Una vez más los fascinantes e inalcanzables mundos de Aldebarán regresan a esta casa; y parece que por última vez, o al menos de... Supervivientes: Anomalías cuánticas

Una vez más los fascinantes e inalcanzables mundos de Aldebarán regresan a esta casa; y parece que por última vez, o al menos de momento. Hagamos memoria una vez más: Los mundos de Aldebarán es una la historia río conformada por cuatro ciclos BD. La aventura se inicia en los 90 en el mercado franco-belga y se extiende hasta nuestros días a razón de casi un álbum al año. Como ya hemos mencionado otras veces, hasta la fecha la saga está conformada por los ciclos Aldebarán, Betelgeuse, Antares y Supervivientes, todos ellos publicados en España por ECC Ediciones. El cuarto y último volumen del que hablamos hoy comenzó a editarse en Francia en el año 2011. La novedad coincidía en el tiempo con la publicación de las últimas entregas de Antares, que se prolongarían hasta 2015. No obstante, en este caso la historia transcurría por un derrotero paralelo al del ciclo inmediatamente anterior, con personajes completamente nuevos pero incrustados en la rica cosmogonía creada por Leo. Es más, según la cronología interna de la obra, los hechos narrados en Antares y en Supervivientes suceden al mismo tiempo; igual que sus publicaciones en papel.

supervivientes episodio 3

Supervivientes sitúa la acción en un universo, el de Los mundos de Aldebarán, que a estas alturas ya se da por bien conocido. La astronave Tycho Brahe sufre un terrible percance en su trayecto al planeta Aldebarán y sólo un puñado de jóvenes consigue sobrevivir, a la deriva en una lanzadera de salvamento que acaba naufragando en un planeta inexplorado. La historia abre aludiendo a lugares comunes de la saga, como el Proceso Benevides para viajar por el espacio o el famoso planeta del destino original, pero presentando a un puñado de nuevos personajes enredados en una trama paralela a las desventuras de Kim Keller y el grupo de la Mantriz. En este caso Alex Muniz (el joven narrador) y sobre todo la bella y taciturna Manon Servoz lideran un grupo de supervivientes que intenta abrirse paso a través de un planeta obligadamente peligroso y que se presenta como un extraño crisol de culturas y civilizaciones.

El planteamiento inicial recuerda a la mejor versión de la serie Perdidos, con elementos de supervivencia, misterios que se extienden a lo largo y ancho de la selva (de la isla en aquella) e incluso el imprescindible enemigo exterior representado siempre por «los otros». La dinámica funciona durante muchas páginas y la presentación de personajes es muy destacable, con todo el conflicto y la camaradería necesarios. No obstante, en este caso los misterios no tardan en desvelarse. La naturaleza sumidero del planeta hollado se explica verdaderamente rápido, así como el nuevo concepto de ciencia ficción introducido por Leo para la ocasión: las anomalías cuánticas. Con todas las cartas sobre la mesa, los personajes se dedican a ir de un lado para otro (y de un tiempo al siguiente) espoleados por la naturaleza «mágica» de las anomalías. Y es que en los tiempos que corren, al menos en mi caso, todo titular que vaya seguido de la palabra cuántica necesita de un desarrollo de ciencia ficción mucho más trabajado que el que Leo nos ofrece en esta ocasión.

supervivientes episodio 4

En Supervivientes están casi todas las ideas recurrentes del autor. Hay de todo, pero menos. La trama avanza a golpe de misterio, igual que siempre, pero al plantear personajes con ninguna experiencia en ambientes que son casi una réplica de los sabidos, el resultado acaba siendo una repetición de enigmas y situaciones planteados en entregas anteriores; de hecho, algunas escenas, como la del océano sólido, son calcadas a otras ya vistas. La protagonista también es una chica, pero el mensaje feminista está muy difuminado, o quizá sea más sutil: Manon Servoz es un personaje mucho menos concienciado que Kim Keller, quizá más complejo; una mujer de acción que no se reivindica, lo que no está muy claro es si porque no quiere o porque no sabe. Además la crítica social habitual, maniquea y algo cándida en algunos tomos y certera en otros ―como en Betelgeuse―, prácticamente no hace acto de presencia. La religión se menciona tangencialmente asociada al origen de Manon, y del autoritarismo y la ecología no hay ni rastro.

De forma general, la narración en Supervivientes es muy directa y carente de casi cualquier tipo de mensaje, ni en primera ni en segunda lectura. Una mirada quizá algo más cínica que la del mismo autor en los años 90, sobre todo representada en el personaje de Mel, un indeseable de los que abundan en sus narraciones pero con una cara b entre triste y patética. A cambio tenemos muchas líneas del guion dedicadas a los amoríos y el salseo entre el grupo de supervivientes, en plan Corín Tellado. Entre los picores erótico festivos propios de la edad de los protagonistas y los textos de apoyo con la narración de Alex Muniz, el asunto llega a volverse tedioso. A veces las explicaciones resultan cargantes, volviendo una y otra vez sobre lo mismo, y en muchos casos sobre conceptos que ya teníamos claros de volúmenes anteriores. El resultado a veces casi parece un reboot dentro de continuidad de los que se llevan ahora, a lo Episodio VII o Jurassic World.

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En cuanto al dibujo, Leo vuelve a destacar en los diseños y en la presentación de un mundo asombroso. La orilla del océano cósmico que se plantea en esta ocasión funciona como un crisol de culturas y civilizaciones alienígenas bastante bien desarrolladas. Esta vez no asistimos a interminables safaris de lo freak, no hay un esfuerzo tan descomunal por recrear una flora y una fauna locales creíbles a la vez que extravagantes; a cambio Leo carga las tintas en la puesta en escena de arquitecturas, vestuarios y seres venidos de otros planetas. Un soplo de aire fresco, aunque con la misma rigidez de siempre.

En definitiva, Supervivientes es un peldaño algo innecesario pero suficientemente interesante para los seguidores de la saga Los mundos de Aldebarán. Aporta a Manon Servoz a la mitología global, que ya es algo; un personaje molón a la par que cautivador. En el primer tomo de la continuación, titulado Retour sur Aldébaran, que ya se ha publicado en el país vecino, presumiblemente se unirá el reparto de esta historia paralela con el de la trama central protagonizada por Kim Keller. Y allí estaremos para contarlo.

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Supervivientes: Anomalías cuánticas
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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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