Ya comentábamos en nuestra primera entrega que esta primera década de los dosmiles se había caracterizado por esa tendencia a lo cinematográfico y la...

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Ya comentábamos en nuestra primera entrega que esta primera década de los dosmiles se había caracterizado por esa tendencia a lo cinematográfico y la verdad es que se ha intentado por todos los medios. En el terreno más cercano a las viñetas impresas la narrativa y las historias cada vez se acercaban más al lenguaje del cine. Pero la cosa no quedó ahí. Esta década es la de las grandes superproducciones de personajes del cómic. Estamos en los años de las trilogías de X-Men y Spiderman, la década del regreso de Superman y Batman y  la presentación en el séptimo Arte de Hellboy, Sin City o Watchmen. Ya sólo quedaba un último paso para el acercamiento definitivo y era traer profesionales del mundo del cine y la TV hacia los comics. Un primer paso se daría con la llegada de Kevin Smith a Daredevil y Green Arrow, y se iría expandiendo hasta el mercado actual donde casi cada mes podemos ver a un guionista de cine o TV en los listados de novedades, pero podría decirse que empezó a consolidarse con la llegada de dos nombres: Joe Michael Straczynski y Joss Whedon. Quizá porque fue el más sonado de los tres ejemplos, vamos a centrarnos en la etapa que el creador de Buffy Cazavampiros y Firefly escribió para los X-Men con dibujos de John Cassaday.

Joss Whedon comenzó tímidamente con algunos guiones de la serie Rosseanne e incluso su primer intento de llevar Buffy Cazavampiros a la gran pantalla en 2005 fue un absoluto fracaso. Sin embargo, el éxito le llegaría cuando la convirtió en serie de TV. A partir de aquí su ascensión sería meteórica, llegando a las siete temporadas (y una octava en cómic) más cinco de su spin off, Angel. Aunque la nunca bien valorada Firefly no repitió éxito, le permitió su salto a la dirección de cine con Serenity, medio para el que había trabajado como guionista en títulos como Toy Story, Alien Resurrección o Titán A.E.

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Whedon resulta una elección acertada, ya que más allá de los ingredientes que lo han hecho famoso en TV,  podemos deducir que es algo que quería escribir más allá del trabajo de encargo, podemos ver su cariño por los personajes. No sólo su etapa se ve claramente deudora y sucesora de las etapas de Chris Claremont y Grant Morrison en los mutantes, sino que incluso ya en algunas de sus series podíamos ver como bebía de las referencias mutantes. ¿Quién pudo ver Firefly sin pensar en los X-Men? Con repetidos guiños a la historia mutante se mete al fan de siempre en el bolsillo y sus cartas habituales basadas en unos potentes diálogos, un perfecto equilibrio entre los momentos cómicos y dramáticos, cliffhangers petrificantes y, sobre todo, su capacidad para escribir personajes tridimensionales que enganchan rápidamente son las claves para que nos pueda contar sus mismas historias de siempre y que aún así no resultemos decepcionados. Vuelve a jugar su mano de organizaciones secretas, monstruos y profecías. Cíclope recuerda poderosamente al Capitán Reynolds de la Serenity, Kitty bebe de las fuentes de Buffy y Kaylee e incluso idiotiza un poco a Lobezno para que se parezca a Jayne. Vuelve a hacer la misma jugada y de nuevo le sale mano ganadora. En ocasiones he podido oir quejas a cerca de la pobreza del desarrollo argumental de Astonishing X-Men, pero resulta cuanto menos curioso escuchar este tipo de afirmaciones. Desde siempre las historias de Whedon han pecado de simples en incluso en ocasiones infantiles y absurdas, pero no es ahí donde Whedon conquista al público, sino con las cartas que comentábamos un poco más arriba. Cualquiera que conociera la obra de Whedon debería saber a qué se atiene. Aun así podemos ver surgir ideas interesantes como La Cura del primer arco argumental o Peligro, el villano del segundo arco, pero debo reiterar en que lo que nos da Whedon son situaciones y momentos. Lobezno y Cíclope vuelven a llevarse como el perro y el gato, Emma resultará dar mucho más juego de lo que pudiera parecer y Kitty volverá a brillar como no lo hacía desde Claremont. , nos serán devueltos personajes y situaciones, amores y odios y casi la historia no será más que un vehículo para ello.

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Por su parte, para cuando el tejano John Cassaday comenzó en Astonishing X-Men ya era una estrella. Su serie cumbre Planetary ya lo había catapultado, pero antes había quedado en un discreto segundo plano con títulos como Desperadoes, el crossover X-Men / Alpha Flight o una olvidada etapa en el Capitán América. Actualmente incluso se ha atrevido con el mercado europeo con Yo soy Legión con Fabien Nury. Se trata de un dibujante paradójico como pocos. Es muy curioso como el estilo elegante pero a veces hasta estático de Cassaday se ajusta a la perfección tanto a los momentos de humor como a los más graves, pero es más curioso aún como un dibujante que acusa un serio abuso de los primeros planos y un descuido más que notable con los fondos puede tener una habilidad tan pasmosa para la narrativa y la ambientación de momentos clave. Resulta contradictorio pero la narrativa (descomprimida, claro) de corte cinematográfico de Cassaday aporta en cada momento la dosis de impacto o profundidad que el guión de Whedon requiere y esta etapa nos da algunos momentazos visuales que resistirán los años.

No se trata de un dibujante irregular que alterne momentos de brillantez con otros mediocres. Es soprendente porque es un dibujante de un nivel constante y aún así podemos ver todas sus carencias y apreciar a la que el resultado funciona. Ambienta, impacta, comunica y guía al lector donde debe con una resolución  siempre elegante y efectiva, que no oculta sus carencias pero las minimiza en comparación con el resultado final.

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Cuando en Marvel crearon Astonishing X-Men como patio de recreo con libertad absoluta para Whedon y Cassaday, supongo que lo único que tenían en la cabeza era aquello de los pingües beneficios, pero además del éxito de ventas que se proponían consguieron el germen de lo que deberían ser los mutantes  en el siglo 21. Conservarían la tridimensionalidad y familiaridad que nos hizo enamorarnos de los personajes pero sin renunciar a la grandiosidad de estilo cinematográfico que imperaba y que Grant Morrison ya les había dado. Estos Astonishing X-Men esbozaron a los mutantes como esa amalgama de lo mejor de dos mundos y supongo que esa era la intención de los autores. Dudo que se plantearan una larga temporada en la serie cuando llegaron y vieron que lo mejor que podían hacer era marcar el camino para que otros lo siguieran. Actualmente la serie continúa con Warren Ellis y Simone Bianchi, pero claro, hablamos de otro camino.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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