Gabrielle Bell es una de esas autoras que lleva años haciendo «terapia» con sus cómics, y encima goza del favor de crítica y público.... Voyeurs, de Gabrielle Bell

Gabrielle Bell es una de esas autoras que lleva años haciendo «terapia» con sus cómics, y encima goza del favor de crítica y público. Sus obras (Afortunada, Everything is flammable…) cuentan determinadas etapas de su vida, a modo de diario sin aparente filtro de selección. Aunque Voyeurs tiene ya unos años, fue una de las obras que más reconocimiento le supuso. En ella vemos a una persona sensible, nerviosa, que roza la patología médica en algunos casos (y en otros se sumerge de lleno).

Voyeurs
Voyeurs recoge las vivencias de la autora en una etapa que va de 2008 a 2010. En ellas contará sus viajes a Japón con su por entonces pareja, el director de cine Michel Gondry, para presentar la película Tokyo!, su ruptura con él, sus charlas como autora, sus visitas a Comic Con, sus primeros recuerdos como autora de fanzines y cómo son de diferentes las convenciones ahora que es una autora reconocida, su intento por conocer a Robert Crumb… un sinfín de cosas que le van sucediendo y que cuenta sin aparente trascendencia. Son hechos recogidos a modo casi de diario, escenas sin entrelazar y que van con su respectiva fecha. Lo mismo te muestra un viaje, que te muestra cuando no quiere más que quedarse en casa llorando o sufre de baja autoestima.

Precisamente esa aparente arbitrariedad en lo que cuenta es lo que más ha llegado a público y crítica. El hecho de que nos vaya contando lo que le sucede, sea lo que sea, hace que los lectores se conviertan en meros Voyeurs, curioseando con la vida de la autora como si estuviéramos en uno de esos canales 24h de cualquier reality. La autora no se esconde ni suaviza su difícil personalidad. Se retrata insegura, antisocial, arisca, gruñona y lo va intercalando en las experiencias del día a día, sea en Nueva York, París, Tokio o California.

Voyeurs
Gran parte del éxito de la autora recae en esa narrativa tan tranquila como hipnótica. Con una estructura de 3×2 viñetas fija, y un dibujo de trazo sencillo sin exceso de detalles propio del cómic independiente, va contando secuencias a veces absolutamente intrascendentes, con un efecto magnético sobre el lector, transfiriéndole la necesidad de continuar leyendo en busca de una anécdota graciosa, algún suceso interesante. Hay veces que sí los vamos a tener… pero en otras van a ser escenas que cualquier otro autor se pensaría mucho si merecen estar en su obra. Eso le da un toque de verdad al cómic que difícilmente conseguiría si solo estuvieran seleccionados los momentos importantes. Y como además consigue transmitirlas sin llegar a aburrir, produce una sensación muy interesante.

Sin duda, las anécdotas más divertidas son las que surgen de su despiste, bien sea la que hace que se vea comprometida con la adaptación de un manifiesto feminista radical, bien sea la que hace que se pierda su propia fiesta por haber olvidado su carnet de identidad y estar sin batería en el móvil… Y me parece muy interesante el espíritu de autocrítica, porque no parece que tenga ninguna intención de cambiar o que le preocupe su manera de ser. Lo muestra con sus diferentes relaciones, cómo discute con ellos. Cómo pone en boca de Gondry la frase: «Si no tuviera tanto talento no la soportaría«.

Pero decía al principio que hay veces que roza la patología. Y es que Bell se muestra como una persona con una severa carencia de autoestima, con cuadros depresivos recurrentes y crisis de ansiedad frecuentes. Reconoce que hay veces que le molesta el contacto social y que prefiere quedarse encerrada en un hotel a salir a conocer Tokio, con tal de no tener que aguantar a alguien que le acompañe. Pienso que usa estas novelas gráficas como terapia para intentar abrirse al mundo y reconocer su enfermedad, lo cual supone un paso importante en algunos casos.

Voyeurs
En definitiva, Voyeurs.

Gabrielle Bell es una persona muy peculiar. Voyeurs nos permite mirar por un agujerito y colarnos en su vida durante un par de años. Va a darnos esa sensación de estar viendo cosas importantes y otras no importantes, y va a enseñarnos la sensación de magnetismo que tiene en ocasiones el ser humano por ver la vida de otros. Con un tono calmado nos muestra su vida sin filtro, con las cosas buenas y las cosas malas, y sin necesidad de maquillar ningún granito. Es algo que nos enseña ya en las primeras escenas en las que está concediendo entrevistas por la película y no solo no oculta un grano que le sale, sino que se pone de manera que se vea bien. Una metáfora de lo que nos espera en el resto de la obra.

Lo mejor: El magnetismo, tener la sensación a veces de que estás leyendo algo intrascendente… pero sigues leyendo.

Lo peor: Como no conectes con lo que está mostrando Bell se puede hacer muy cuesta arriba.

Para amantes del cómic independiente. Para voyeurs. Para los que aún no conozcan a esta autora tan interesante.

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Voyeurs
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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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