Desde que existen los superhéroes llevan apareciendo inspiraciones de los más exitosos en otras editoriales. Nadie puede negar que Aquaman tiene mucho que ver... The End League (La Liga del Fin)

Desde que existen los superhéroes llevan apareciendo inspiraciones de los más exitosos en otras editoriales. Nadie puede negar que Aquaman tiene mucho que ver con Namor, que Ojo de Halcón es el hijo espiritual de Green Arrow, o que los Nova Corps son la versión Marvel de los Green Lantern Corps. Luego hay personajes que son copias descaradas y sin vergüenza, como la Gata Negra con Catwoman, que lleva hasta el mismo animal en el nombre. Y la Image primigenia era una fábrica de rip-offs. No cabe ninguna duda de la inspiración de Ripclaw de Marc Silvestri en Lobezno. Maul de Jim Lee no sólo es el personaje enorme y fuerte que es Hulk… es que hasta es verde y morado. Y en Casa Liefeld  las cosas son al menos igual de evidentes. Supreme es Superman, Glory es Wonder Woman y Prophet… ¿a alguien le suena un personaje que se sometiera a experimentos durante la Segunda Guerra Mundial para convertirse en un Supersoldado?

Los personajes clónicos, de todos modos, pueden dar su juego. Cuando se hacen por falta de ideas, como Ripclaw o Maul, resultan bastante patéticos. Cuando se hacen como homenajes, al estilo del Escuadrón Supremo, The Authority o de Lord Havok y los Extremistas, tienen su gracia. Pero a veces se usan estos personajes clónicos para contar historias que no sería posible contar con el personaje original. Los dos primeros ejemplos que vienen a la cabeza son dos obras de Alan Moore: Watchmen y su etapa al frente del liefeldiano Supreme. Y con este espíritu va, precisamente, La Liga del Fin.

The End League

La Liga Del Fin es el primer trabajo de Rick Remender como guionista de superhéroes, publicado por Dark Horse entre 2007 y 2009 y por el que ninguna editorial había mostrado interés hasta ahora. Ya había tenido algún contacto con las capas como entintador, pero es aquí la primera vez que las escribe. En esta serie nos encontramos con un mundo postapocalíptico en el que Astonishman, el héroe supremo, es manipulado por su némesis, Dead Lexington para provocar un suceso que acaba con la mitad de la población mundial, y uno de cada diez mil supervivientes desarrolla superpoderes. Con una humanidad tan dañada y con tal proporción de superhumanos, pasa lo que tiene que pasar: que los supervillanos dominan el mundo. Y una liga de héroes llamada el Escuadrón de la Justicia, tras la muerte de uno de ellos, se dedica a buscar el martillo de Thor, que se convierte en un símbolo de esperanza.

Las personajes homenajeados son muy evidentes. Astonishman es un héroe de casi cien años, con capa y que es un símbolo. A nadie se le escapa que es Superman. Dead Lexington no sólo tiene el Lex de Luthor en su nombre, es que además también cuentan que mató a sus padres con nueve años. Divinity es Wonder Woman, Black es Batman, que además tiene como némesis personal al Hombre Sonriente… Pero no sólo tenemos a personajes de DC. También está el Soldado Americano, un obvio Capitán América, Arachnakid como una versión monstruosa de Spiderman, y Thor, que es… pues no, no es Thor. Por mucho que Thor sea un personaje libre de derechos al proceder de la mitología nórdica (y que podría haber sido utilizado como en la espantosa película Almighty Thor de Syfy), usarlo como copia del personaje marveliano habría sido lo fácil. En su lugar, este Thor hace el papel de… ¡Hulk!.

Aunque el planteamiento sea interesante (y recuerde en su ambientación a otras obras clásicas), hay que reconocer que la inexperiencia de Remender le pasa factura. El ritmo no es todo lo ágil que debería, y se echa de menos una cierta sensación de fatalidad que, aunque tratándose de una distopía postapocalíptica en la que se presupone, la historia no consigue transmitirla. Quizás en su contra juegue también el hecho de que los dibujantes, especialmente Mat Broome en los primeros números, no son precisamente unos maestros de la narrativa. La sensación de que, aunque sea una obra muy inspirada en Kingdom Come, podría haber sido mucho mejor en manos de autores más capaces, es permanente. Aún así, tiene ideas bastante transgresoras, como el mencionado genocido a manos de Superman, el enfrentamiento entre el Capitán América y el Motorista Fantasma, o el planteamiento de una relación homosexual entre los Brave y Bold Flash y Green Lantern.

Los autores

Rick Remender empieza su carrera a finales de los 90 en editoriales independientes como autor completo, escribiendo, dibujando y entintando. Entra en Marvel en 2002 entintando los lápices de Kieron Dwyer en Los Vengadores, en la época en la que el guionista titular era Kurt Busiek. Su carrera como guionista empieza en 2005, con series como Fear Agent, Sea Of Red y Strange Girl en Image Comics o Night Mary en IDW. En 2008 empieza como guionista en Marvel en Punisher War Journal a las que siguen sus obras más afamadas, como Imposibles X-Force y su continuación espiritual Imposibles Vengadores. la serie de Veneno protagonizada por Flash Thompson, o una etapa en Capitán América con lápices de gente como John Romita Jr, Carlos Pacheco o Stuart Immonen. A finales de 2013 retoma su relación con Image, editorial con la que hace Ciencia Oscura, Clase Mortal, Low, Tokyo Ghost o Siete Para La Eternidad, todas ellas publicadas en España por Norma. Desde mediados de 2016, Image es la única editorial con la que trabaja.

Mat Broome es un dibujante enraizado en el noventerismo más clásico. Empieza su carrera en X-Force, da el salto rápidamente a Image de la mano de Jim Lee para hacer Stormwatch y WildC.A.T.S, hace en esta misma editorial, como autor completo Defcon 4… Abandonó The End League a mediados del número 4 para irse a Marvel, donde hizo la serie limitada Adam: Legend of the Blue Marvel, un número de Deadpool Corps y un número de Capitán América. Desde entonces, en los últimos seis años, todo lo que ha hecho son unas páginas para un tebeo de Warcraft.

Eric Canete debuta en la editorial Verotik, ilustrando historias de nombres como Glenn Danzig o Graham Masterson. Desde entonces ha hecho trabajos puntuales para Wildstorm (Ladytron, Cybernary 2.0), IDW (Juez Dredd) y Marvel (Luke Cage)

En resumen…

Hacer una historia crepuscular de superhéroes no es fácil. Para ser capaz de hacer una deconstrucción y posterior reconstrucción del héroe hay que tener oficio, y teniéndolo se pueden hacer obras maestras como el Watchmen de Alan Moore, el Kingdom Come de Mark Waid o el Caballero Oscuro de Frank Miller. Y hay que reconocer que Remender, aunque intenta hacer algo a medio camino de las dos primeras obras, se queda corto. Estamos ante un escritor que aún está al principio de su carrera y no tiene todavía la destreza suficiente para afrontar una obra tan ambiciosa, con lo que lo que podría haber sido un análisis interesante sobre la esencia del superhéroe o sobre su influencia sobre la sociedad humana se queda sólo en un pastiche simpático.

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Mat Broome, Rick Remender, Eric Canete and Norma Editorial
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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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