Superman y el mundo entero se están recuperando de la invasión de Imperiex, y el Tío Sam, la personificación de Estados Unidos, lo está... Superman: El Nuevo Milenio 6 – Un Mundo Perfecto

Superman y el mundo entero se están recuperando de la invasión de Imperiex, y el Tío Sam, la personificación de Estados Unidos, lo está pasando particularmente mal después de lo sucedido en Topeka (Kansas). Este héroe tan especial será la primera visita que reciba el Hombre de Acero en el presente volumen volumen, donde también se topará con Bizarro, Solomon Grundy y cierto aristócrata rumano.

EEUU sigue conmocionado por los acontecimientos narrados en Nuestros Mundos en Guerra (volumen de ECC Ediciones reseñado aquí), que terminó con la destrucción de la ciudad de Topeka. Este volumen se abre con una de esas historias que tanto gustan a los norteamericanos, consistente en darse autopalmaditas en la espalda después de una gran tragedia, presumiendo de que son una gran nación, que supera todas las adversidades, el espíritu americano los campos de maíz y la tarta de manzana. Aquí Superman visita Smallville para inaugurar la cafetería repostería de Pa y Ma Kent, cuando le visita un Tío Sam que le ataca sin mediar palabra sin provocación. El motivo no queda muy claro, y no es que haya confusión posible condo se trata del traje rojo y azul de Superman, pero le sirve al guionista Jeph Loeb para que ambos personajes visiten juntos la zona cero de la invasión alienígena, se hagan una muy americana foto encima de la Estatua de la Libertad y se marquen una soflama en pos de los valores patrióticos. Y yo no he podido evitar acordarme de esto:

Una visita de Superman a neoyorquino barrio de Harlem sirve de excusa también a Loeb para enfrentarlo con el superhéroe local: un negro malote que se hace llamar Muhammad X (no confundir con el sultán de Granada), en honor a sus dos grandes héroes afroamericanos. Aquí transpira el problema del racismo inverso: es decir, el desprecio con el que la comunidad negra trata a los de piel blanca, a los que ven como intrusos, invasores y explotadores. Superman ha pasado su vida entera salvando a gente de todos los colores, e incluso a razas de otros planetas. No hace distinción entre blancos, negros, rojos o amarillos: para él todos son humanos. Pero cuando alguien le echa en cara su condición privilegiada de hombre blanco y de ojos azules, empieza a cuestionarse muchas cosas, como por ejemplo por qué no hay más afroamericanos en la JLA. Por supuesto, un poco de sentido común desmonta con facilidad todos los argumentos de Muhammad X, clásico arquetipo del angry black man (¿recordáis a Samuel L. Jackson en Jungla de Cristal 3? Pues eso mismo). Superman fue creado por dos autores judíos en una época en la que no sólo el poder era ostentado por los WASP, White Anglo-Saxon Protestant, sino que también la comunidad negra (seguida muy de cerca por la judía) tenía muy pocos o ningún derecho. Superman es un varón blanco de ojos azules (y heterosexual, circunstancia por la que tarde o temprano también le va a caer algún palo) porque eso era lo que los niños de la época querían leer. Pero hoy vive en un mundo lleno de diversidad racial, y el desprecio con el que le trata Muhammad X le hace plantearse si es un buen modelo de comportamiento para la comunidad negra y si sigue haciendo lo correcto. Lo que me recuerda la tendencia que está siguiendo la televisión y el cine americano en contra de los personajes de cómic pelirrojos. Vale que según la Iglesia tradicional, los pelirrojos eran el mal (Judas Iscariote era pelirrojo), pero creo que lo están llevando un poco lejos

Tras un encuentro con un conocido aristócrata transilvano en una visita de Clark, Lois y Jimmy Olsen a Europa (por favor, seamos serios) y un intercambio de cuerpos con Bizarro, nos metemos de lleno en la investigación de Lois al Presidente Luthor. Hace años mucha gente pensaba que la serie había saltado el tiburón al poner a Luthor, uno de los más acérrimos y públicamente reconocidos enemigos de Superman, un empresario megalómano y sin escrúpulos, al frente de la Casa Blanca. Hoy, en el mundo real, tienen a Donald Trump, señoría. En contra de la opinión popular mayoritaria, Lois, Clark y el director del Daily Planet Perry White siguen pensando que Luthor no es trigo limpio, y tienen a punto de caramelo un artículo en el que desvelan, aunque sobre unas bases muy poco consistentes, que Luthor conocía de antemano que se produciría el ataque alienígena sobre Kansas. Una revelación así supondría el fin automático de su legislatura, así que el artículo es publicado con la firma de Clark Kent, dado que Lois le debe un favor a Luthor y no puede publicarlo ella misma. Estos números, narrados por Lois, y escritos también por Jeph Loeb, son una lección sobre ética periodística, lealtad y amor incondicional, y nos recuerdan que, pese a carecer de superpoderes, Lois puede conseguir derrotar a Luthor donde Superman no ha podido.

mundo perfecto

El último tercio del presente volumen nos lleva de vuelta al Krypton moderno descubierto por Superman en el volumen anterior, en el que se fusionaban las imágenes clásica y moderna de Jor y Lara-El. Jor-El, padre biológico de Superman, viaja a la Tierra para pedir la ayuda de su hijo contra una poderosa secta religiosa que se hace llamar la Orden Sagrada de Rao y que, como todos los extremismos religiosos, se opone a los avances científicos. Esto da pie a una encarnizada batalla entre los acólitos de Rao y Superman, quien se verá ayudado no sólo por su padre Jor-El, sino también por su primo Kru-El (premio gordo para el que se inventó el nombre) y su pareja Faora, la tigresa de Zod. Esta impía alianza sólo durará lo justo y necesario para derrotar a los celotes kryptonianos, y el resultado supondrá una nueva revelación para Superman acerca del verdadero origen de este Nuevo Krypton.

En el plantel de autores repiten los guionistas Jeph Loeb, con los mismos altibajos que ha tenido durante toda su carrera, mientras que la historia del regreso a Krypton está escrita por el arquitecto Geoff Johns. Los números de relleno son obra de Mark Schultz, Joe Casey y Joe Kelly. Al dibujo tenemos al tan adorado como denostado Ed McGuinness en la mayoría de los números, a un irreconocible Ariel Olivetti en la historia sobre racismo, a un Ian Churchill que parece tomado prestado de los estudios Top Cow para la historia de Dracula y a Duncan Rouleau y Pasqual Ferry alternándose en la historia de Krypton.

mundo perfecto

El mundo perfecto al que hace referencia el título de este volumen puede ser tanto el idílico Krypton al que viaja Superman como el ideal al que aspira el planeta en el que vivimos. La portada del volumen de ECC Ediciones, con Superman en su pose icónica de brazos en jarras y su águila calva en el hombro, deja muy claro el aire patriótico que va a transpirar durante su lectura. Después de todo, no hay héroe más americano que Superman, y al que diga lo contrario le invado y le llevo libertad y democracia aunque sea a la fuerza.

Un Mundo Perfecto es la sexta entrega de la saga Superman: El Nuevo Milenio, publicada por ECC Ediciones, y que recopila las historias de las distintas colecciones de Superman a partir del año 2000. Podéis refrescar la memoria releyendo nuestras reseñas de los volúmenes anteriores de esta colección aquí: Final del juegoLa búsqueda de Lois Lane, Emperador Joker, Presidente Lex y Regreso a Krypton .

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

  • Jose G.

    17 julio 2019 #1 Author

    «una de esas historias que tanto gustan a los norteamericanos, consistente en darse autopalmaditas en la espalda después de una gran tragedia, presumiendo de que son una gran nación, que supera todas las adversidades, el espíritu americano los campos de maíz y la tarta de manzana.»

    ¿Bueno, pero en el mundo actual, cuales son las alternativas? El modelo socio cultural y geopolítico ruso, decadente y totalitario a más no poder? ¿El absolutismo chino, la facha de Corea del Norte, el radicalismo musulmán?

    Es fácil y muy seguro echar las sempiternas pestes del American Way of Life, pero de un tiempo a esta parte me he fijado en que mucho crítico de entretenimiento se ceba en esto mientras ‘pasa’, ya no sé si por conveniencia ideológica o por genuino despiste, de ver los problemas a niveles mucho más serios del resto del mundo. Y como parte del ‘resto del mundo’ viviendo en una nación azotada por gente que se escuda en la guerra al ‘anti-imperialismo yankee’ para perpetrar vicisitudes (soy venezolano) ya esto me empieza a ‘mosquear’, como dirían ustedes, un poco.

    ¿Para cuando también echar leña en otra dirección, aunque sea para cambiar un poco de aires y demostrar cierta imparcialidad?

  • Antonio Hidalgo

    18 julio 2019 #2 Author

    Hola, José, y gracias por tu comentario. Supongo que serás consciente de que entre el «imperalismo yanqui» y el «absolutismo chino» hay muchos sistemas intermedios. Aquí no nos dedicamos a echar leña en ninguna dirección, sino que si un cómic refleja cierto aspecto tradicional de su sistema sociocultural, no podemos pasarlo por alto. No lo criticamos, sino que lo comentamos. Por otro lado, te recuerdo que aquí nos limitamos a reseñar tebeos, no a hacer análisis políticos. Siento mucho que veas fantasmas donde no los hay. Te recomiendo un cómic muy divertido sobre Corea del Norte: Pyongyang, de Guy Delisle. Te aseguro que te echarás unas buenas risas a costa del modo de vida de allí.

  • Jose G.

    19 julio 2019 #3 Author

    «Te recomiendo un cómic muy divertido sobre Corea del Norte: Pyongyang, de Guy Delisle. Te aseguro que te echarás unas buenas risas a costa del modo de vida de allí.»

    Cuando pueda volver a comprar historietas en esta nación azotada por una terrible crisis económica sin precedentes para nosotros (asumo que no van a apoyar el pirateo online, por supuesto), lo intentaré.

    No puedo evitar ver fantasmas. Nosotros vivimos rodeados por ellos. Suerte por ustedes que pueden distanciarse y no los viven en la carne propia. Para algunos de nosotros esas cosas no son causa de risas. Son nuestras tragedias que nos destruyen la vida.

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