¡Por fin! Cuando parecía imposible que Marvel tuviera un pelotazo en el mundo del cine (“Blade” fue bien, pero no lo petó), llegaron los... ¡Viñetas y… acción! 7: X-Men

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¡Por fin! Cuando parecía imposible que Marvel tuviera un pelotazo en el mundo del cine (“Blade” fue bien, pero no lo petó), llegaron los mutantes y se hicieron con el mundo. Ahora bien, su aspecto puede que no fuera el que todos esperábamos.

Cuero en lugar de spandex o licra (impagable el chiste de Cíclope al respecto), así consiguieron un aspecto más verosímil o realista, algo que “X-Men” de Bryan Singer persiguió y consiguió de manera muy efectiva. Los trajes de cuero negro marcaron una tendencia en los cómics mutantes y fueron adoptados a partir de la etapa de Grant Morrison, que comenzó a publicarse meses después del estreno de la película. Este tipo de trajes han seguido siendo un ejemplo hasta nuestros días, véase el de Hawkeye en “Avengers”. La culpa la tiene Louise Mingenbach, que ejerció de diseñadora de vestuario en toda la franquicia de “X-Men” y en otras como “G.I. Joe” o “Hancock”.

chiste x-men

Antes habíamos hablado de éxito. “X-Men” costó 75 millones de dólares y recaudó 150 solo en Estados Unidos, siendo el total global de casi el doble de esa cantidad, ninguna producción comiquera había alcanzado tal recaudación desde el estreno en 1995 de “Batman Forever”. Hoy estas cantidades pueden parecer irrisorias, pero hace 18 años seguro que hicieron ponerse a todos los trajeados de la Fox en modo Silvia Charro. Según cuentan, la producción y posterior estreno de “X-Men” se adelantó a otros como “Hulk”,Spider-Man” o “Fantastic Four” por ser la película potencialmente más barata.

X-Men” es una película muy cuidada aunque de resultados desiguales. La producción fue muy planificada y es que se trató de la primera película protagonizada por un grupo de superhéroes (Las Tortugas Ninja no cuentan) en llegar a la gran pantalla  tras el fiasco años antes de “Los 4 Fantásticos” de Roger Corman.  Además sería la primera película que, lejos de esconderse, enseñaría bien orgullosa la marca de Marvel y en ningún momento renegaría de sus orígenes en las viñetas. La producción vino a cargo de Lauren Shuler Donner, Avi Arad, Stan Lee y un tal Kevin Feige, actual presidente de Marvel Studios, por lo que su compromiso con llevar a los héroes de La Casa de las ideas al cine es algo que viene de largo.

La dirección fue ofrecida a un joven Bryan Singer (primo de Matt Singer, el Donovan de “V”) que venía de petarlo con “Sospechosos habituales” y con “Verano de corrupción”, con esta última cinta había logrado el aplauso de la crítica pero paso sin pena ni gloria por taquilla. Al principio, Singer pasó de la idea ya que estaba receloso de quitarse la aureola de cultureta, pero gracias a su hermano aceptó. ¿Qué fue lo que le hizo aceptar? Pues algunos de los elementos más reconocibles de la etapa de Chris Claremont y que el genial guionista inglés desarrolló durante más de una década. El hermanito le pasó algunas etapas y cómics puntuales y fue la lectura de “Dios ama, el hombre mata” la que le hizo decidirse. La posibilidad de tratar temas como la discriminación, el racismo, el miedo a lo diferente provocó que el realizador, judío y homosexual, se sintiera identificado y le entraron ganas de dar su  visión al respecto. De golpe y porrazo comprobó que en los cómics no era todo blanco o negro como en el Superman de Donner (curiosamente, acabó dirigiendo “Superman Returns”) o en otras cintas de superhéroes. Los matices y la amplia gama de grises de los mutantes fueron los empujones necesarios.

El guion corrió a cargo de David Hayter sobre un borrador de Tom Desanto. Pero ojo, en la escritura del libreto estuvieron también involucrados Christopher McQuarrie (director de las últimas dos entregas de “Misión Imposible”) y el mismísimo Josh Whedon, sin embargo no fueron acreditados. “X-Men” dura 90 minutos, casi un tráiler largo de la secuela, una cantidad ridícula de tiempo para presentar a todo un universo, posteriormente se editó un montaje del director con unos minutos más sin aportar nada representativo. Dado lo escaso de su metraje, la película va al grano. De todos los personajes que aparecen, algunos apenas hablan como Sapo o Dientes de sable y otros como Tormenta o Cíclope  son meras comparsas. El peso de la trama cae en Lobezno, Pícara y Magneto, siendo estos dos últimos los únicos de los que veremos su origen.

x-men lobezno

Pero al César lo que es del César, “X-Men” nos regala grandes momentos. La escena que abre la película con el joven Erik en el campo de concentración, manifestando sus poderes por primera vez, es brutal y efectiva. De ahí se pasa a unos títulos de crédito muy molones con la poderosa banda sonora de Michael Kamen. La escena de Pícara, excesivamente rejuvenecida, con la primera manifestación de sus poderes, resulta un perfecto ejemplo de lo que supone ser un mutante que no ha pedido sus dones. Sin olvidar por supuesto a Lobezno, su puesta en escena peleando en la jaula y desplegando sus garras (que hacen el ruido que todos teníamos en mente) es impactante. Al igual que la primera aparición de la hermandad y el rescate de Logan y Pícara a manos de la Patrulla X. Yo en el cine apenas contuve el pis, con eso os digo todo. Grandes escenas y grandes diálogos, sobre todo los que protagonizan Magneto y Xavier, llenas de retórica y pullas.

Hay algunos detalles y cosas molonas a los personajes. Charles Xavier desprende la solemnidad que se espera de él. Cíclope y Lobezno empiezan a picarse por el favor de Jean Grey. Dientes de sable está obsesionado con las placas militares de Logan, lo que puede dar a pensar que tienen un pasado juntos. Luego tenemos todo el producto del fanservice. Empezando por una producción abrumadora y unos grandes decorados. El pájaro negro es una pasada y la mansión, para la que utilizan el castillo Hatley que puede verse en “Smallville” o “Arrow”, es tal y como aparece en los cómics, hasta el rótulo de la puerta está bien escrito. Otro tema es cerebro, aquí de un tamaño descomunal que ocupa toda una habitación, en contraposición del cacharro cutrón de los tebeos, curiosamente este diseño también fue adoptado en los cómics.

x-men cerebro

“El diablo está en los detalles”. Una realidad que aquí está presente en forma de cameos. Durante los planos de la escuela podemos ver claramente a Kitty Pryde atravesando paredes, a Júbilo con su abrigo hortera yendo a clase, a Pyros y al Hombre de Hielo coqueteando con Pícara, a Coloso pintando en el patio, a una chica india que podría ser Moonstar o a un chaval con los poderes de Mercurio. Un concepto, el de “escuela” que también pasó del séptimo al noveno arte. Otros cameos son los de Hank McCoy y Sebastian Shaw debatiendo en televisión (un hecho que contradice la continuidad de las películas de la Fox, de esto hablaremos otro día) o a Henry Peter Gyrich en el mismo helicóptero que el Senador Kelly.

Aún con todo esto, no es oro todo lo que reluce y es  que los FX de Michael Fink son cutrones y en los momentos de escenas de acción sale a relucir el aspecto baratejo de la película. Cíclope o Tormenta casi no usan sus poderes, las habilidades de Xavier y Magneto se resuelven con cables y lo verdaderamente cutre son las escenas de acción, patéticas como ellas solas ya que la cinta no cuenta con un solo actor que tenga formación marcial alguna. Solamente Ray Park se defiende bien y se hace un auto homenaje con una posturita a lo Darth Maul de “Star Wars: Episodio 1”. La pelea entre Lobezno y Mística es sangrante, Hugh Jackman dando zarpazos al aire y Rebecca Romijn haciendo de contorsionista y ayudada por todos los cables del mundo. A modo de curiosidad, la escena en la que sucede la pelea, la batalla final en la Estatua de la Libertad, casi le cuesta su hombría a Hugh Jackman, ya que hubo un problema con el arnés y el actor quedó suspendido por las pelotas un buen rato.

La trama general es algo endeble y es sustentada por la suma de algunos grandes momentos (la partida de ajedrez en la cárcel de cristal, por ejemplo). Magneto está –lógicamente- mosqueado con todo el mundo y mediante una máquina imposible quiere mutar a todos los líderes mundiales. Este plan tiene relativo efecto y Robert Kelly es convertido en una especie de sepia. Lo mejor fue la sensación de ver una historia en la que quedó claro que la guerra entre Xavier y Magneto solo acababa de comenzar.

En lo referente al elenco hablaremos primero de los malos. De Ian McKellen poco hay que añadir, aunque todavía estaba lejos de ser mainstream gracias a Gandalf, el genial actor inglés ya tenía una gran carrera en el teatro y conocía a Singer de la cinta “Verano de corrupción” donde curiosamente interpretaba a un antiguo nazi. Tyler Mane venía de la lucha libre y con eso creo que digo todo, Ray Park resultó gracioso y una vez más, los poderes que esgrimía en pantalla tuvieron su paso a los tebeos. Por último, pero no menos importante, me quito el sombrero ante Rebecca Romijn (en aquel entonces con el Stamos, ya que seguía casada con el tío Jesse)  y las nueve horas de maquillaje diarias, sus transformaciones fueron magníficas y buena parte del presupuesto de FX irían a parar ahí.

Con los buenos hubo más suerte. Patrick Stewart era el perfecto Profesor X, puede que él no lo supiera, pero su calva y su interpretación de Picard, sí. Hugh Jackman entró a destiempo, su papel era para Dougray Scott, pero se partió el brazo haciendo el mongolo con Tom Cruise en “Misión Imposible 2”, salimos ganando. Halle Berry todavía no había ganado el Oscar pero apuntaba maneras. Anna Paquin se encontraba en momento raro de su carrera, ese que está entre ganar el premio de la academia y enseñarlo todo (TODO) en True blood. Por último, Famke Jansen y James Mardsen parecen gente maja.

Es de justicia reconocer a “X-Men” que fuera el comienzo verdadero de todo, que abriera al mundo la existencia de los cómics Marvel y que a la mayoría nos maravillase en su momento. Momento que se hizo de rogar en España porque si en Estados Unidos se estrenó un 14 de julio, a nuestro país no llegó hasta el 1 de octubre.

x-men cartel

Recomendamos encarecidamente ver esta película y acto seguido la secuela, una experiencia de lo más disfrutable.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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