Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Reseña: Scalped. Libro uno

Todos recordamos esa obra que en su día se nos pasó de largo. Esa peli, libro o tebeo que por una u otra razón no recibió en su momento la atención que -pasado más o menos tiempo- ha demostrado que merecía. A algunos les oiréis hablar del desinterés general por obras maestras del cine en el momento en que fueron estrenadas, como con Blade Runner en 1982. Yo mismo recuerdo como las conversaciones sobre Juego de Tronos en el 2002 no escapaban de nuestro radio de acción, el de los aficionados al fantástico de toda la vida; y eso teniendo en cuenta que el libro llevaba varios años inédito en nuestro país, desde su publicación USA en 1996. Libros ignorados, películas menospreciadas… y también tebeos. En el mundo del cómic hay grandes ejemplos de este fenómeno de dolorosa desatención accidental, y sin duda la obra de la que vamos a hablar hoy, Scalped, es uno de ellos.

Scalped_Libro1
Guion: Jason Aaron.
Dibujo: R.M. Guéra.
Editorial: ECC Ediciones.
Contiene: 1-11 USA.
Formato: Cartoné, 296 págs. A color.
Precio: 29,00 €.


Puede que nosotros, el público o el lector contemporáneo al hipotético estreno o publicación desatendido, no estemos preparados para algunas obras que se adelantan a su tiempo. Es normal que en ciertos casos no conectemos con las puntas de lanza que abren brecha con un nuevo estilo, con un nuevo concepto o que simplemente cuenten las cosas de una manera a la que no estábamos acostumbrados. Unido a este fenómeno de la obra despreciada siempre está el solitario aficionado que “ya lo dijo en su momento…”. Todos conocemos a gente que salió flipando del cine cuando fue a ver Blade Runner (mientras que todos sus amigos se habían aburrido como ostras), o a ese otro que leyó Juego de Tronos nada más ser publicada en nuestro idioma, y aunque no lo reconozca disfrutaba más de Tyrion, Jon Nieve y compañía cuando sólo eran suyos y de unos pocos miles más. En el caso de Scalped también conocí esas voces que la reivindicaban en su primera edición, aunque la mayoría no acabáramos de interesarnos por las historias de Caballo Terco. Una de esas voces, la que me convenció al menos a mí, es la del amigo y compañero de esta misma web Alain Villacorta “Laintxo”.

Y es que el caso de Scalped no es tan sangrante como el de otros que conocemos, al fin y al cabo la crítica especializada del momento sólo tenía palabras de elogio para el tebeo que estaban construyendo entre un primerizo Jason Aaron y el enorme dibujante R. M. Guéra. Y sin embargo la acogida entre los fans de 2007 en adelante fue bastante fría. El tebeo tan solo vendía un puñado de miles de ejemplares mensuales en su edición original en grapa, y si no fuera por la confianza de Karen Berger (por aquel entonces todavía mandamás de la línea Vertigo) la cosa no habría pasado de la simple anécdota. Quizá la estructura narrativa y el tempo que Aaron le otorga a la historia no fueran los más apropiados para una serie de grapa y mensual, pero Berger confiaba en su producto… Y ya pierdo la cuenta de las razones por las que tenemos que agradecer tantas cosas a esta mujer. Gracias Karen bendita seas en el cielo y en la tierra.

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Centrándonos en la obra: Scalped envejece como el buen vino. Con los años la serie está escalando posiciones en las listas de favoritos de los aficionados, acercándose a algunas de las colecciones más grandes de la historia del cómic USA por derecho propio. Su nombre poco a poco se va convirtiendo en leyenda, como ya ocurriera con otros títulos de la propia línea Vertigo que sobra mencionar ahora. Personalmente empecé a comprar Scalped con la edición de Planeta. Tengo que reconocer que el segundo tomo acabó con mi paciencia y abandoné. Por aquel entonces no tenía nada que reprocharle a la serie, el dibujo de Guéra me parecía soberbio y la historia apuntaba maneras, pero la paciencia que se toma Aaron para describirte ese universo tan particular y a los personajes que lo habitan muy posiblemente no se ajustaba bien a una cadencia de publicación tan espaciada en el tiempo. En pequeñas dosis cada varios meses no es la mejor forma para disfrutar de este cómic. Entiendo incluso a los lectores americanos que no disfrutaban de la serie mes a mes, teniendo en cuenta que casi desde el principio muchos números están concebidos para crear contexto, para que cuando pasen cosas esas cosas te importen. Varios meses sin que la trama principal avance puede ser demasiado para cualquiera. Como pude descubrir más tarde, Scalped hay que leerlo con paciencia, la misma que se toma Aaron para contarte la historia, y si es posible en pequeñas grandes dosis. Los tomos de lujo que está publicando ECC en la actualidad pueden ser una buena oportunidad para reconciliarnos con una serie a la que debemos una. Tomos de lujo excelentemente editados, pero no precisamente baratos, todo sea dicho.

Un montón de líneas de reseña y todavía no hemos hablado de la historia en sí. Scalped es una serie de 60 números que mezcla el western con el género negro, pero de forma muy particular y novedosa. La acción está ambientada en la ficticia reserva india Prairie Rose, en la actual Dakota del sur, habitada por una de las subtribus ancestrales de la gran nación Sioux: Oglala Lakota (u Oglala Sioux). La historia sigue las andanzas del agente tribal Dashiell Caballo Terco en su vuelta a la reserva tras unos cuantos años desaparecido. El reparto es bastante coral y muchos personajes irán entrando y saliendo en un contexto de pobreza tercermundista en el corazón de los Estados Unidos. Crimen organizado, drogodependencia y alcoholismo, trapicheos políticos y la lucha por la preservación de la identidad cultural del pueblo nativo americano. Todos los ingredientes del género negro, pero en un ambiente fascinante todavía sin sobreexplotar.

Jason Aaron construye una narración a base de pequeños flashbacks que nos van entregando pedacitos de trama en dosis muy medidas. Todo está milimétricamente calculado en Scalped. La trama va dando giros constantemente, y los cliffhangers y las sorpresas son absolutamente espectaculares. Además, en la relectura obligada que merece esta obra, puede apreciarse cómo el autor procura no hacer trampa con el argumento, todo está ahí desde el principio. La información se expone de forma suficientemente inteligente para dejarte con el culo torcido al final de cada página en una primera lectura, pero también está administrada de forma realmente honesta, lo justo para que te regodees en ella en dicha segunda vuelta.

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Como decíamos, el verdadero problema de ese desinterés inicial que comentaba creo que radica en la forma de publicación. Scalped hay que leerlo del tirón, o al menos en grandes dosis. Aaron puede tomarse varios meses para crear contexto (y aburrir al personal), pero visto con perspectiva ese es uno de los innumerables aciertos del tebeo. Hay que dejar claro que no estamos ante una narración descompresiva y vacía (a lo Bendis), en este caso hay muchísima información que exponer y toda ella es relevante. Todo lo que aparece en este primer tomo de ECC apunta a lo que vendrá. Los personajes empiezan a importarnos, tras los once primeros números creemos tener bastante claro quién es quién en Prairie Rose, pero la verdad es que no tenemos ni puta idea de nada. Desde el número uno los actores se van posicionando para interpretar su papel en esa apoteosis final que está por llegar.

Leídos por tercera vez estos primeros arcos de Scalped: Territorio Indio, Hoka Hey y Casino Boogie (aprovechando la excusa del podcast especial Vertigo) no puedo terminar de escribir sin detenerme en el personaje de Catcher y en el número dedicado íntegramente a él. Es difícil hablar de la historia de este cómic sin reventar alguna sorpresa, así que sólo mencionaré la capacidad de Catcher para ver los tótems animales de las personas; Un recurso simplemente extraordinario.

Dos cosas antes de terminar. Es casi obligatorio mencionar que Scalped es una serie puramente americana nacida en medio de un sello (Vertigo) al que encumbraron autores británicos. Americana por el contenido, como lo fue Predicador más de 10 años antes, pero en este caso escrita además por un autor originario del nuevo mundo. Y en segundo lugar hay que resaltar el absolutamente espectacular trabajo de R. M. Guéra. El dibujante Serbio residente en Barcelona (al que podéis escuchar charlando con Laintxo y Don Antonio aquí) realiza uno de los trabajos del siglo, así de simple. En cualquier caso, por no extenderme mucho más y teniendo en cuenta que seguramente hablaremos de los siguientes tomos de la serie en esta misma casa, vamos a dejar el tema del dibujo para otra ocasión.

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En definitiva, Scalped es un clásico moderno que con el tiempo va posicionándose en el lugar que le corresponde como la inmensa obra de culto que es. Aaron y Guéra realizan un trabajo sensacional, milimétrico, que explota en toda su magnitud en los tomos de tapa dura que vendrán. Nos vemos en Prairie Rose.