Descubrí a Junji Ito hace ya trece años. Mi primer contacto con él fue precisamente el Uzumaki que hoy nos ocupa, en su primera... Uzumaki Integral, de Junji Ito

Descubrí a Junji Ito hace ya trece años. Mi primer contacto con él fue precisamente el Uzumaki que hoy nos ocupa, en su primera edición. Por entonces la edición del manga en castellano distaba mucho de ser perfecta. Aquella primera edición salió en la extraña línea Biblioteca Pachinko, con cada tomo original partido en dos, con reproducciones especulares de las páginas japonesas (lo que se viene llamando “sentido de lectura occidental”, vamos) y con las páginas a color reproducidas en blanco y negro, a modo de nostalgia de las fotocopias que se vendían en tiempos de Dragon Ball.

Uzumaki distaba mucho de la popularidad que tenían por entonces series como Bleach o Naruto. El desconocimiento por aquella época de un recién estrenado en España Junji Ito combinado con el hecho de que el seinen terror no es un género tan mayoritario como el shonen hizo que esta obra pasara más desapercibida de lo que debía.

Aunque ya lleve unos cuantos años entre nosotros, el terror japonés aún resulta fresco. Estamos acostumbrados a los usos y costumbres del terror occidental, a nuestras historias de fantasmas, nuestras criaturas sobrenaturales varias, nuestros psycho killers y nuestros slashers de adolescentes. Incluso nuestro horror cósmico, aún teniendo temáticas y estilos que transitan por caminos diferentes a los del horror más habitual, nos resuena de forma familiar. De algún modo, la obra de H. P. Lovecraft se ha convertido en parte de nuestra cultura popular.

Pero el terror japonés es… diferente. La narrativa que procede de este país en general lo es, pero su terror, por algún motivo, resulta especialmente desasosegante, quizás por la forma de contarlo, o por la temática, o por la forma en la que los personajes se enfrentan a las fuentes del terror. Tanto en cine como en manga, el terror que nos viene del país del Sol Naciente resulta tan distinto, tan provocador, que consigue provocar esa inquietud en el espectador habitual que ya está curado de espanto y al que el terror occidental ya no consigue provocarle ni una sombra de intranquilidad.

A estas alturas, Junji Ito ya es conocido de sobra en el mercado español. Después de la primera edición de Uzumaki, otras tres editoriales han publicado más obras de este autor (La Cúpula, Tomodomo y, principalmente, ECC), llegando a haber disponible en la actualidad cerca de una treintena de tomos suyos editados. Uzumaki fue la obra con la que aterrizó dentro de nuestras fronteras, y quizás la más afamada. Afortunadamente, ya no es la única.

Uzumaki es, realmente, una colección de relatos cortos más o menos autoconclusivos, con un cuádruple hilo conductor. El primero, la localización geográfica. Todas las historias ocurren en el pueblo de Kurouzu (literalmente, “Vórtice negro”). El segundo, los protagonistas de la obra, la adolescente Kirie Goshima y su entorno, familia y amigos, aunque más que protagonistas quizás sean meros testigos de la sucesión de acontecimientos. El tercero, la obsesión por las espirales. Y el cuarto y último es el descenso progresivo hacia la locura, al principio de personas sueltas y, según va avanzando la historia, del pueblo entero.

Entonces, ¿de qué va Uzumaki? A través de los ojos de Kirie iremos viendo cómo los habitantes del pueblo se van obsesionando con las formas espirales, y cómo van ocurriendo sucesos cada vez más extraños relacionados con esta geometría. Alfarería, rizos en el pelo, caracoles, torbellinos de aire… Lo que empieza con un vecino rarito que se sienta en la calle a mirar dirante horas las conchas de los caracoles acaba convirtiéndose en un escenario cuasiapocalíptico con toques lovecraftianos.

Uzumaki fue nominada en 2003 al Eisner a mejor publicación de material extranjero en el mercado americano. Finalmente, el premio se lo llevó la adaptación de Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Lorenzo Mattotti, pero el reconocimiento de estar entre las cinco mejores obras no norteamericanas del año ya es todo un éxito.

Uzumaki en el cine

En el año 2000 hubo una película de imagen real de Uzumaki, dirigida por el director ucraniano-japonés Higunchinsky y protagonizada por Eriko Hatsune, la actriz de Tokyo Blues, la película basada en la novela de Haruki Murakami, en su primer papel. Aunque sea razonablemente fiel a la obra de Ito, el final es distinto, ya que se rodó cuando el manga aún no había terminado.

En resumen…

No queda la más mínima duda de que Junji Ito está por méritos propios entre los más interesantes autores de manga de terror, junto a nombres como Hideshi Hino, Suehiro Maruo o Shintaro Kago. Más aún, no me parece una exageración hablar de Ito como uno de los reyes de la narrativa gráfica de terror. Y Uzumaki, si no su obra cumbre, está en su top de obras más redondas. Uzumaki es una lectura obligada para todo aficionado al terror, de culaquier procedencia geográfica, y uno de los mangas más importantes que hay dentro de su género, y por fin tiene una edición respetuosa con el material original y a la altura de la calidad de la obra.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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