Thanos es uno de los villanos más interesantes que tiene Marvel. Por encima de Kingpin, el Duende Verde o Loki (no termino de ser capaz de considerar villanos a Magneto o al Doctor Muerte), la creación de Jim Starlin ha estado presente, de uno u otro modo, en la mayoría de las mejores historias que ha dado la sección cósmica de la editorial. Así que la aparición de una trilogía de novelas gráficas con el Titán Loco de protagonista, guionizadas además por el propio Starlin, es una noticia a celebrar y una lectura que disfrutar.

Un momento… ¿trilogía? Pero si Panini ha editado cuatro novelas gráficas de Thanos recientemente, La Revelación del Infinito, La Relatividad del Infinito, La Entidad del Infinito y esta última El Final del Infinito

Sí, pero no. Aunque las cuatro obras mencionadas tienen guion de Jim Starlin y han visto la luz en castellano en formato Marvel OGN, La Entidad del Infinito no pertenece a este ciclo. Ni su formato original fue una OGN (vio la luz como serie limitada de cuatro números de grapa), ni su título incluye a Thanos por ninguna parte (se llama originalmente Infinity Entity). De hecho, Thanos aparece en muy pocas páginas y ni siquiera tiene diálogo. ¿Qué pinta aquí entonces? Es una de esas extrañas decisiones editoriales cuya explicación está vetada al mortal común. Pero hay una cierta justificación. Por un lado, esta última historia que nos ha planteado Starlin orbita tanto alrededor de Thanos como de Adam Warlock, y La Entidad del Infinito está protagonizada por este último, y es en este arco argumental donde se desvela quién es realmente Bultar, el sicario de Annihilus al que volveremos a ver en el desenlace de la serie. Y además, tenemos a los lápices a un espectacular Alan Davis que, en cierto modo, justifica el formato que técnicamente no tiene en su origen.

Thanos, El Final del Infinito

El gran final de la más reciente saga cósmica de Jim Starlin. Thanos ha vuelto, pero en su ausencia la galaxia ha sido devastada. Annihilus es más fuerte que nunca y ha aprovechado el poder de Warlock para cometer un genocidio universal. Sólo un puñado de héroes queda en pie. ¿Serán capaces de aliarse con el Titán Loco?

Autores: Jim Starlin y Ron Lim

En esta saga, Starlin vuelve a tocar temas habituales en él, como el eterno baile entre Thanos y su amada Señora Muerte, la estructura de la realidad o Adam Warlock como figura mesiánica en contraposición a Thanos, pero llegando a ser viejos amigos de tantas veces que se han enfrentado. Thanos no es aquí un antagonista, como estamos acostumbrados a verlo. Es el eje central de la historia, y nadie como Starlin ha sabido tratarlo. Quizás podríamos decir que tuvo un breve destello de lo que el personaje puede llegar a ser realmente durante la época de Aniquilación de Dan Abnett y Andy Lanning, pero la mayoría de las apariciones posteriores del personaje han sido un pálido reflejo de lo que es en manos de su creador.

En esta reciente saga del Infinito no tenemos a Thanos buscando la omnipotencia ni la destrucción de toda la vida en el universo, como en ocasiones anteriores. Aquí toma un papel de protector, intentando detener una oleada de Annihilus al estilo de lo que ocurrió en Aniquilación hace ya algo más de diez años, utilizando más su inteligencia que sus considerables poderes. Pero si entonces Thanos se alió con el Rey Bicho, aquí se posiciona en su contra. A fin de cuentas, si el universo es destruido, no habrá seres que matar y enviar a su amada Muerte. En El Final del Infinito, Thanos quiere acabar con sus enemigos, sin duda, pero también tiene claro que el tejido de la realidad está en peligro, y Thanos puede liderar a los héroes que salvarán el Universo una vez más. Eso sí, a su habitual manera oscura e implacable.

La pregunta del millón es dónde y cuándo está ambientada esta trilogía. Vemos a Starlord con la máscara que lleva desde la etapa Bendis. También vemos a Corvus Glaive, al Hiperión de Hickman, o a Cíclope con la X en la cara. Así que podríamos decir que en el Universo 616, en algún momento entre 2013 y 2015, antes de las recientes Secret Wars. Pero en esa época, teníamos a la versión joven de Loki, y aquí vemos a la versión clásica. Al Veneno controlado por Flash Thompson, no al simbionte con toneladas de dientes que vemos en estas páginas. Y también vemos aquí a los Vengadores con Sam, Miles y Kamala, en una alineación posterior a la Secret Wars… ¿Está ambientada, entonces, en un universo paralelo? ¿Una historia fuera de continuidad? ¿Una historia en la que hay ondas temporales que lo distorsionan todo al estar la mismísima existencia en juego? ¿O quizás es una historia de un autor al que todo eso le da igual? Quién sabe. Sea como sea, si eres especialmente quisquilloso con la continuidad, quizás deberías mantenerte al margen de estas páginas. Pero, eh, ¿hay alguien que se preocupe demasiado por ese tema a estas alturas?

Los autores

Jim Starlin es el rey absoluto de la parcela cósmica del Universo Marvel. Aunque muchos de los personajes que le han dado la fama fueron creados por otros autores, ha sido bajo su pluma cuando el Capitán Marvel o Adam Warlock han alcanzado su pleno potencial. También es el creador de Thanos, Drax y Gamora, siendo directo inspirador de una importante parte del Universo Cinematográfico de Marvel. También para esta editorial, ha creado a la Muerte, a Michael Korvac o a Shang Chi. Entre los cómics en los que ha participado como guionista, dibujante o ambos, tenemos su etapa en Capitán Marvel, su Saga del Infinito de los años 90 (El Guantelete, la Guerra y la Cruzada), dos series protagonizadas por Warlock y la historia de Dreadstar. Para DC ha firmado obras tan imprescindibles como Gilgamesh II, Odisea Cósmica (con dibujos de Mike Mignola) o Batman: La Secta (con dibujos de Bernie Wrightson). También fue el responsable de la muerte de Jason Todd en Una Muerte en la Familia y de las Diez Noches de la Bestia, a cuyo antagonista principal, la KGBestia, pudimos ver con su nombre civil, Anatoli Knyazev, en la película Batman v Superman.

Ron Lim es un autor americano cuya carrera ha estado ligada a la de Jim Starlin. Ilustró Thanos Quest, la segunda mitad de El Guantelete Del Infinito y sus dos secuelas, así como la serie de Estela Plateada que llevó hasta esta saga. También participó en el universo 2099, siendo el ilustrador de prácticamente la totalidad de la serie X-Men 2099.

En resumen…

Quizás esta nueva trilogía del Infinito no sea tan espectacular, tan grandilocuente, como la que Starlin nos trajo hace ya veinticinco años. Pero también es cierto que no pierde tiempo en interminables batallas de superhéroes escritas para satisfacer los apetitos más primarios del fan medio. Aquí tenemos una obra más intimista, pero a la vez mucho más grande, de conceptos mucho más elevados. No nos engañemos, ésta es una de esas lecturas de Jim Starlin catalogables como densas, plagada de la típica psicodelia cósmica de la Marvel de los años 70. Pero si prefieres ver a Eternidad, a Eón o al Tribunal Viviente antes que la enésima batalla entre La Masa y La Cosa, no lo dudes, estas tres (vale, cuatro) novelas gráficas están hechas para ti.

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