Raro es que un guionista sea capaz de mantener constantemente un nivel alto cuando está al frente de una colección durante una temporada larga. Con... Wonder Woman: La Guerra de los Dioses

Raro es que un guionista sea capaz de mantener constantemente un nivel alto cuando está al frente de una colección durante una temporada larga. Con el tiempo, las ideas empiezan a no ser tan rompedoras, tan originales. Cuando el autor ya ha contado todo lo que tiene que contar y aún así se mantiene al frente de la serie, el interés por el producto se resiente. Así ocurrió con Akira Toriyama en Dragon Ball, y así le está ocurriendo ahora mismo a Dan Slott en Spiderman. Incluso podríamos decir que también pasó con una leyenda como Alan Moore, que el final de su estancia en La Cosa del Pantano no estuvo, ni de lejos, tan inspirada como lo que hizo entre Lección de Anatomía y American Gothic. Y La Guerra de los Dioses es la prueba de que eso mismo le ocurrió a George Pérez después de cinco años escribiendo la serie de Wonder Woman.

wonder woman la guerra de los dioses

Contiene: War of the Gods 1-4, Wonder Woman 58-62 USA
Guión: George Pérez
Dibujo: George Pérez, Russell Braun, Jill Thompson, Cynthia Martin, Joe Phillips.
Tinta: Alan Kupperberg, Brian Stelfreeze, Cynthia Martin, Dick Giordano, Frank McLaughlin, George Pérez, Gordon Purcell, Pablo Marcos, Phil Jimenez, Rick Bryant, Romeo Tanghal, Russell Braun, Scott Hanna, Vince Giarrano.
Formato: Cartoné, 304 páginas.
Precio: 29.50€

La Guerra de los Dioses

El planteamiento inicial de esta historia tiene potencial. Los dioses de varios panteones empiezan una guerra y la Tierra va a ser destruida a mamporros divinos. Y nada más empezar, el panteón griego se ve enfrentado al romano. Zeus contra Júpiter, Ares contra Marte, Hades contra Plutón… y si encima tienes al frente del evento a un autor de la talla de George Pérez, el guionista y dibujante que mejor ha tratado la mitología clásica en DC, miel sobre hojuelas, ¿no?

Pues no. Lamentablemente, no.

El resumen de la historia, en pocas palabras, es que Circe quiere acabar con Gea, la diosa de la Tierra, y para ello manipula a toda divinidad que encuentra para que se zurren unos con otros. Y ya.  Como ya he comentado al principio, a estas alturas Pérez ya ha agotado el torrente creativo y la fuerza con la que nos deleitó al principio de la serie. Y lo que debía ser el gran petardazo final de sus cinco años en la serie, acaba siendo un globo deshinchándose. La historia está excesivamente alargada, y lo que podría haber dado para una saga de un puñado de números de la colección mensual no tiene enjundia suficiente para un macroevento. La Guerra de los Dioses es una historia en veinticinco partes, con una miniserie central de cuatro números y tie ins a lo largo de quince series regulares. Y no es un evento de esos que puedes leer la serie central y los tie-ins que te apetezca. No, los veinticinco números tienen un orden de lectura definido y en todos ellos avanza más o menos la trama… pero no todos los números están incluidos aquí. En este tomo tenemos la miniserie central y los tie-ins de la serie de Wonder Woman. Sí, los principales, pero no los únicos. En total, tenemos en este tomo las partes 1, 2, 11, 13, 19, 21, 24 y 25. No, no es culpa de ECC, no saquemos las antorchas. En 2016, DC recopiló este evento en un tomo único y la edición de ECC tiene exactamente el mismo contenido (y hasta la misma portada) que el tomo americano.

Pero entonces, ¿qué problema tiene esta historia?

Varios y bastante importantes. El principal es que la historia es confusa. La trama pega bandazos sin sentido, y George Pérez, sin la ayuda a los guiones de Greg Potter y Len Wein, resulta no ser un guionista tan hábil como habíamos intuido en el primer tomo recopilando su etapa. Si a eso le añadimos las labores de coordinación de hasta quince series distintas, el resultado final es caótico. No ayuda a la comprensión de la trama el hecho de que estemos leyendo aproximadamente la tercera parte de los números de la historia. Por poner un ejemplo, en el tercer número de la serie principal (parte 21 de la historia) aparece, sin venir a cuento, Lobo dándose de tollinas con unas amazonas. Y si no has leído el número 60 de Wonder Woman (parte 19, que sí está incluido en esta edición pero no en las anteriores de otras editoriales), no sabes de dónde ha salido el czarniano. Y ahora piensa que al principio del tomo te saltas ocho tie ins del tirón. Que vale, que serán de los más intrascendentes, pero son ocho partes. Y también colabora a la incomprensión la ausencia de los números 51 a 57 de Wonder Woman, donde se va fraguando poco a poco el plan de Circe.

Por otro lado, el hecho de tener hasta seis entintadores distintos en un sólo número para los lápices de Pérez hace que el resultado final en el plano artístico sea… no sé. Incoherente, en el mejor de los casos.

Un cambio de era

En este tomo se incluyen los últimos números de George Pérez como guionista de la serie de Wonder Woman. Durante los meses anteriores a la edición de este evento, el autor tenía la sensación de que DC no estaba dándole suficiente importancia al 50 aniversario del personaje. Además, por aquella época fue cuando empezó a extenderse la distribución exclusiva a librerías especializadas, abandonando los kioscos. Por si fuera poco, Pérez tenía la intención de casar a Steve Trevor y Etta Candy, una subtrama que llevaba desarrollando desde que desembarcó en la serie cinco años atrás y la editorial no se lo permitió, decidiendo que esa celebración la haría su sustituto, Bill Messner-Loebs. La combinación de todos estos desencuentros hizo que Pérez dejara de trabajar con la editorial. En los meses posteriores, publicó series como Sachs & Violens en Epic Comics, Hulk: Futuro Imperfecto en Marvel (ambas de la mano de Peter David) o Ultraforce (con Gerard Jones) en Malibu. Sus trabajos con DC durante los siguientes quince años se limitarían a alguna portada puntual o al entintado ocasional de los lápices de otro autor.

Cuestiones editoriales

  • Crisis en Tierras Infinitas marcó el inicio de la tradición del macroevento cuasi anual. Pero 1991 marca un punto de inflexión en la dinámica de los crossovers. Por un lado, en este año ocurren, de forma más o menos simultánea, dos de estas historias. Armageddon 2001, la primera saga de DC que se desarrolla en los anuales veraniegos, aparece entre los meses de mayo y octubre, y La Guerra de los Dioses, que tiene lugar en las colecciones mensuales, entre septiembre y diciembre. Y errores de planificación hicieron que el cambio de status de Halcón en Armageddon 2001 no se viera reflejado en La Guerra de los Dioses.
  • Este tomo de ECC es la tercera edición de esta historia en España. La primera vez apareció en un tomo en tapa blanda de Zinco, incluyendo sólo la miniserie central. La segunda, con idéntico contenido, fue un tomo en tapa dura de Planeta, dentro del coleccionable Sagas DC (sí, aquél de las espantosas portadas rojas y negras) y con una calidad de impresión tremendamente deficiente. Éste es el primer tomo en el que se incluyen los tie ins de la colección de Wonder Woman.
  • Aunque haya sido el segundo tomo de Wonder Woman por George Pérez editado por ECC, no es el segundo cronológicamente. Ese será Rastros, que verá la luz el próximo mes de junio, y con el que se completa la etapa de Pérez como autor completo. Si la editorial se decidiera a completar toda la etapa de este autor al frente de la serie, podemos calcular que La Guerra de los Dioses sería el quinto y último tomo.
  • Se incluyen en este tomo por primera vez en castellano los últimos números de George Pérez como guionista de Wonder Woman. Hasta el momento no se había pasado nunca del número 50 USA, que apareció en el 38 y último de la colección de grapa de Zinco. Ya sólo quedan inéditos en castellano a día de hoy los números 51 a 57.
  • En un momento del tomo, el Capitán Marvel dice “santos barbos“. Sí, es el tradicional holy moley, la clásica expresión del Capitán Marvel. Esta traducción es heredada de la anterior licienciataria, Planeta DeAgostini, que la introdujo en el Showcase: Shazam. Suena raro, pero tampoco es una invención de ECC. ¿Cuál sería la opción más correcta? Por tradición, en los tiempos de Zinco se traducía como vaca sagrada, lo cual no es tan disparatado, dado que también se usa en inglés la expresión holy cow. Por el espíritu inocentón de la expresión y del personaje, algo en la línea de córcholis. Y de forma literal, holy moley es un eufemismo de Holy Mary, con lo que se podría poner algo en plan Santa María o Virgen Santísima.

En resumen…

No hay forma suave de decirlo: La Guerra de los Dioses es un evento fallido. No quiere eso decir que no tenga su público. Los seguidores de Wonder Woman tienen a su alcance, por fin, los últimos números de la etapa de George Pérez. Puede llegar a gustar a los que disfrutan de los macroeventos en los que se dan cita todos los personajes de la editorial, que los hay. Claro que los hay. Si no los hubiera, DC no habría editado más de veinte de estos eventos en los últimos treinta años. Y Marvel, otros tantos. Y un buen puñado más de crossovers  de alcance más limitado. Pero si no te ha picado el virus del completismo o el de los crossovers, quizás este tomo no esté hecho para ti.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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