Con la publicación de There’s Nothing There llegan a España los tebeos de la editorial Black Mask Comics. Esta editorial fue fundada en 2012... There’s Nothing There, de Patrick Kindlon y María Llovet

Con la publicación de There’s Nothing There llegan a España los tebeos de la editorial Black Mask Comics. Esta editorial fue fundada en 2012 por Matt Pizzolo (autor influenciado por el movimiento Occupy Wallstreet) y por Brett Gurewitz, guitarrista fundador de la banda de Punk Rock Bad Religion y dueño del sello discográfico Epitaph Records, que sirve de herramienta logística a la editorial.

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Black Mask Comics irrumpió en el panorama del cómic independiente USA con la intención de hacer ruido, de crear tebeos distintos a los del resto, así como de transmitir en sus páginas toda la rabia y furia de la música underground y el sentimiento de protesta propio del Punk. Hasta el momento han publicado un buen puñado de series de todo tipo de temáticas. Esperemos que este tomo (que recopila los cinco números de la serie original) tenga el éxito que se merece para poder disfrutar de más obras de este sello en España.

There’s Nothing There viene firmada por Patrick Kindlon, co-autor de la aclamada We can never go home (inédita en España), que además es el vocalista de la banda de Hardcore Self Defense Family. Unos mimbres ideales para un tebeo que desde luego es distinto a lo habitual y que seguramente no dejará indiferente a ningún lector. There’s Nothing There es un tebeo de terror, pero lejos de buscar el susto fácil, está más cercano al llamado estilo de realismo mágico, pero mezclado con unas gotitas de oscura turbiedad y con grandes dosis de mal rollo.

Kindlon nos cuenta en el interesantísimo prólogo las dificultades de provocar miedo en un medio como es el cómic, que solo se apoya en imágenes estáticas, no hay sonido, ni requiere de tanta imaginación por parte del lector como una novela de Stephen King. Un tebeo solo cuenta con la fuerza de sus dibujos y con una historia que debe atrapar al lector desde el primer momento. Y desde luego que el guionista lo consigue.

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There’s Nothing There está protagonizada por Reno Selleti, una niña pija que nada en la opulencia desde que nació, y que no tiene mayor preocupación que ir a la moda o no quedarse atrás en las redes sociales en lo que a cantidad de seguidores se refiere. Pero un buen día va como invitada a una mascarada que acaba en orgía (que nada envidia a la de Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick). Desde ese momento su vida dará un giro porque empezará a percibir cosas fuera de su, limitado, entendimiento. Presencias extrañas, seres que deberían estar muertos pero se encuentran a medio camino del cielo y el infierno.

Con homenajes claros que van desde El sexto sentido de Shyamalan o al Lovecraft más accesible, Patrick Kindlon construye una historia que engancha desde el primer momento, consiguiendo que como espectadores pasemos de despreciar a la opulenta protagonista a preocuparnos por ella y llegar a sentir su angustia porque no sepamos muy bien de que se trata. En esta sensación de desconcierto, casi de ansiedad, está el acierto de There’s Nothing There. Saber que algo pasa, no saber como hacerle frente y que el resultado de fallar sea una muerte inevitable son los ingredientes de este thriller de terror sobrenatural. La historia también está aderezada con un buen puñado de secundarios interesantes, así como de los momentos de alivio cómico necesarios para rebajar un tanto la tensión, creedme, se agradecen.

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Del dibujo se encarga la española Maria Llovet, la autora de obras como Porcelain, Eros/Psique o Heartbeat, que con un estilo propio inconfundible logra crear una atmósfera sobrecogedora en todo momento, sabiendo fusionar el mundo de las luces de Reno con las sombras que la esperan como fruto de su desafortunada participación en la mascarada inicial. Con un diseño y caracterización de personajes exquisito, sus lápices resultan idóneos para el tono de este relato pesadillesco. La edición de Norma incluye además una completa galería donde se puede ver el arte conceptual para la creación de Reno y compañía, así como todas las portadas originales.

Así pues, si queréis pasar un mal a la par que entretenido rato, seguramente os guste There’s Nothing There. Además, como buen producto de terror contemporáneo el final causará diversidad de opiniones entre quienes lo encuentren idóneo y quienes consideren que es una tomadura de pelo. Desde aquí lanzo la reflexión en que el viaje hacia el desenlace ha merecido tanto la pena que el resultado difícilmente puede enturbiar mi percepción. En cómic no encuentro un referente claro para esta obra. Sin embargo si acudimos al cine creo que lo más parecido que podemos ver es la obra de David Robert Mitchell con sus filmes It follows y Under the silver lake. Si habéis visto alguna de estas películas, ya os hacéis una idea de lo que vais a encontrar.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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