Quiero aprovechar la publicación de la novela gráfica AK47 acerca de Mijaíl Kalashnikov, el creador del famoso fusil de asalto y que ya reseñamos... Sherlock Holmes, de Sergio Colomino y Jordi Palomé

Quiero aprovechar la publicación de la novela gráfica AK47 acerca de Mijaíl Kalashnikov, el creador del famoso fusil de asalto y que ya reseñamos aquí hace unos días, y el hecho de que este fin de semana se inaugura la Heroes Comic Con de Valencia y que la organización acaba de confirmar que estará allí Sergio Colomino, su autor, disponible para quien quiera conocerle, para hablaros de dos de sus comics que, sin ser novedad (2012 y 2016 respectivamente) están entre mis preferidos de este guionista por su temática sherlockiana y el magnífico trabajo de documentación que llevan detrás, y que llevaba ya tiempo esperando a tener la oportunidad de hablar de ellos. Son Sherlock Holmes y la Conspiración de Barcelona y su precuela Sherlock Holmes y el Legado de Moriarty.

Para quienes conocemos, aunque sea de refilón, el mundo sherlockiano o holmesiano (según gustos, yo prefiero sherlockiano), sabemos que esto tan moderno del “fan fic”, del “universo expandido” y de los “spin offs” lo inventaron básicamente ellos, los sherlockianos.

Con el nombre adoptado de otros géneros artísticos de “pastiches”,  estas obras no escritas por su autor, sino escritas por fans y protagonizadas por el mejor detective consultor de todos los tiempos, han estado poblando el imaginario colectivo a lo largo de la historia desde que Conan Doyle tuvo la deferencia en 1887 de entregarnos a su mejor creación a nosotros, sus lectores.  Aquí en España contamos con uno de los más maravillosos de esos primeros pastiches, Las novísimas aventuras de Sherlock Holmes, que publicó Enrique Jardiel Poncela en 1939.

Obviamente los más populares son aquellos que nacen con la misión de rellenar huecos en la historia del personaje: su viaje por el lejano oeste, sus aventuras mencionadas pero jamás relatadas por Watson, su tiempo pasado como apicultor tras la jubilación… y como reina de todos los afectos sherlockianos, la madre de todos los tiempos perdidos, El Gran Hiato, el tiempo pasado desde que Holmes cae por las cataratas de Reichenbach en 1891, hasta que reaparece de nuevo en Baker St. en 1894. Tres años en los que la imaginación y el amor de miles de autores por este personaje le han llevado por todos los rincones del mundo y le han puesto en las situaciones más inverosímiles, hasta tal punto que ha resuelto misterios en tres años para 15 vidas. Y lo que le queda.

Sherlock Holmes y La conspiración de Barcelona

sherlock holmes barcelona

 

Desde el petardazo pegado hace unos 10 años por las oleadas de películas y series de TV de Sherlock Holmes, el personaje estaba de moda (y sigue estándolo) también entre el público generalista. Cualquier cosa de Holmes tenía a su público casi asegurado. El momento no podía ser más adecuado.

Si juntamos esto con la idea de traer al detective aquí, a nuestro terreno, y hacerle pasear por Barcelona, una de nuestras ciudades más espectaculares, el éxito estaba casi en el bolsillo. Y así fue. Norma apostó fuerte por la propuesta de Sergio y Jordi, dos autores noveles a los que encargó un tomo a color de nada menos que 152 páginas, algo rarísimo para una ópera prima, y sacó dos ediciones simultáneas presentadas en el saló de Barcelona en 2012. Una en cartoné y castellano, y otra en rústica y catalán. Menos de un mes después de su salida a la venta ambas ediciones se habían agotado.

Pero más allá de esta conjugación de los astros para darle las mejores condiciones posibles, esta obra es mucho más. Cualquiera puede ver que hay un tremendo trabajo de documentación detrás, no solo histórica, sino también gráfica. Sergio Colomino, que además de humanista y doctor en literatura es miembro veterano de la antiquísima y prestigiosa asociación sherlockiana española El Círculo Holmes, nos sumerge en este tomo con la tranquilidad del que sabe lo que se hace en la Barcelona de 1893. El propio Holmes aparece en una viñeta paseando delante de su antigua sede en la Plaza del Pi, un detalle que me ha parecido encantador hacia esta asociación hacia la que tengo tanto cariño y que tanto ha hecho por la conservación y la difusión de la figura de Holmes en nuestro país.

La aventura ocurre como ya imaginábamos durante El Gran Hiato y, con la excusa de investigar la aparición de una sorprendente nave submarina que es codiciada por media Europa, integra con precisión los hechos reales ocurridos en la Barcelona del XIX como el atentado al Liceo, la aparición del Ictíneo, los conflictos entre burguesía y proletariado o el auge del anarquismo con los progresos de la historia que nos quiere contar. Una historia de marcado género negro, llena de una constante y opresiva sensación de oscuridad.

A menudo se piensa en Barcelona como esa ciudad amable, próspera y de marcado carácter modernista, pero a finales del XIX también era una ciudad con graves contrastes socioeconómicos, convulsa y realmente peligrosa en la que los atentados terroristas eran habituales y en la que especialmente el atentado del Liceu dejó una huella imborrable. Pocos autores, y menos aún de comic, se han lanzado tan de lleno a contarnos esta otra cara de la bella Barcelona. El espectacular trabajo de Jordi Palomé mostrándonos una ciudad casi Gothamnesca ayuda a traer esta realidad a nuestras retinas. Podemos disfrutar aquí además de un Holmes atípico, inmiscuido en asuntos alejados de los problemas de estado y de la alta nobleza y metido hasta los tobillos en la pobreza y los problemas de los más desfavorecidos. Cada viñeta es un prodigio de documentación, puedes ver a la cuidad de hace dos siglos salir del papel ante tus ojos, pero sobre todo impresionan esos tonos lúgubres, siniestros… que nos recuerdan que todas las luces producen sombras.

Una de las marcas más singulares de las aventuras que ocurren durante el gran hiato es que deben ocurrir siempre y necesariamente con la ausencia del Doctor Watson. Este hecho, que a los fans del buen doctor nos trae por la calle de la amargura, tiene su lado positivo, ya que siempre propicia la aparición de los más sorprendentes compañeros de aventuras, a los que vemos fascinados darle la réplica a Holmes, por supuesto siempre elegidos entre los personajes históricos o literarios que mejor encajen en el argumento.  En este caso, un joven aprendiz de impresor en la histórica y muy literaria Imprenta Comellas, imprenta real que sale también mencionada en El Quijote en Barcelona. Es en estos detalles tan bien traídos donde se ve como de fino hilan estos dos autores.

imprenta comellas sherlock holmes

También nos permite ver una versión poco habitual del detective consultor, más aventurera, más cercana a la novela de espionaje y acción y a la que el público no está tan acostumbrado y a veces puede chocarle. Realmente esta faceta de espía al servicio del Foreign Office no es precisamente nueva, ya aparece de soslayo en el Canon,  por ejemplo en El Ultimo Saludo, pero donde realmente ha copado la imaginación del público es fuera de él, donde se considera más o menos fijado como lugar común el hecho de que el gran hiato es en realidad un periodo en que Holmes se dedica a realizar algunas tareas de, digamos, espionaje de alto nivel para el imperio británico, con su hermano Mycroft (¿M?) como interlocutor con el ahora MI6. ¿Es este Holmes coherente con el conocido detective creado por Doyle? Por supuesto. Precisamente desde el conocimiento del Holmes canónico veo aquí representado un Holmes que cumple con su labor reticente, lejano de gustar de los trapicheos y embustes propios de la labor del espía, pero realizándolos por deber y honor, sin perder nada de su excepcional agudeza habitual, tal y como correspondería al hombre que más ama la verdad del mundo pero que, como cualquier caballero de su época, se entrega sin dudarlo al servicio que su país le ha requerido.

La historia se articula, en ese entorno de espionaje internacional, alrededor de un misterioso submarino aparecido en Barcelona. Interesante referencia al invento de Narcís Monturiol, el Ictíneo o “barco pez”, que se considera el primer submarino propiamente dicho, totalmente estanco, con renovación automática de aire y motor anaeróbico.

En cualquier caso la trama del submarino más allá de una interesante referencia histórica, una divertida rendición al pulp, y un MacGuffin para la trama de espionaje internacional que nos trae a Holmes a casa, no significa mucho. Pronto nos daremos cuenta de que la protagonista de esta historia es la propia Barcelona.

Disfrutamos por tanto aquí de una oportunidad única para aprender historia, asistiendo en primera fila al surgimiento del movimiento anarquista en Cataluña, motor principal en su época del movimiento obrero y que muy pronto tomaría una forma de expresión oscura y violenta. Vemos la muerte de Paulí Pallás, el primer terrorista relevante del anarquismo decimonónico, que fracasa en su ataque pero su aviso “La venganza será terrible” acaba provocando el atentando de Santiago Salvador en el Liceu y el del Corpus, que acabarían en el Proceso de Montjuic.

Concretamente las escenas del Liceu y de la trama de la doble bomba (no es spoiler si es historia, señores) son lo más espectacular. Hay detalles maravillosamente hilados, seguramente gracias a la colaboración del propio Liceu en la documentación, a través de la figura de Joaquim Iborra, director del archivo del propio Liceu.

También tiene guiños interesantes para los más sherlockianos, como lo de los dos Moriartys… Y hasta aquí voy a contar. Si aún no lo habéis leído y os gusta Sherlock Holmes, o la historia del siglo XIX…  igual deberíais echarle un ojo.

Sherlock Holmes y el legado de Moriarty

sherlock holmes moriarty

Y si en La conspiración de Barcelona veíamos aparecer ese Holmes espía, en su precuela, Sherlock Holmes y el legado de Moriarty, lo vemos completamente inmerso en esa faceta.
Si en el anterior nos vimos sumergidos en un oscuro y convulso mundo de la suburbia barcelonesa, en este de pronto abrimos los ojos al decadente, lujoso y frívolo mundo de la Rusia zarista. Cambiamos el Liceu, el gran palacio de la clase media, por el Bolshoi el gran palacio de la clase aristocrática, y las lluvias torrenciales y la oscuridad por el deseado sol de San Petersburgo… y la convulsa Barcelona del siglo XIX por la convulsa Rusia del siglo XIX.
Y lo más importante, siempre con Holmes de fondo.

Una vez más el detallismo cercano a la locura de Jordi Palomé me deja sin aliento. Las lámparas, los palacios, la luz propia de ese San Petersburgo en plenas Noches Blancas, esa época del año en la que el sol casi no se pone en una de las ciudades más bonitas del mundo me han hecho sentir que paseaba de nuevo por sus calles, un auténtico viaje al pasado.

La historia transcurre dos años antes de la historia anterior. En La conspiración de Barcelona hay un momento en el que Holmes menciona como en flashback que ya se había encontrado previamente con su adversario en una aventura en San Petersburgo, aquí retoma ese retazo de información y vemos de donde venía Holmes antes de aterrizar en Barcelona. Nos cuentan su huida a San Petersburgo en 1981 tras la fingida caída en Reichenbach, donde el imperio necesita de él para evitar un conflicto entre Rusia e Inglaterra que incluye salvarle la vida al Zar y allí es donde nuestro héroe se encuentra con quienes van a darle la réplica. Si en el comic anterior era un personaje pequeño, humilde, desconocido,  aquí acompañan a nuestro detective nada menos que La Mujer y uno de mis personajes preferidos de todos los tiempos: Miguel Strogoff. Vale, lo reconozco, no soy objetiva. Solo con esto ya me han ganado para la causa. Pero, ¿Y a quién no?

Tengo que confesar que en éste me han sido especialmente útiles las contraportadas interiores, ya que la Rusia zarista pre-revolución es también un hervidero y el que las contraportadas vengan forradas con la cronología completa de Holmes, del Imperio Británico y del Imperio Ruso combinadas es un alivio.

Me ha resultado llamativo que utilicen la época quizá menos conocida del final del zarismo, la de Alejandro III, un zar que históricamente pasa un poco sin pena ni gloria, eclipsado por el gran reformista que fue su antecesor Alejandro II y la fatídica fama de su sucesor Nicolás II.

Es un momento históricamente muy interesante, ya que su padre, Alejandro II, cuyo mayor hito fue eliminar la servidumbre, fue asesinado precisamente por aquellos a los que dio derechos, lo que crea un monstruo en su hijo, que al ser el segundo en línea de sucesión ni siquiera había sido preparado para el trono. En consecuencia tenemos a un zar dado a los excesos y lleno de odio que no duda en ganarse la mayor de las antipatías de todas las partes implicadas por su mano dura y su actitud retrógrada. Unimos eso al nacimiento del comunismo, con un jovencísimo Vladimir Lenin entrando en escena y tenemos una estupenda bomba de relojería que sirve de marco para el desarrollo de esta historia.

Mención especial al trato que da a la relación entre Irene Adler y Sherlock Holmes, bastante alejada de esa figura asexualizada a la que tan acostumbrados estamos y a la figura de Miguel Strogoff, que nos presenta a un veterano del ejercito del zar, ya mayor, con un Zar que no es el “suyo”, con el que no comparte ideas ni aprueba sus métodos, entre la espada y la pared intentando decidir donde depositar esa lealtad suya que es su mejor atributo. Muy interesante y sorprendente visión del personaje de Verne.

Si os gustó Sherlock Holmes y la conspiración de Barcelona, éste os va a gustar seguro. Para mi gusto además la narrativa de Palomé, un poco más rígida en el primero, quizás precisamente por ser el primero, se suelta un poco y mejora muchísimo.

Cosas que me encantan de estos dos comics y que no tienen que ver exactamente con la historia que cuentan:

El detallismo y la obsesión por ser 100% ajustados a la realidad histórica. Los uniformes de los soldados, la ropa que llevan las personas por la calle, los vehículos y sobre todo la arquitectura. Esto se ve mejor en Barcelona, ya que la conocemos más y de primera mano. Por ejemplo, en una viñeta de La Conspiración de Barcelona sale el Palau de la Generalitat, que todos relacionamos con su icónico puentecillo entre calles de estilo gótico flamígero. Pues bien, aquí no está. Porque pese a ser una recreación casi perfecta, ese puentecillo no es gótico sino neogótico de principios del siglo XX así que en la época no había sido construido.

Para terminar…

No quiero dejar de decir que una de las cosas que me encantan son los coloristas. Me ha costado un poco encontrar sus nombres, ya que aunque soy consciente de que las grandes estrellas siempre serán guionistas y dibujantes, soy muy fan de la acreditación en portada de todos los creadores, incluyendo coloristas y entintadores si son distintos del dibujante. En este caso, sin quitarle mérito alguno a Jordi Palomé, del que no me cansaré de alabar su trabajo, la labor de Mado Peña y de Xavi Casals debe ser reconocida por que hacen un trabajazo.

Otra colaboración para mí remarcable, aunque puede pasar un poco más desapercibida para el lector ocasional es el prólogo de las reconocidísimas escritoras y expertas en novela negra Cristina Macía y Sofía Rhei. Ver esos nombres al principio ya da una gratísima impresión al lector, que si es fan de la literatura negra y de fantasía tiene que conocerlas más que de sobra.

Y ya, por último, hacer mención a la galería de bocetos del final. Los bocetos de Jordi son fabulosos, y la galería de ilustraciones de otros grandes dibujantes del panorama nacional una auténtica gozada. Especial mención a la ilustración de Víctor Santos, ahora tan en el candelero por la película de su Polar y del que no podríamos estar más orgullosos.

Ahora ya solo nos queda esperar a que estos dos autores nos sorprendan con la publicación de la siguiente obra ambientada en este universo. Tengo entendido que volverá a ser una precuela de la precuela y con el sugerente título de Sherlock Holmes y el enigma de las Muñecas Rusas. Hay un momento en El legado de Moriarty en el que Holmes comenta éste caso, un caso puramente detectivesco al estilo que más acostumbrados estamos y que afirma haber resuelto en colaboración con la Orjana. Es posible que aparezca esta vez como novela en lugar de en formato comic. Esperamos desde aquí que en el caso de contar con ilustraciones vuelvan a ser de la mano del magnífico Jordi Palomé.

Estamos en ascuas.

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Iratxe

Procrastinadora profesional nivel olímpico. Hablo mucho de croquetas. Leo cómics. Tengo fax. Una vez me casé con una inteligencia artificial que solo procesa en unos y ceros. Mi memoria de pez me impide ser una friki plenamente funcional. Casi siempre en modo salvapantallas. Me dejan escribir aquí porque no saben como decirme que quién soy y como me he colado aquí. Son buena gente

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