Al leer Telémaco 3. La ciudad de los hombres parece claro que el final está cerca. Aumento de la tensión, giros de trama y... Telémaco 3. La ciudad de los hombres

Al leer Telémaco 3. La ciudad de los hombres parece claro que el final está cerca. Aumento de la tensión, giros de trama y revelaciones van creando el ambiente que propicia una conclusión.

Telémaco 3. La ciudad de los hombres

Efectivamente el cuarto será el final de esta saga y los autores tienen claro que el que ha llegado hasta Telémaco 3. La ciudad de los hombres, ha sido compañero de fatigas desde el primer tomo. Bien es cierto que no innova en la fórmula y repetimos el descubrimiento de tierras insólitas por parte de Telémaco y sus amigos por un lado, mientras por el otro la tensión crece ante la guerra inminente en Ítaca.

Sin embargo, tenemos en este tercer tomo montones de detalles que parecen haberse estado guardando y que sólo podían tener lugar en este antesala del final. Por más que perviva el tono ligero y pintado de humor que se puede permitir ya a estas alturas incluso running gags, chistes internos e incluso alguna pequeña ruptura de la cuarta pared, podría advertirse un cierto oscurecimiento general. Esos mirmidones de aspecto insectoide y estructuras dignas de Mad Max nunca molaron tanto, esos ocres y violetas en la paleta de Noiry, esa tensión que por primera vez supera el aspecto fresco y ligero que ha venido teniendo esta serie son el umbral a través del que atisbamos el final.

Telémaco 3. La ciudad de los hombres

Telémaco 3. La ciudad de los hombres abre la veda de las revelaciones que nos ponen en la recta final, pero aún así tiene sitio para ciertos temas quizá no tan propios de la Grecia clásica, pero de absoluta actualidad para los lectores de todas las edades que llegaremos este tebeo. Algunos recados contra el machismo o el racismo se hacen su pequeño hueco en esta historia sin por ello desvirtuarla ni perder el tono y recordando que tras cada historia hay una enseñanza.

Hemos acompañado a Telémaco y sus amigos hasta aquí mientras Kid Toussaint, Kenny Ruiz y Noiry nos enseñaban que los textos clásicos pueden molar como el shonen más molón. Ahora, en la previa de la conclusión, recompensan nuestra compañía quitando el velo de esa construcción que han ido montando frente a nuestras narices y que resulta ser mucho más grande y sólida de lo que su tono ligero y desenfadado nos indicaba.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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