Cuando empecé a leer el primer libro de los tres que componen esta serie, y posteriormente leí la reseña de mi compañero Alain pensé... Superman: Año uno 3

Cuando empecé a leer el primer libro de los tres que componen esta serie, y posteriormente leí la reseña de mi compañero Alain pensé que, al no haber reparado en algunas de las faltas que él le vio, yo iba a disfrutar mucho más de la serie. Más que no reparar en ellas fue que me produjeron bastante más indulgencia y tengo que decir que el primer libro lo disfruté bastante. Puede que se debiese al dibujo de un Romita que, pese a sus faltas, sigue pareciéndome uno de los mejores narradores que ha dado la industria del cómic a nivel mundial, y al que vi como hacía tiempo que no había visto. Ahora, una vez terminado de leer este Superman: Año uno 3 con el fin de la serie, y viendo toda la obra a nivel global, tengo que decir que he visto algunas cosillas que me han gustado algo menos.


Y es que el planteamiento de Miller en los dos primeros libros ha sido mucho más sosegado, contando la historia de la llegada de Kal-El a la Tierra y su juventud en Smallville y posteriormente su salida al mundo real y su paso por el servicio militar. En estos dos primeros libros, al contar unas partes de la historia del personaje tan bien delimitadas, el ritmo no se le llega a ir de las manos (aunque en el segundo libro estuvo cerca con todo el tema de Lori Lemaris), pero en este tercer libro Superman llega a Metropolis, y comienza su integración con el resto del Universo DC, esto es, con Perry, Jimmy, Lois, Batman, Wonder Woman, Lex, Joker… Y ahí creo que Miller no mide bien lo que quiere contar.

Si uno echa un vistazo al planteamiento del héroe que nos ha mostrado Miller, va a ver que a pesar de ser una historia que hemos leído infinidad de veces, tiene cierta personalidad, y no es contar una vez más lo mismo de siempre (algo parecido le sucede al Superman: El origen de Superman de Johns y Frank) o sí, es contarlo… pero de otro modo. Es un planteamiento mucho más cercano a la visión de Zack Snyder que a la de John Byrne. Y eso es algo que llama mucho más la atención en este tercer libro, donde muestra unas versiones de Batman y de Wonder Woman que sorprenderán mucho al lector clásico de cómics… Probablemente al que haya leído su Holy Terror y supiera que era una historia pensada para publicar con Batman en DC no tanto. Pero llaman la atención demasiadas cosas: los personajes aparecen y desaparecen sin necesidad de presentarles, Batman intentando asesinar, Wonder Woman comportándose casi como una pelele a la hora de despedirse de Superman, Luthor no tiene arco evolutivo paralelo al de Superman y ya se asume que ha llegado al Luthor que todos conocemos, por no hablar de Lois… Para mi gusto, demasiadas cosas. Y eso sumado a que intenta introducir demasiados conceptos para la extensión que tiene el cómic.


Pero si al guión de Miller se le pueden poner peros, el dibujo de Romita Jr. me parece lo más destacable de la obra. Sé que hay quien aborrece el trabajo del Romita Jr. de los últimos años, que se queja de las proporciones (especialmente a la hora de dibujar niños o jóvenes), pero tiene páginas que me siguen sorprendiendo y escenas con la grandeza necesaria, con planos que dan ganas de enmarcar y colgarlos en la pared. Sí, tal vez abusa de las splash page para impresionar pero… ¡es que funcionan! La escena de Superman bajo la lluvia posando, la del secuestro con la niña… son escenas que muestran grandeza y deslumbran, y esa es una de las señales de identidad propia del personaje por lo que, en mi opinión, funcionan. La historia muestra la presentación de Superman al mundo y si algo define ese momento es asombro, y Romita sabe asombrar como pocos. Si hay algo que no me gusta del dibujo es el entintado de Danny Miki. Utiliza unas tintas para el sombreado excesivamente finas, y eso provoca la impresión a veces de que están como tapadas por el color o como si se hubiera perdido resolución en la reproducción, y creo que contrasta excesivamente con los contornos gruesos bien definidos.

En definitiva, Superman: Año Uno es una obra irregular, en la que creo que Miller no ha encajado bien con el personaje. Tiene esa tendencia a lo sombrío que no termina de funcionar con Superman, y el ritmo de la obra visto en conjunto me parece demasiado descompasado. Tal vez, precisamente por ser Miller, esperábamos mucho más y le exigimos más que a otros autores. Hay que reconocer que la historia no aburre en ningún momento y tiene personalidad propia. Sin embargo, para mí, solo por disfrutar del dibujo de John Romita Jr. merece la pena haber leído esta obra. Aporta la grandeza y espectacularidad que definen al personaje y sabe dotar de ritmo a la evolución del personaje y crear momentos de intensidad que el guión por sí solo no consigue alcanzar.


Lo mejor
: El dibujo de Romita Jr. y sus splash page espectaculares.

Lo peor: Creo que Miller no acaba de encajar con el personaje. Una visión más cercana a la que hemos visto recientemente en el cine.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

  • XAVI

    5 marzo 2020 #1 Author

    «creo que Miller no mide bien lo que quiere contar.» – «Superman: Año Uno es una obra irregular». Pues, si. Para que te voy a engañar. Yo he pensado lo mismo. Me parecía más, como te diría, más de nuestro tiempo «Superman: El origen de Superman de Johns y Frank» que no esta. Me descoloca mucho que Clark se enrole en los SEAL y no vaya a hacer un voluntariado con MSF o Los Cuerpos de Paz. Y a mí personalmente, me gustan tanto Romita Jr. com Frank. Pero es el guión el que me descoloca. No sé.

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