Comentábamos a principios de este año que, cuando leímos la primera entrega de Spiderman Simbionte, nos habíamos quedado un poco con la sensación de... Spiderman Simbionte 2: Realidad alienígena

Comentábamos a principios de este año que, cuando leímos la primera entrega de Spiderman Simbionte, nos habíamos quedado un poco con la sensación de que era una historia en la que no pasaba nada porque no podía pasar nada, que el pasado del trepamuros es el que es y contar historias ambientadas en el pasado nos llevan a momentos nostálgicos pero no se puede modificar los sucesos conocidos ni un ápice. Pero Peter David es uno de los tipos más inteligentes que han pasado por el cómic superheroico a lo largo de los últimos treinta años y en este segundo tomo consigue darnos exactamente lo contrario: Realidad alienígena es una historia en  la que puede pasar absolutamente cualquier cosa, aún perfectamente encajada en el pasado del personaje.

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Tras un breve prólogo, nos encontramos con Spiderman metido en un mundo totalmente diferente al que conocemos. Un mundo en el que el Spidermóvil ha llegado a los años 80, en el que Kraven es un aliado de nuestro descolocado protagonista, en el que el lugar de la Gata Negra lo ocupa cierta soviética que responde al nombre de Gata Roja… y en el que el Duende -da igual quién esté debajo de la máscara- es el acólito del Hechicero Supremo. Sabemos que no es cosa de Mysterio porque el villano de la pecera en la cabeza apareció en la entrega anterior de Spiderman Simbionte y David no caería en el error de recurrir al mismo antagonista en dos historias seguidas, pero estando en un cómic de Spiderman sería la opción más lógica. Pero no: la cosa va de magia. La aparición del Doctor Extraño en las primeras páginas nos indica por dónde puede ir la cosa. Estamos en un team-up de las dos grandes creaciones de Steve Ditko.

El gran punto que tiene Realidad Alienígena es que es un mundo cambiado porque sí. No estamos ante un high concept como La Era de Apocalipsis, en el que todo cambio tenía que tener sentido con la idea de partida. Aquí tenemos un mundo loco en el que todo vale y los únicos frenos que tiene la historia son los que Peter David le quiera poner. Que, hablemos claro, son bastante poquitos. El único pero que podríamos ponerle es que sabemos cómo va a acabar: de algún modo, el mundo que aquí se nos presenta va a volver a ser el que era antes del cambio. De la misma forma que sabíamos que el final de La Era de Apocalipsis o de las Secret Wars de Jonathan Hickman iban a acabar exactamente igual.

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En el apartado gráfico seguimos teniendo a Greg Land, para bien y para mal. Conociendo las debilidades y las fortalezas de este autor no nos vamos a llevar ninguna sorpresa, pero hay que reconocer que en Realidad alienígena, al estar tan distanciado de la continuidad clásica, no resulta tan anacrónico como en Humo y Espejos.

La única pega que hay que ponerle a este tomo corresponde a la edición española de Panini, que se merece un pequeño tirón de orejas. En los últimos tiempos está empezando a tener la costumbre -no es la única editorial que lo está haciendo- de quitar del tomo las páginas de créditos, y acreditar a los autores implicados al principio del mismo. El problema es que en esta serie limitada, la página de créditos no es una simple página con texto: aquí los autores hacen una recreación de portadas del Daily Bugle de ese mundo cambiado, y estamos perdiendo texto e ilustraciones que aportan algo de color a la historia, teniendo un producto final mutilado.

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Parece que Peter David tiene en Spiderman Simbionte su nuevo encargo fijo. En lugar de una serie regular le han dado una sucesión más o menos contínua de series limitadas temáticas, al estilo de lo que ocurría con Veneno en los años 90. Y el resultado hasta ahora está siendo satisfactorio. Tanto que la tercera entrega ya ha empezado a salir, Spiderman Simbionte: El Rey de Negro. ¿Cómo? ¿Un tie in con el próximo macroevento de Donny Cates de una serie ambientada hace treinta y tantos años? ¿Y cómo se puede justificar eso? La verdad: in David we trust. Aquí estaremos para ver qué encaje de bolillos hace.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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