Cuando llega una superproducción a las salas de cine, el sector se llena de ruido. Y a menudo hay películas infinitamente mejores en las... Tortallity!!! – Life Is Strange

Cuando llega una superproducción a las salas de cine, el sector se llena de ruido. Y a menudo hay películas infinitamente mejores en las que nadie se fija. Por poner un ejemplo, The Man From Earth es una pequeña maravilla de 2007 hecha con doscientos mil dólares que ni siquiera se ha doblado al castellano. Ese mismo año, las cuatro películas más taquilleras del año fueron cuatro mojonazos como Spiderman 3, Shrek 3, Transformers y Piratas del Caribe 3.

En el mundo gamer pasa más o menos lo mismo. Sale un FIFA, y las colas salen de las tiendas de videojuegos. Un Assassin’s Creed, y lo mismo. Y tienes en el mercado una puñetera delicia como Life Is Strange y casi nadie habla de ella. En fin.

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Lo que nos queda claro de Life Is Strange es que es una aventura gráfica. El género ya es otro cantar. El ambiente general es el de un slice of life, con un misterio de fondo que habrá que desentrañar. Pero la mecánica del juego, lo que nos hace ir avanzando por la historia, lo mete de cabeza en la más pura ciencia ficción.

Me explico.

El juego nos lleva de la mano de Max Caulfield, una chica de dieciocho años nacida en Arcadia Bay, Oregón, que se mudó a Seattle con su familia a los trece años dejando atrás a todos sus amigos, y ha vuelto a su pueblo natal para estudiar Fotografía en la prestigiosa Academia Blackwell. Max es una hipster de manual. Va a todas partes con su Polaroid, escucha música indie y viste con ropa que podría haber sacado de la beneficencia (véase hipster o mendigo).

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Pero no, aunque lo parezca al principio, Life Is Strange no es Hipster Simulator Pro.

Empieza el juego con Max viendo como un tornado va a destruir Arcadia Bay. Y cuando el faro bajo el que está contemplando tan catastrófica escena se derrumba encima de ella, se despierta en clase. Pero los pensamientos de Max dicen que no ha sido un sueño, que todo era demasiado real. Y aquí empieza el juego, en mitad de clase. En estos primeros minutos nos presentan la mecánica del mismo. La mirada de Max nos muestra los objetos con los que podemos interactuar y qué podemos hacer con ellos.

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Y en esta primera escena real identificamos a una buena parte de los personajes del juego. El profe molón aunque un poco pureta. Victoria es la abeja reina, la pija más molona de los alrededores. El extremo opuesto, Kate, la pardillita cristiana de la que todo el mundo se burla. Y entre medias, Max, la protagonista, queriendo pasar todo lo desapercibida que sea posible. Eso sí, tiene un talento especial para la fotografía. Y después de hacer un poco el ridículo en clase por dar la nota sacándose un selfie mientras el profe disfruta oyendo su propia voz, entra en el baño y le saca una foto a una mariposa. Y presencia cómo Nathan, un compañero de la Academia, asesina de un disparo a una chica con el pelo azul.

Y levanta la cabeza, y está de nuevo en clase. Y el profesor está soltando la misma charla que acaba de escuchar. Y en pleno déjà-vu, Max se da cuenta de que puede retroceder el tiempo, pero manteniendo los recuerdos de lo previamente vivido. Así que va de nuevo al baño, vuelve a sacar la foto a la mariposa, aparecen la chica del pelo azul y Nathan, y éste vuelve a disparar. Y Max rebobina el tiempo, y antes del disparo, activa la alarma contraincendios, evitando el asesinato.

La foto de la mariposa es toda una declaración de intenciones. A partir de este momento, el efecto mariposa se apodera del juego. Al más puro estilo de los juegos de Telltale, vamos tomando una decisión tras otra que tendrán consecuencias, dejando una sensación cada vez mayor de que estamos metiendo la pata hasta el fondo. Pero a diferencia de lo que ocurre en ellos, podremos volver atrás una y otra vez y ver las consecuencias inmediatas de todas las opciones en cada decisión, hasta elegir… no sé, la menos mala. Y así nos iremos moviendo intentando sobrevivir, madurar, recuperar amistades de la infancia, resolver un misterio, ayudar a una compañera acosada y evitar, si es posible, el tornado que destruirá el pueblo dentro de una semana.

En este aspecto, me ha recordado mucho a otro juego de hace unos años que pasó bastante desapercibido llamado Remember Me, en el que el personaje protagonista también era una chica y que se metía en los recuerdos de determinadas personas, retrocediendo en ellos y modificándolos para conseguir, en el más puro estilo de Origen, un cambio en la actitud de la víctima.

Formatos

Este juego salió a la venta como cinco capítulos descargables, pudiendo comprarse por separado a 4.99€ o en un pase de temporada para los cinco capítulos a 19.99€. Para los que habían comprado el primer capítulo para probar, hay un pase a 16.99€. Posteriormente se editó en disco, saliendo una edición limitada que incluye el juego, un cd con la banda sonora y un libro de arte al estilo del diario personal de Max. Yo compré esta edición especial hace unos meses a 19.99€, por cierto.

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La banda sonora

Como no podría ser de otra manera, es una recopilación de rock alternativo, pop indie y folk, géneros en los que no estoy especialmente puesto, pero es una pequeña delicia intimista, para escuchar en casa, en otoño, mirando la lluvia al otro lado de la ventana. De los trece grupos incluidos sólo conozco a Mogwai y a Amanda Palmer, pero destacaría muy por encima de todos los demás los dos temas del grupo francés Syd Matters, cuyo frontman, Jonathan Morali, compone además la música instrumental del juego.

En resumen…

Life Is Strange es un juego que te mete en la piel de un adolescente de forma brutal. Esa sensación que tienes cuando dejas atrás la infancia, que no sabes qué hacer con tu vida y si estás haciendo lo correcto o metiendo la pata hasta el fondo a cada momento es omnipresente en el juego. Esa inseguridad vital del paso a la madurez es el eje emocional del juego, y hasta después del final te preguntas si la otra opción no habría sido mejor.

Pero…

Aunque haya sido uno de los juegos que más he disfrutado en los últimos tiempos, he encontrado un detalle que me ha hecho torcer el gesto. Como he mencionado, el poder de modificar el pasado de Max me recordaba mucho a la navegación por los recuerdos de Nilin en Remember Me. Cuando he visto que Life Is Strange es el segundo juego del desarrollador de Remember Me me ha quedado una sensación agridulce de reciclaje de ideas ya utilizadas. Aún así, esto no reduce un ápice la calidad del juego, e insisto en que todo el mundo que disfrute este tipo de historias le de una oportunidad.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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