Corre la falsa creencia de que el 4 de mayo se celebra el día de Star Wars debido a que en ese mismo día... May the fourth be with you: Star Wars Antología (ed. Limitada)

Corre la falsa creencia de que el 4 de mayo se celebra el día de Star Wars debido a que en ese mismo día de 1977 tuvo lugar el estreno del filme original. Nada más lejos. Una búsqueda rápida en internet revela la verdadera fecha de estreno: el 25 del 05. En realidad la celebración no referencia efeméride alguna, tan solo atiende a un inocente juego de palabras. Según la Wikipedia ―que todo lo sabe―, el periódico London Evening News publicaba el 4 de mayo del 79 un texto en el que los conservadores felicitaban a la recién coronada Dama de Hierro, Margarett Tatcher, con el famoso May the 4th Be With You, en clara alusión al «que la Fuerza te acompañe» de toda la vida. A partir de ahí la fiesta, y por aquí intentamos que no haya una que se nos escape. Y ya que hablamos de aniversarios, en 2017 se cumplieron precisamente 40 primaveras del legendario estreno cinematográfico. Alguien debió pensar que la ocasión la pintaban calva para que Planeta Cómic, editorial que posee los derechos de los tebeos de Star Wars en nuestro país, se echara a la piscina con un producto conmemorativo ciertamente extraño, de (eso sí) auténtico lujo. Una rareza única en su especie y en edición limitada: Star Wars Antología.

antología Star Wars

A lo largo de las décadas, la saga galáctica no ha dudado en pisar los terrenos de juego que se le han puesto por delante. Todo empezó en una sala de cine pero, con el paso de los años, la literatura, los videojuegos o la televisión se han ido descubriendo como plataformas válidas para expandir un universo de aventuras ambientadas en esa galaxia muy, muy lejana que muchos queremos y amamos. Los cómics, por supuesto, no podían ser menos. La antología que hoy nos traemos entre manos contiene una buena muestra de estos cuarenta años de historia de viñetas de Star Wars. La apuesta, como mínimo sorprendente, pretende reunir en un formato de superlujo distintos números sueltos de las colecciones más significativas de la errática trayectoria comiquera del universo Star Wars. Una serie de artículos colocados detrás de cada una de las historias (siempre incompletas) debería cumplir la función de poner en contexto al lector desorientado. Todo muy loco.

Comparto la idea de que adaptar Star Wars al cómic o a la literatura es una tarea ciertamente espinosa. La saga está cimentada en varias características fundamentales: por un lado la potencia de sus imágenes y la iconografía y el carisma de sus personajes ―algo que no es imposible de alcanzar en los tebeos―, pero también unos efectos de sonido y una banda sonora que son inseparables del resultado final. Los cómics lo tienen difícil, sí, y sin embargo han conseguido mantener el interés de los fans a lo largo de todos estos años. Planeta homenajea el esfuerzo con un artículo de coleccionista (tomo en tapa dura, dentro de un estuche y a tamaño absolute) que trae ilustraciones originales del legendario Esteban Maroto. Material inédito para un producto Star Wars que puede acabar cotizando muy alto. Quién sabe, cosas más raras se han visto.

láminas antología star wars

Láminas con ilustraciones de Esteban Maroto incluidas en el estuche.

En cuanto al contenido, podría decirse que es lo de menos. En cualquier caso, sirva este repaso también como guía de lectura, más breve pero algo más precisa que los textos que contiene el recopilatorio.

Star Wars #1-2 (Marvel, 1977)

El índice del volumen sostiene que únicamente se recopila el primer número de la serie clásica de Marvel, pero realmente se incluyen los dos primeros. La colección arranca con Roy Thomas y Howard Chaykin adaptando el guion de la película. Como curiosidad se puede observar como este borrador del script en el que se basó Thomas para desarrollar la adaptación incluía escenas eliminadas del resultado final, como el encuentro con Biggs Darklighter en Anchorhead o la aparición de un muy diferente Jabba el Hutt.

El resultado se publicó incluso antes del estreno, como ocurrió con la novela (firmada por George Lucas pero escrita en realidad por Alan Dean Foster) y como era norma en la época según los cánones de la promoción de películas. La Estrella de la Muerte se destruiría en el número seis, y el experimento iba a continuar contando aventuras apócrifas de Luke, Leia y los demás hasta el #107 USA. No obstante, la parte que adaptaba la peli enseguida fue recopilada en un tomo unitario. Una muestra incompleta (como todas las del volumen) de una colección que pasaría a la historia.

Imperio Oscuro #1-2 (Dark Horse, 1991)

En el 91 el Universo Expandido empieza a cobrar vida. Ese mismo año se publica el primer libro de la trilogía de Tymothy Zahn, Heredero del Imperio, que continuaba las andanzas de los héroes de la Batalla de Yavin tras la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte. Historias nuevas para los héroes de siempre, pero esta vez de forma mucho más ordenada y coherente. Dark Horse se alía con Lucasfilm para poner en marcha este renacimiento de la mitología starwarsiana, apoyado en gran medida en el éxito y sobre todo en el gran trabajo que se hizo con el juego de rol de West End Games. Imperio Oscuro dio el pistoletazo de salida para una nueva era de tebeos de Star Wars, algo más serios en esta ocasión. Si las novelas de Zahn se ambientaban 9 años después de Yavin, Imperio Oscuro se iría hasta un año más tarde en la cronología interna. Los hechos enlazan a la perfección entre sí, y la acción se ambienta en una galaxia con los restos del imperio en guerra civil.

El trabajo de Tom Veitch a la hora de expandir el universo Star Wars ―no sólo en las viñetas y en la propia historia sino también en textos que funcionaban como deliciosos apéndices― es simplemente espectacular. Y el discutido dibujo de Cam Kennedy llamó la atención del mismísimo Ralph Mcquarrie. Es altamente recomendable leer la serie limitada completa, compuesta por 6 números USA, y sobre todo su primera continuación Imperio Oscuro II. De lo mejor que hay en tebeos de Star Wars.

Imperio Carmesí #2-3 (Dark Horse, 1998)

No es una secuela de Imperio Oscuro de ninguna manera, pero el devenir de la galaxia continúa avanzando a través del Universo Expandido. El departamento de continuidad de Lucasfilm miraba con lupa cada propuesta argumental y lo hacía encajar con el material preexistente y sobre todo con las monolíticas pelis originales. Se las prometían muy felices a muy pocos meses del estreno de las tan deseadas (y a la postre tan decepcionantes) precuelas.

Las aventuras de Kir Kanos, un guardia carmesí que ha traicionado al imperio, escritas por Mike Richardson y Randy Stradley, gozaron de una gran popularidad en la época. Por alguna extraña razón, en este caso la muestra elegida ni siquiera incluye el número uno. En cualquier caso la historia merece leerse completa, así como sus dos continuaciones, a pesar del dibujo de Paul Gulacy y del peliagudo coloreado digital de la época.

Darth Maul #1 (Dark Horse, 2000)

Las precuelas llegaron para poner patas arriba lo establecido hasta la fecha en el Universo Expandido. Entre otras cosas, ahora resultaba que los Sith solo eran dos: un maestro y un aprendiz. En cualquier caso, Dark Horse tuvo vía libre para explorar nuevos personajes y escenarios, y esta serie es una buena muestra de ello.

Una aventura intrascendente protagonizada por Darth Maul, ambientada justo antes de lo narrado en La amenaza fantasma. En su defensa puede decirse que el guion de Ron Marz es dinámico y divertido de leer, y que Jan Duursema, un baluarte a partir de aquí en los cómics de Star Wars, hace un buen trabajo. Aunque tampoco es que pueda apreciarse mucho en un solo número.

Imperio #1-2 (Dark Horse, 2002)

Star Wars volvía a estar en el candelero gracias a las precuelas, y Dark Horse había vuelto a apostar por las series regulares. En este caso el tomo recopilatorio incluye el inicio de la cabecera Imperio, concretamente los dos primeros números (de cuatro) del arco argumental guionizado por Scott Allie y muy bien dibujado por Ryan Benjamin titulado Traición. El periodo elegido sitúa la acción en lo álgido del malvado Imperio Galáctico, años antes de la destrucción de la Estrella de la muerte, más o menos en la época de la serie de animación Rebels. Quizá un poco antes, pues aquí se narran los primeros amagos de rebelión armada, cuando el enemigo más importante del Imperio se hallaba dentro de él.

Star Wars #61 (2003)

Como decíamos, el Episodio I fue el acicate necesario para que Dark Horse apostara por darle a la franquicia una serie regular, y Star Wars fue la primera apuesta. Aunque el índice del tomo sólo hace referencia a la cabecera de la colección titulada Star Wars (a secas), lo cierto es que la serie fue renombrada a Star Wars: Republic a partir del número #46. Y así debería llamarse en el número #59. Pero el despiste acaba pareciendo un detalle menor, sobre todo si tenemos en cuenta que el número que contiene el volumen no es el #59 (como reza el índice), sino el #61. Un número unitario (este sí) dentro de la serie regular, que plantea una serie de intrigas palaciegas con el senador Bail Organa en medio de una suerte de conspiración.

star wars Republic 61

El dibujo de Brandon Badeaux es muy correcto (más que correcto visto el nivel medio en los tebeos de Star Wars). Pero sobre todo lo que tenemos aquí es una buena muestra del trabajo de John Ostrander expandiendo el contexto de las precuelas, contando con maestría lo que Lucas no supo contar. Más información sobre estos tebeos aquí.

Caballeros de la Antigua República #0-1 (Dark Horse, 2006)

Uno de las primeras propuestas de Dark Horse al frente de los tebeos de Star Wars fue la de situar la acción miles de años en el pasado, de nuevo esencial Tom Veitch a los mandos. El efecto de expansión definitivo. Los Relatos de los Jedi se ambientaban en una República primitiva, mucho más salvaje y mística, en la que los códigos impuestos en la trilogía original aún no se habían establecido. Toda esa mitología se recoge en los videojuegos de Bioware (2003) y se continúa explorando de forma excepcional, situando la acción varios años después de los acontecimientos narrados en los tebeos de los noventa. En ningún caso la serie de 2006 supondría la primera toma de contacto con este periodo histórico del universo Star Wars, simplemente Dark Horse retoma el testigo con una serie regular ambientada a medio camino entre unos acontecimientos y otros. El tomo incluye dos números: uno introductorio y otro que abre el arco argumental Comienzo, ambos a cargo de John Jackson Miller y Brian Ching. Los créditos del recopilatorio también incluyen a Travel Foreman en las labores de dibujo, pero realmente sólo sería responsable del número #5 no incluído.

Legado #1 (Dark Horse, 2006)

La antología también recoge el experimento más interesante de los últimos tiempos de Star Wars en Dark Horse. En Legado, John Ostrander y Jan Duursema situaban la acción unos 130 años después de la Batalla de Yavin. Ni rastro de Luke, Han, Leia y compañía. Sith, Jedis y hasta el Imperio, pero todo muy irreconocible. En un solo número ya se puede apreciar lo innovador de la propuesta. Visto con perspectiva, y a sabiendas de lo que Marvel está haciendo con los tebeos de Star Wars en la actualidad, muchos echamos de menos la dupla Ostrander-Duursema.

Star Wars # 1 (Dark Horse, 2013)

Un intento fallido por recuperar las andanzas de los héroes clásicos. La idea es la misma de siempre, buscar resquicios fuera de cámara de los hechos narrados en las películas, igual que hacen ahora en Marvel. Una apuesta conservadora a más no poder que resoba los lugares comunes de la licencia y le resta relevancia a los acontecimientos que se cuentan en las pelis. Un guionista de renombre, Brian Wood, y el buen trabajo de Carlos D’Anda no fueron suficiente para mantener la serie a flote. El experimento duró 20 números, hasta que fue embestido por la irrupción de Disney.

The Star Wars # 1 (Dark Horse, 2013)

La última gran apuesta de Dark Horse antes que la compañía del ratón Mickey acabara con una trayectoria de varios años de publicaciones. Los guiones originales salidos de la mente de Lucas, los primeros de todo, son adaptados al cómic por J. W. Rinzler y Mike Mayhew. El protagonista es un Starkiller, el Skywalker de turno es un hombre maduro que parece un trasunto del propio Lucas, y en general nada es como debería ser. También vemos una versión distinta de Vader, y descubrimos que el capitán Antilles, el último dueño de los dos androides más famosos, en origen tenía una trascendencia muy diferente. La adaptación probablemente sea un machihembrado de las distintas versiones del guion que pululan por ahí, pero el resultado es robusto y coherente. El dibujo es excepcional y la historia mantiene el interés, mucho más cercana al serial televisivo de los años 50 que al Star Wars que conocemos. Muy recomendable, pero imprescindible, obviamente, leerlo entero.

Para terminar, el recopilatorio incluye la traducción de un artículo puño y letra del propio Roy Thomas publicado originalmente en el número 68 de la revista Alter Ego. En él se relatan las entretelas de la primigenia adaptación Marvel de la película de La guerra de las galaxias, cuando todavía no era el episodio IV de ninguna trilogía. Sin duda el contenido más interesante del tebeo.

alter ego 68

En definitiva, Star Wars Antología es un espécimen extrañísimo dentro del mercado editorial. Un objeto de coleccionista, muy caro, cuidado al detalle en el formato y con un arte original realmente espectacular. En cuanto al contenido: caótico, inservible y plagado de errores; pero supongo que eso no es lo que se está vendiendo en esta ocasión. Quizá por todo esto puede que estemos ante uno de esos objetos que con el tiempo se convierte en leyenda. Como decíamos al principio, ¿quién sabe?

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Star Wars Antología
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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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