Da rabia que prácticamente todo en este planeta esté explorado, al margen de profundidades abisales. Cuando uno lee historias sobre navegantes de siglos pasados,... Trackers 1: el arma perdida de los dioses

Da rabia que prácticamente todo en este planeta esté explorado, al margen de profundidades abisales. Cuando uno lee historias sobre navegantes de siglos pasados, creo que difícilmente se hace una idea de la emoción que podían sentir esos pioneros dirigiéndose hacia lo desconocido. Los atlas pormenorizados, y ya no os digo nada de Google Earth y Google Maps, nos han chafado la experiencia; ¡si hasta hemos plantado un vehículo Tesla dando vueltas por el espacio! Eso sí, podemos poner un ojo en cualquier rincón del planeta al abrigo de una manta y un buen tebeo; que alguna ventaja tiene que tener heredar experiencias en vez de vivirlas en primera persona.

Con los guiones pasa algo parecido: aquello del «todo está contado». Suerte que el modo en que las historias se cuentan cuente, y suerte también de contar con la ciencia ficción para especiar el contenido.

Las guerras anglo-neerlandesas de mediados de siglo XVII sirven de escenario para el relato que David Muñoz y Tirso Cons nos tienen preparado. Un tiempo antes visto en el mundo del tebeo y el cine —sin ir más lejos, la archiconocida saga Piratas del Caribe se inspira en esta misma época—, pero con personajes aún por descubrir, y dosis de esa ciencia ficción que hace que el límite no lo marquen los libros de historia.

Trackers 1: el arma perdida de los dioses 1

¡Albricias!

Hace cosa de medio año, Yermo Ediciones publicaba Trackers 1: el arma perdida de los dioses, la primera entrega de este relato firmado por el guionista David Muñoz y el dibujante Tirso Cons, con los colores de Filedeus. En Francia, su lanzamiento fue aproximadamente por las mismas fechas, y corrió a cargo de Glénat.

El trabajo del tándem formado por Muñoz y Tirso lo pudimos disfrutar con anterioridad con el estupendo La casa de los susurros, también editado por Yermo Ediciones y del que ya hablamos hace unas semanas en la web. Se puede decir que la dupla es de largo recorrido, puesto que La casa de los susurros se empezó a forjar hace más de una década.

En esta ocasión nos presentan una obra con las guerras coloniales del siglo XVII como telón de fondo, aunque dando bastante peso a ciertos elementos fantásticos. En medio de la partida de ajedrez que juegan los imperios británico y holandés por hacerse con el control de puntos estratégicos de las rutas comerciales, los autores nos presentan a Jonas, un joven huérfano inglés de familia pudiente que desde bien pequeño vive junto a su tío. Al parecer, el tío de Jonas trabaja para la corona inglesa, y tendrá la difícil misión de hacerse con el misterioso arma —o criatura— que habita en inhóspitos parajes de Nueva España, al otro lado del océano. Una carrera contrarreloj contra el imperio holandés… y otros enemigos que aún se mueven en la sombra.

Hay una variedad interesante de personajes: estrategas, hombres de acción, una mujer de armas tomar, bucaneros y maleantes… y Jonas; un poco «pasguato», con una vida interior intensa, y que no domina del todo bien las artes de las relaciones sociales. Sin duda es el personaje al que seguir más de cerca, el que mayor margen de evolución tiene. Parece que la situación le hará endurecerse, y que le iremos conociendo mejor poco a poco a medida que todo avance; aún así, para hacer algo más tridimensional al muchacho, David Muñoz emplea algún que otro flashback en forma de híbrido entre el recuerdo y la ensoñación.

Escribía mi compañero Alejandro sobre La casa de los susurros que el guionista no escondía las amenazas —monstruos si lo preferís—, y en el caso de Trackers pasa algo parecido. Creo que  con este tipo de relatos históricos, existen como dos vertientes a la hora de tratar las supuestas amenazas: jugar con los miedos de las gentes de la época, que ante el desconocimiento tendían a magnificar los hechos y a sembrar el germen de las leyendas (En busca del unicornio, de Juan Eslava Galán, serviría como ejemplo), o mostrar terrores tangibles adentrándose más de lleno en el campo de la ficción (el propio Lovecraft) como parece hacer Trackers. Queda por saber el origen de estos males.

En principio, la serie se compondrá de tres entregas. De momento solo podemos catar las 56 páginas de este Trackers 1: el arma perdida de los dioses, así que sabe a poco y no se pueden sacar demasiadas conclusiones acerca de la trama. Hay que darle algo de margen aún. La primera impresión es que estamos ante una obra con buenos mimbres, donde sobre todo destacaría los pinceles de un Tirso Cons que nos deja varias páginas con las que recrearse un buen rato. Es curioso cómo en cada escena de acción rompe la monotonía de la viñeta rectangular para introducir cortes de viñeta en otros ángulos.

Trackers 1: el arma perdida de los dioses 2

¡ZIS! ¡ZAS!

No obstante, para que saciéis la curiosidad dejo unos vídeos del dibujante pontevedrés en plena creación del tebeo.

Destacar lo logradas que están las escenas marítimas donde la niebla lo envuelve todo, y que el tebeo al completo tiene una paleta de colores bastante oscura. Nieblas, atardeceres, lluvias, noches, interiores selváticos donde los árboles no dejan pasar la luz… sólo los momentos felices de Jonas recordando a su padre traen consigo algo de luminosidad a la página.

En resumen, una historia correcta que no parece arriesgar demasiado de momento, con un dibujo estupendo, y que como decía antes, tenemos que seguir explorando para saber algo más.

¡Remad! ¡Remad!

Trackers 1: el arma perdida de los dioses 3

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Jaime G. Rueda

¿Qué decir? Si mezclas las más brutales paranoias de Charles Burns y Brandom Graham te quedas corto para describir la mierda que deambula por mi azotea. Esperad, ¿lo oléis?... creo que se me está quemando la comida. Ahora vuelvo. @Jaime_G_Rueda @elhdlt

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