Wayward es una de esas series Image que parecía que nunca iban a llegar a España como Airboy, Extremity, Green Valley, Head Lopper o... Wayward: Teoría de Cuerdas

Wayward es una de esas series Image que parecía que nunca iban a llegar a España como Airboy, Extremity, Green Valley, Head Lopper o Manifest Destiny. Se trata de títulos que vienen avalados por voces muy positivas desde su país de origen, pero que no cuentan con un peso suficientemente pesado en los créditos como para suponer un reclamo comercial. Para no quedar inéditas en nuestro país, la experiencia nos enseña que por lo general tiene que ser una editorial pequeña quien se fije en ellas. Es el caso de God Country de Medusa o Revival de Aleta, pero en el caso de este Wayward ha sido la recién llegada Ediciones Dimensionales quien ha acudido a su rescate.

Wayward: Teoría de Cuerdas

Wayward lleva ya 25 números publicados en los USA y con buena salud. Los responsables de esta aventura son Jim Zub y Steve Cummings. A Zub lo conocemos por Skull Kickers, Pathfinder o Los Vengadores en Marvel, mientras que Cummings se ha prodigado más por los Grimm Fairy Tales de la editorial Zenescope o los tebeos de Street Fighter, si bien se ha dejado ver ocasionalmente en Marvel con Elektra o Excalibur. En cualquier caso, en España sus nombres no suenan demasiado, pero Wayward: Teoría de cuerdas podría ser una buena puerta de entrada..

Este primer tomo de Wayward nos lleva al momento en que Rori Lane llega a Japón, Rori es hija de un irlandés y una japonesa. las cosas no parecen ir bien con su padre y decide ir a vivir al barrio de Toshima de Tokio, donde vive su madre. Si las cosas no son suficientemente raras para una occidental recién llegada al país del sol naciente, todo se pondrá aún peor cuando descubra unas extrañas habilidades para detectar patrones, encuentre a otros como ella y se vea inmiscuida en una conspiración de yokais, las criaturas mágicas japonesas.

Wayward: Teoría de Cuerdas

Intentando tirar de una frase corta y comercial para definir Wayward, podríamos decir que es una especie de Buffy Cazavampiros moderna, pero teñida de toda la magia de Japón. Bajo esta simplificación hablaríamos de esta serie como una historia donde la acción y las dinámicas entre los jóvenes protagonistas son los ejes de la historia (amén de una conspiración yokai). Sin embargo, a veces una historia pequeña y sin pretensiones puede ser grande contada con acierto y mimo en los detalles.

Por ejemplo, en esta ocasión el truco de recién llegado no podría estar mejor aprovechado. Un recién llegado es por definición una persona confusa y desorientada, pero es que probablemente no haya lugar más alien en toda la tierra para un occidental que Japón. Añadid a la ecuación la otra cara de la moneda. ¿Hay algo más alien en Japón que una pelirroja irlandesa? De algún modo, Wayward habla de lo que es sentirse extraño y lo importante que es encontrar otros como tú (¿os suena, lectores?), pero nos lo viste como una especie de partida de rol donde los personajes definen la trama y la manera de descubrir el mundo que los rodea.

Wayward: Teoría de Cuerdas

Además gracias al dibujo de Cummings, que vive en en el país nipón, los escenarios de Tokio están tratados con total realismo, huyendo del Japón decorativo decorativo de Akihabara, Shibuya, Harajuku o Asakusa. Asociar la mística de Japón a este tipo de lugares tan mágicos a ojos occidentales es casi un cliché, pero en una calle anónima y profundamente apegada a lo mundano, cuando todo se vuelva loco todo resultará mucho más sobrecogedor.

Sin grandes alardes pero con mucho cuidado, los personajes protagonistas y antagonistas quedan retratados con pocos detalles pero muy bien colocados. Cada personaje tiene su historia que contar, suficientemente definida como para implicarnos y lo bastante sugerida como para dejarnos con ganas de lo mucho que parece que está por venir. Sus caracteres, sus poderes, su papel en el equipo y mil pequeñas pistas sobre lo que lo que encierran nos dejan la promesa de una serie en crecimiento.

Wayward: Teoría de Cuerdas

De igual modo, Cummings parece ir tomando el pulso a los personajes y el tono de la serie y tras un arranque un tanto rígido parece desarrollarse gráficamente a la vez que lo hace la trama. Quizá pueda tener algo que ver la legión de coloristas que deambula por Wayward: Teoría de Cuerdas. Es como si Jim Zub y Steve Cummings tuvieran claro cuál es la historia que quieren contar y la trama de fondo pero quisieran que el propio relato les diga cómo contarlo. Se aprecia un plan a largo plazo, pero el camino por el que llegar al final puede variar.

A veces veces solamente contar bien una historia ya es complicado sin necesidad de alardes, sin grandes experimentos, sin subtextos ambiciosos… solo con ese mimo que hace que una historia plagada de información y matices parezca algo ligero y de digestión rápida.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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