Hola, amiguitos. Ya estamos de vuelta como cada quince días… oh wait! Me parece a mí que aquel, “y el mes que viene Supreme”... ¡Viñetas y… acción! 11: Spider-Man 2

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Hola, amiguitos. Ya estamos de vuelta como cada quince días… oh wait! Me parece a mí que aquel, “y el mes que viene Supreme” de hace dos décadas me escacharró seriamente la percepción de periodicidad. A ver si poco a poco volvemos cada dos semanas, espero sepan perdonarnos. Pero oigan, al menos hemos vuelto con Spider-Man 2 y no con Elektra. De haber sido así asumiríamos cualquier castigo que nos hubieran puesto. Palabrita de Loki.

viñeta 11 spiderman2

¡Parker, la puñetera máscara es para llevarla puesta!

Me van a disculpar que me exalte. Pero ¿qué cojones? ¿Cómo es posible que la escena más épica de la película sea también la más ridícula? También es cierto que era de esperar: la vanidad mueve Hollywood y salvo escasos rara avis, como el Dredd interpretado por Karl Urban, a todos los niños bonitos les gusta mostrar sus encantos, aunque sean encantos de pagafantas como los de Tobey Maguire.

Este hecho, Peter sin máscara, sería mucho más grave en las posteriores The Amazing Spider-man 1 y 2, pero ya hablaremos de eso. Hoy toca despellejar a Sam Raimi. Digo antes que nada que Spider-Man 2 es una de mis adaptaciones preferidas del noveno arte y posiblemente la que más me gusta del trepamuros. Pero posteriores visionados me han hecho ver que el guión dista mucho de ser perfecto. Y eso que tuvo muchas revisiones, porque al principio se planeaba que estuviera plagado de nuevos personajes. Menos mal que  al final imperó la razón (o el presupuesto) y la saturación quedó relegada a la tercera entrega… como que nos íbamos a librar.

Empecemos con esa escena del tren elevado (que no se rodó en Nueva York) y esa frase del transeúnte comprometido que suelta:

“Si te metes con Spider-Man, te metes con Nueva York”

Es curioso como la percepción de la gente sobre si Spidey es héroe o villano cambia según necesidades de producción o de guión, o según venga bien. En los tebeos la identidad secreta de Spider-Man es algo sagrado y que nunca debe ser vulnerado (aunque siempre hay un buen puñado de personajes que lo saben), pero en la cinta es un hecho mucho más laxo y al final la frasecita de marras acaba entendiéndose más como propaganda pro-Usa tras el 11-S, que como algo más intrínsecamente ligado al compromiso del trepamuros para con los ciudadanos de Nueva York.

Poster promocional de spiderman2

Para esta película se contó con la labor de los guionistas Alfred Gough y Miles Millar para escribir el guión, y del novelista Michael Chabon para que lo revisase. Nombracos para la época. Los dos primeros eran los creadores de Smallvile, la serie que resucitó a los superhéroes para la pequeña pantalla ¿Podría haber alguien más idóneo para escribir la película? Pues si te paras a pensar fríamente la estructura de Smallvile, posiblemente cualquiera. Durante muchos años lo que ofreció fue un procedimental en el que hijoputa irradiado por la kriptonita de la semana trataba de matar, secuestrar, pegar, violar, conquistar o manipular a Lana “la post adolescente con peor suerte del universo” Lang. Así que no, no era la mejor opción.

Michael Chabon era un tipo mucho más competente. Había ganado el Pullitzer con su novela Las sorprendentes aventuras de Kavalier & Clay, que trataba bastante bien el tema de los superhéroes. Además tenía cierta relación indirecta con Maguire porque su novela Jóvenes Prodigiosos había sido adaptada al cine y protagonizada por Tobey. Pero nada, ni estos tres lumbreras consiguieron salvar un guion que no hacía avanzar para nada a los personajes con respecto a su primera parte.

Hay momentos que son un bochorno. La escena de la Tía May colgada solo del mango de su paraguas (que fue rodada por la actriz  y no por un extra) o especialmente toda la trama romántica de Mary Jane (la siempre fea, dicho por James Franco, Kirsten Dust) y John Jameson. Este nuevo personaje aparece un par de veces por pantalla y se nos olvida hasta que existe si no fuera por toda la subtrama de la boda. Todo el aspecto sentimental está llevado con mucha torpeza y resulta forzado. Lo más destacable que se rescata de esto son las apariciones de J.K. Simons como J.J.Jameson y su tacañería. El actor se come a todos cada vez que sale y es una pena que se quedase fuera del montaje una escena donde se ponía el traje abandonado de Spider-Man.

no mas spiderman

Porque puestos a meter cosas… pues también la crisis de fe del protagonista. En un fantástico homenaje al Spider-Man No More, Peter Parker decide dejar de ser un héroe. De manera inexplicable (lo hizo un mago, fijo) pierde intermitentemente sus poderes. También es cierto que gracias a esto podemos ver al Doctor Curt Connors, personaje que en primera instancia iba a tener mucho más peso en la trama.

Ahora bien, todos estos devaneos argumentales  se ven compensados por un Spider-Man más majestuoso que nunca. La película empieza de manera inmejorable: los títulos de crédito ilustrados por Alex Ross resumiendo la primera entrega y la estupenda banda sonora de Danny Elfman anteceden a una escena de infarto en la que Spider-Man persigue a unos ladrones en coche y utiliza todo su arsenal para ello. Como novedad, podemos ver la telaraña de impacto que popularizó Ben Reilly en los cómics de los noventa.

titulos de credito de alex ross para spiderman 2

Este Spidey se mueve con fluidez y soltura por una Nueva York preciosa y los efectos siguen permaneciendo intactos, no como los de la primera entrega que cantan hoy en día, gracias al desembolso que hizo Sony. Hay que decir que la apuesta les salió bien. Se gastaron 200 millones de dólares, recaudaron casi 800 en todo el mundo y en Estados Unidos solo en el primer fin de semana 144. Actualmente ocupa el cuarto puesto en recaudación total de las seis películas arácnidas, superando únicamente a las dos Amazing.

No hemos hablado de James Franco, tampoco lo vamos a hacer. Su personaje da bandazos todo el rato y al final quien salva la función interpretativa en la película es Alfred Molina y su Doctor Octopus. El veterano actor da vida un villano mucho más humano y cabal del que habíamos visto jamás en los cómics hasta ese momento (luego llegó Superior Spider-Man) y logró un gran equilibrio entre humanidad y villanía, compartiendo algunas escenas sublimes a nivel de guión y de emotividad.

spiderman vs octopus

Luego además, era realmente espectacular en pantalla. Sus brazos eran mecánicos o generados por ordenador dependiendo de la escena. Pero la primera aparición de éstos y cómo toman vida masacrando al equipo médico es una gozada de escena, digna del Sam Raimi más gore y desatado de la saga Evil Dead, ¡si hasta hay salpicaduras de sangre!

Luces y sombras en la segunda aventura en solitario de Spider-Man. Era el año 2004 y flipamos con dos horas de adrenalina, que pese a sostenerse sobre sobre un guión endeble, nos hizo volver a vivir el sueño hecho realidad de ver a uno de nuestros héroes favoritos en carne y hueso. Al fin y al cabo esa sensación es lo más importante.

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Txema Sáez

  • XAVI

    12 noviembre 2018 #1 Author

    Lo mejor sin duda, J.K. Simons. Un J. Jonah Jameson que sobresale tanto en caracterización como en su forma de acometer al editor del Bugle (ese cruzado por la integridad moral que es el “pelopincho”).

    Respecto de Molina y su Otto Octavius. La verdad es que es más humano que su contrapartida en el cómic e incluso te sabe mal lo que le ocurre. A diferencia del personaje original que demuestra ser un arrogante a la altura de Victor Von Muerte o lex Luthor.

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