Un nuevo tebeo de Hideshi Hino siempre es motivo de celebración. El mangaka nacido en 1946 es uno de los maestros actuales del cómic... El teatro escalofriante de Hideshi Hino

Un nuevo tebeo de Hideshi Hino siempre es motivo de celebración. El mangaka nacido en 1946 es uno de los maestros actuales del cómic japones de terror, un estilo que está muy disputado y que en los últimos años nos está dando motivos de alegría. El que esto escribe debe reconocer que es aficionado a Hino desde hace poco más de un año.

Es cierto que conocía la saga de Guinea Pig, una serie de películas de los ochenta donde un psicópata despedazaba a una o varias personas (casi siempre mujeres). Tuvieron mucha polémica, pues se llegó a considerar que las muertes eran auténticas en alguna ocasión, aunque dichas acusaciones fueron aplacadas. De dicha saga de seis películas, Hino es responsable de la dirección de un par de ellas (hubo una séptima pero fue una recopilación de las muertes más espantosas). En el terreno del cómic lo descubrí en la antología de Ángulo muerto (publicada en España por ECC) y desde entonces he podido leer y disfrutar de El hijo del diablo, El hombre cadáver, Panorama infernal o La serpiente roja.

La obra de Hino tiene un toque especial. Si os fijáis bien en su manera de narrar historias de terror, que van desde lo más sutil hasta lo más explícito, siempre se puede observar una pizca de ironía y mucha crítica a todo tipo de cosas (especialmente a la farragosa burocracia japonesa). En El teatro escalofriante, Hideshi nos ofrece cuatro historias de dispar duración y sin ningún lazo en común. Sin embargo están colocadas de tal manera que el autor nos conduce como le da la gana a través de ellas para hacernos vivir una montaña rusa de emociones plagada de situaciones cafres. Y es que Hino no tiene ningún tipo de problema en mostrarnos lo que se le pase por la cabeza, por muy perturbador o tabú que pueda parecer.

grullas

Comenzamos con El monstruo terrorífico, donde un sosías del Doctor Frankenstein quiere recrear al mítico monstruo a partir de un pescado muerto. La historia tiene un toque de humor negro muy macabro y divertido y unos claros homenajes a sagas como King Kong y Gozdilla, pero además tiene un componente de crítica social muy potente a la hora de reflejar el hermetismo de la sociedad, el miedo a lo desconocido y sobre todo la negación de las segundas oportunidades o de la capacidad de redención. También se trata de la historia más larga de este volumen y al ser Hino el maestro de ceremonias absoluto se permite contar o reiniciar la historia varias veces en pos de llegar a su objetivo y dejarnos con un final que te golpea con el puño cerrado en la boca del estómago.

Seguimos con Mi mano izquierda, en la que que se funden realidad y ensoñación. Particularmente es el relato que más me ha gustado de El teatro escalofriante. Tiene algunos momentos brutales y el deje de reflexión con el que te deja al final está muy bien conseguido. No voy a explicar de que va, solo decir que se parece a una versión bien hecha y sin gilipolleces de la película Idle Hands.

monstruo hino

El día en que las grullas echan a volar es la historia menos terrorífica de todas, pero también es la más triste de todas ellas. Una niña enfermiza en pleno invierno debe elegir entre abrir las ventas y congelarse (pero a cambio poder observar a las grullas volar) o cerrarla y vivir triste por no poder observar a tan maravillosos seres. Hino nos enseña que cada elección que tomamos puede devenir en algo tanto positivo como negativo, pero que en actuar está la clave. También nos da una lección sobre cómo debemos dejar de perder el tiempo en cosas banales y aprovecharlo con aquellas que realmente merecen la pena.

Terminamos con El ogro Gongoro. Este relato supone una demoledora conclusión a los relatos con una encolerizada crítica al racismo y a la xenofobia. Hino narra el amor imposible entre una chica ciega y un ogro de las montañas que, pese a portarse bien y ayudar a la gente, levanta suspicacias entre los habitantes del pueblo que dan por hecho que tarde o temprano abrazará su naturaleza y les pondrá en peligro a todos. Es un relato que aconsejo leer varias veces, pues deja un regusto amargo ya que analiza muy bien la naturaleza del ser humano, por lo general cobarde, engañosa y mezquina.

Por último, algo que me fascina del estilo de dibujo de Hideshi Hino es que parece que está clavado en otra época (no en vano lleva en activo desde finales de los 60) y su narrativa y composición recuerda poderosamente a gente como Osamu Tezuka o Kazuo Koike. Un espejo en el que muy pocos se pueden mirar.

Tengo ganas de más.

PD: Para leer la primera historia del Mad Doctor, este tema es ideal:

monstruo hino
Compartir:

Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

No hay ningún comentario todavía.

Anímate a ser el primero en comentar.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com