero sin pausa, nos ha contado cómo Aric ha pasado de ser un tranquilo campesino que vive en familia y cómo ha ido involucrándose en la guerra entre las tres razas que pueblan Gorin. Ha ido ascendiendo en la jerarquía militar y en este tomo se nos muestra cómo llega al final de la guerra. No es demasiado spoiler, dado el título que tiene el tomo, imaginar el resultado final. Pero por otro lado, es lo de menos. Lo interesante de esta obra, por el momento, es cómo está contada: analiza aspectos poco habituales en este tipo de historias como las consecuencias para con sus seres queridos, o si realmente la población quiere tener un regente como él. Sin dejar a un lado uno de los aspectos que más relevancia tienen en esta serie y es cómo se aparta inicialmente de Shanhara, su armadura que le hace prácticamente invencible.

Y es que en el fondo, estos primeros diez números son un relato encubierto de la relación entre Aric y Shanhara y una declaración de intenciones de que el héroe está dentro y no fuera. La batalla final deja bien claro que Aric no necesita a la armadura para ser el héroe que es, aunque en el fondo sea una relación simbiótica la que tienen.


También se nos presenta a Rawn, un mercenario cazarrecompensas que debe ser el siguiente gran rival de Aric. Kindt lo hace con calma y dedicando todo un número a ponernos en antecedentes del personaje y de su equipo de combate. Un número en el que deja claro que Rawn es todo un canto de amor a Boba Fett o a cualquier otro cazarrecompensas del Universo Star Wars, y que hace extraño recapacitar en por qué Kindt no ha escrito nada de dicho universo desde que Marvel se hiciera con los derechos de sus cómics (sí escribió Asalto rebelde en Dark Horse).

El dibujo de estos cuatro números es obra de Clayton Crain y Renato Guedes, ambos con un estilo más tendente a lo pictórico y que ambienta muy bien la historia. Con esos dibujos de razas alienígenas, paisajes áridos y colores azulados y verdosos nos rememoran las mejores historias que leímos en revistas como Cimoc o Zona 84 hace ya algunos años. Como bien explica Kindt en uno de los extras incluidos, la idea de ambientar esta historia en Gorin es la de que tengamos la misma sensación de extrañeza acerca del planeta y de sus costumbres que el propio Aric. Creo que lo consigue, a la vez que construye su propia versión de John Carter de Marte. El tomo contiene numerosos bocetos y portadas alternativas a modo de extra, así como un par de artículos del propio Kindt hablando sobre su concepción de la serie.

Me sorprende el ritmo que ha dotado Kindt a la historia. No se recrea en grandes batallas o espectaculares luchas multitudinarias como cabría esperar de una de las series punteras de la editorial. Va contando la historia a su ritmo, y dotando de verosimilitud a ese rápido ascenso, a la par que nos muestra un planeta con sus propias costumbres y razas. Además, redunda en el rasgo identificativo de la gran mayoría de personajes de la editorial: su crecimiento como héroe en contraposición a su fracaso como hombre de familia. Historia desgarradora en ese aspecto y con mucho potencial aún por explotar.


En definitiva, X-O Manowar 3: Emperador.

Un tomo que podía haber sido un fin de fiesta con fuegos artificiales, pero que en su lugar resulta un análisis desgarrador de la contraposición del guerrero, del militar, a la persona. Historia valiente, con su dosis de épica, y que nos muestra a un Aric de la Tierra como hasta ahora no se nos había mostrado, y que por momentos recuerda al mejor Conan: pensativo, planificando cada acto y sopesando sus consecuencias, pero sobre todo… siendo consciente de que su peso como militar acaba pudiendo más que el de hombre de familia. Un arco que cierra en cierto modo la guerra planteada en los números anteriores y que abre una nueva situación. A partir de ahora ya no tendrá que conquistar, sino resistir, y ganarse el respeto de la población que dirige. Será interesante ver si lo consigue… y cómo.

Lo mejor: Lo bien planteada que está la serie, sin dejarse arrastrar por el espectáculo fácil. El dibujo ambienta muy bien la historia.

Lo peor: Si vas esperando el final de Vengadores Endgame, no lo vas a encontrar.

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X-O Manowar 3: Emperador
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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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