¿Cuántas veces y de cuántas maneras se ha contado el origen de Superman desde se nos mostrara por primera vez en 1938? Parece ser... Superman: Año uno 1

¿Cuántas veces y de cuántas maneras se ha contado el origen de Superman desde se nos mostrara por primera vez en 1938? Parece ser que incluso el problema se agrava con el tiempo y sólo en este siglo ya hemos tenido 5 o 6 revisiones del origen, pero cuando te dicen que Frank Miller y John Romita Jr. serán los encargados de lo que se publicita como “el origen definitivo del Hombre de Acero”, con o sin escepticismo, cuesta resistirse a echar un vistazo a Superman: Año uno.

Superman: Año uno

Creo que está de sobra enumerar los motivos por los que tanto Miller como Romita son dos de los más grandes creadores vivos en el mundo del cómic USA. Por más que en sus últimas obras les hayan salido detractores, que Rao me libre de ser uno de ellos. Me enorgullezco de ser uno de los que defendían DKII cuando éramos cuatro los que lo hacíamos y, pese a ciertos descuidos puntuales, dos líneas de Romita siguen siendo capaces de más que cientos de la mayoría de dibujantes.

Sin embargo, mi recelo inicial no proviene de la más mínima duda sobre la calidad de los autores, sino de su visión de Superman, concretamente la de Frank Miller. Miller es un veterano con más de 40 años de carrera, pero sus acercamientos al Hombre de Acero han sido fundamentalmente puntuales y manifiestamente distantes de la aportación que hizo para Batman o Daredevil. El tipo de héroe individualista que lucha contra el mundo no se ajusta en exceso a Superman. Es más, en algunas de sus apariciones en obras de Miller, Superman es parte de ese mundo contra el que luchar.

Superman: Año uno

Con todo, asistimos a la destrucción de Krypton, al encuentro con los Kent, la aparición paulatina de sus poderes, la vida en Smallville… la mayor diferencia en primera instancia podría ser el especial hincapié que se hace en los años de Clark en el instituto. En principio nada fuera de los común y sin embargo este Superman: Año uno es radicalmente distinto al de cualquier otro origen.

Casi todo el tebeo está superpoblado de una voz en off que casi en su totalidad pertenece al pequeño Clark, con lo que desde que es casi un bebé estamos en su cabeza. Descubrimos un bebé altivo y dominante, un niño que se siente limitado por el mundo, incómodo, casi como si le molestara no poder demostrar que es mejor que los demás, un líder casi mesiánico que se deja adorar en el instituto y que no duda en usar sus poderes para impresionar a las chicas. Si Superman debe inspirarnos a ser mejores, algo falla en los métodos del de Superman: Año uno. Este Superman se comporta casi como ese Parker que aún no ha descubierto que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Aún quedan números y puede que todo quede como parte de un proceso de aprendizaje, pero cuesta creer que un niño soberbio criado por una beata puritana y un padre que en ocasiones parece tenerle miedo pueda convertirse en aquel que cargará con el peso del mundo, en aquél que nos inspira a ser mejores personas, con ese héroe alienígena que nos da el ejemplo de cómo ser más humanos.

Superman: Año uno

Miller insiste en contarnos su visión del mundo, pero si bien con Batman esta visión va como un guante, con Superman es directamente difícil de creer. Para Miller es un ser superior para quién el mundo es un obstáculo para realizarse y no parece muy motivado a sostenerlo sobre sus hombros. Si acaso este Superman quiere hacer un mundo mejor es sólo para no tener que sufrirlo.

El peor parado sin embargo por los mentideros de internet ha sido John Romita Jr. y fundamentalmente por los niños cabezones que pueblan estas páginas y que son uno de sus sellos de identidad desde que decidiera dar un vuelco en su estilo hacia un aspecto menos realista a mediados de los años 80. No voy a negar que en algunas viñetas la estilización se le vaya de las manos, pero la demoledora secuencia inicial bien vale alguna falta de brillo puntual. Y digo falta de brillo porque uno de los mayores problemas es que apenas tiene espacio para brillar en un un tebeo donde más de la mitad son diálogos de adolescentes en el instituto. Esperemos que los siguientes números la historia permita desplegar el prodigioso sentido de la acción que caracteriza a este dibujante.

Superman: Año uno

No me atreveré jamás a decir que Superman: Año uno nos muestre una versión equivocada, pero sí una versión donde la personalidad de Frank Miller se impone a la concepción más tradicional del personaje sin el más mínimo pudor. Una apuesta arriesgada que sólo tiene dos números más para respaldar.

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Superman: Año uno 1
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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