No me cansaré nunca de decirlo: por mucho que haya estado de moda meterse con los años 90, por muchos dientes apretados y secadores... Spiderman Simbionte 1: Humo y espejos

No me cansaré nunca de decirlo: por mucho que haya estado de moda meterse con los años 90, por muchos dientes apretados y secadores de combate que hubiera en esa década, hay una notable cantidad de cómics de esa época que son material de primera. Y sin necesidad de irse a Vertigo, que a veces parece que fuera la única forma de defender los años en los que Liefeld, McFarlane y compañía estaban desatados. En los años 90 hubo cómic superheroico de una calidad altísima, sólo había que saber mirar dónde buscar. Y donde había que buscar era en los créditos de los cómics. Según qué nombres nos garantizaban una buena -cuando no excelente- lectura. Y uno de esos nombres era Peter David. Sólo en los 90, en DC firmó las mejores etapas que han tenido Young Justice (además de ser el creador del título), Supergirl o Aquaman en toda su historia. En Marvel escribió una muy interesante serie protagonizada por Genis Vell, el Capitán Marvel, hijo del original portador de ese título, la memorable recreación de Factor X, Spiderman 2099, el único título recordado de la línea futura de la editorial, y, por supuesto, la mejor etapa jamás escrita del Increíble Hulk.

El problema es que, con el tiempo, la estrella de Peter David ha ido dejando de brillar tanto como lo hizo en su época dorada. Volvió a la franquicia Gamma con unos números bastante poco inspirados de Hulka. Escribió una nueva serie de Factor X que no llegó a funcionar comercialmente. Y desde entonces, Marvel le tiene apartado en un rincón, escribiendo series periféricas, spin offs de eventos y revivals varios… que tampoco terminan de funcionar a nivel de ventas, como el regreso de Spiderman 2099, el regreso de Araña Escarlata o un experimento digital con los Vengadores. Pero bueno, al menos le dejan series secundarias. Ya es más de lo que le dejan a Chris Claremont. Sea como sea, Peter David ya no tiene el favor del fandom que tenía hace veinte años. Puede que se deba a que el estilo de David haya quedado algo anticuado, porque ya no ha vuelto a ser el mismo después de sus problemas de salud, o porque la edad pasa factura a todo el mundo. Pero un título en el que pone «Peter David» ya no te hace salir corriendo a comprarlo. Aún así, sigue siendo un tipo con oficio, y hasta sus trabajos más alimenticios tienen unos mínimos de calidad más que aceptables. Vamos a ver el último experimento en el que le ha metido Marvel: una serie limitada de cinco números llamada Spiderman Simbionte.

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La idea detrás de Spiderman Simbionte recuerda en cierto modo a la de Las historias jamás contadas de Spiderman de Kurt Busiek: un ejercicio de retrocontinuidad consistente en contar historias ambientadas en épocas pasadas del personaje, que sean compatibles con lo ya publicado -nada de reboots ni versiones alternativas, vamos- pero que sean coherentes con tono y cronología de la época. La serie de Busiek estuvo ambientada en los años de instituto de Peter Parker, la época de Steve Ditko, y ésta de Peter David nos lleva de vuelta a la era del traje alienígena, uno de los momentos más molones de la historia de Spiderman. Hasta que se puso una sudadera con capucha, vamos. En este época, Peter había dado un paso hacia la madurez, dejando atrás su época de eterno estudiante, y teniendo relaciones personales más complejas y adultas. Por entonces, su pareja oficial era la Gata Negra, que toleraba la existencia de Peter simple y llanamente porque era la persona que estaba debajo de su auténtico objeto de deseo: Spiderman.

El gran problema que tienen este tipo de historias es que están predefinidos los puntos de partida y de final de los personajes. No se puede hacer con ellos nada que sea innovador, revolucionario o que cambie absolutamente nada. Es como los cómics de Star Wars que está editando Marvel: da igual las vueltas que den los personajes, no se pueden mover ni un milímetro del camino que va del final de Una nueva esperanza al principio de El Imperio contraataca. Y quizás sea este el mayor problema que tiene Spiderman Simbionte: es una lectura entretenida, los personajes son una versión razonablemente fiel de lo que eran en aquella época, aunque ligeramente actualizados en tono, y Peter David es un autor al que siempre se le ha dado bien la franquicia arácnida. Pero nada más empezar sabes cómo va a acabar la historia. Mysterio, el antagonista de esta serie aprovechando el tirón comercial de Spiderman: Lejos de casa, estaba totalmente desaparecido cuando la saga del traje negro original, con lo cual sabemos que no va a terminar dando ningún tipo de vuelco a los bajos fondos de Nueva York ni se va a convertir en la némesis del trepamuros. Sabemos también que, por muchos problemas que haya entre Peter y Felicia, van a seguir juntos al acabar la miniserie porque en su día siguieron juntos. Lo único que nos queda es disfrutar la lectura de un cómic en el que sabemos que no va a pasar prácticamente nada… porque no puede pasar.

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Aún así, con las escasas posibilidades de maniobra de las que dispone David, firma una historia sencilla y bastante lineal pero agradable de leer. Quizás el mayor problema que tiene este tomo es el dibujante. Greg Land resulta un tanto anacrónico en una historia de estas características, y aún no estando tan acartonado como en otras ocasiones, su estilo fotorrealista no tiene el sabor ochentero que el guionista pretende darle a la historia, y resulta un tanto excesiva la hipersexualización que hace de la Gata Negra en algunos momentos, nada a lo que no estemos acostumbrados con él, por otro lado.

En resumen, estamos ante una historia ligera, innecesaria y totalmente intrascendente para la historia del personaje, pero que se lee con agrado y no se hace pesada en ningún momento. Quizás Peter David no sea ya la superestrella que fue en su día, pero sigue siendo garantía de un tebeo bien hecho, aunque sea haciendo una historia con el espíritu de un flashback fill in. Que a fin de cuentas, es lo que es.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

  • XAVI

    24 febrero 2020 #1 Author

    «por mucho que haya estado de moda meterse con los años 90, por muchos dientes apretados y secadores de combate que hubiera en esa década, hay una notable cantidad de cómics de esa época que son material de primera» – Acuérdate de las miniseries de Spider-Man, algunas de ellas con propuestas interesantes.

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