Aún no cumplía la treintena Neil Gaiman cuando nos mostró por primera vez a aquel ser atrapado en el círculo ritual de Roderick Burguess,... Sandman: Obertura

Aún no cumplía la treintena Neil Gaiman cuando nos mostró por primera vez a aquel ser atrapado en el círculo ritual de Roderick Burguess, cuyo extravagante casco escondía al pálido y altivo Lord Morpheus. Gaiman era un escritor prácticamente novel, aunque su trabajo en Miracleman, Casos violentos o Mr. Punch ya nos hacían adivinar que, como como leíamos en los 90 en boca de Clive Barker, Neil Gaiman es una estrella.

Y es que con una estrella comienza este Sandman: Obertura, aunque en realidad empezó hace casi treinta años con The Sandman núm.1. Siete años y 75 números después, Gaiman y todo su equipo de artistas habrían terminado la que hoy en día sigue siendo considerada su obra cumbre en cómic y, para muchos, de toda su carrera transmedia. Desde su fin, Gaiman volvió a sus personajes ocasionalmente en Sandman: Cazadores de sueños (1999) o Sandman: Noches eternas (2003), pero siempre con historias laterales y sin apenas relevancia en la historia personal del tejedor de sueños.

Y entonces en 2015 llega esta precuela que previamente se publicó en seis números para los que Neil Gaiman y J.H. Williams III se tomaron casi dos años y que recopila ahora en tomo ECC.

Y como decía, todo comienza con una estrella. Una estrella enloquece y con ella podría desencadenarse el fin del universo. Lord Morpheus acompañado de un gato nada común emprenderá un viaje de búsqueda para detener este apocalipsis.

Como de costumbre en Sandman, el viaje es una excusa para otro millón de historias que van tejiendo el universo en más de un sentido. Sin embargo, más allá del viaje, hay que prestar atención a la definición de obertura con la que se abre el tomo:

Obertura

  1. Pieza de música instrumental con que se da principio a una ópera, oratorio u otra composición lírica, y que a menudo contiene los temas principales de la obra o citas de lo que está por venir.
  2. Aproximaciones hechas con el objetivo de abrir negociaciones o establecer una relación.
  3. La primera parte de un acontecimiento. El principio de algo.

Las tres acepciones encajan con Sandman: Obertura. Está claro que es el principio de algo al tratarse de un precuela (aunque no exactamente, como comentaremos un poco más adelante). Durante el viaje , no pocas negociaciones, debates y relaciones se abrirán para nuestro tejedor de sueños, pero será la primera acepción la que mejor encaje con nuestra historia. Sandman: Obertura es una historia completamente nueva, pero podemos ver en ella todo lo que vimos en la serie central.

Por sus páginas tendremos a sus hermanos Eternos y a todos los personajes que ya conocemos: el Corintio. Mervin, Lucien, Hettie la loca, La Benévolas… pero siempre con un eco de aquello que está por llegar como si el futuro retumbara en esta historia pasada. Y es que, como adelantábamos, Sandman: Obertura es una precuela cronológica, pero también una secuela espiritual. El propio Gaiman sitúa esta historia tras El Velatorio (ultima saga de la serie regular) y Noches eternas, pero antes de Preludios y Nocturnos (arco inicial de la serie). A fin de cuentas, todo este embrollo no es tan complicado. Pese a que Sandman: Obertura es cronológicamente anterior a la serie de 1989, está pensada para ser leída tras los 75 números que la compusieron.

Las confabulaciones, las historias de amor trágicas, el vórtice y todo lo que pone en marcha The Sandman está aquí. Sin embargo, más allá de los guiños y el juego de humo y espejos argumental, es la propia naturaleza de la gran saga de Vertigo la que vemos en Sandman: Obertura llevada a su máximo exponente.

Con la ventaja que le da a Neil Gaiman un universo completo del que partir y añadido a los casi treinta años de oficio desde que Sandman apareció por primera vez, se permite una obra para ser leída una y otra vez. Cada lectura descubrirá no sólo nuevos detalles sobre el intrincado argumento, sino que accederemos a un nuevo nivel simbólico en ese mundo de historias dentro de historias que es la obra de Gaiman, de ese mundo donde los sueños son historias, las emociones son historias, las estrellas son historias y las historias son todo.

No sólo el argumento es circular sino también gran parte del subtexto. Los sueños son un reflejo de la realidad, pero Sandman nos enseña cómo la realidad es también un reflejo de los sueños, un entramado de historias. Sin embargo, las reglas con las que vivimos cada día no se aplican en el universo de Sandman. La creación de un sistema solar completo como el que tenemos en la primera página y un simple reloj son igual de grandes como ideas. El espacio y el tiempo se confunden y navegamos por un complejo tapiz que, como en un sueño, parece tener una estructura caótica, pero es perfectamente lógica dentro del sueño, dentro de la historia de Sandman: Obertura.

Pero todo esto no habría llegado ni a la mitad de su entidad de no ser por el equipo artístico encabezado por J.H.Williams III. El propio Gaiman comenta que la mecánica de trabajo consistía en que él pedía cosas imposibles de dibujar y Williams las dibujaba. J.H. Williams pone… ejem… todo encima de la mesa y nos da una lección de ingenio, pericia, imaginación y versatilidad. Con cada página tenemos una pintura surrealista y se atreve con propuestas narrativas como nunca habíamos visto en Sandman y ojalá lo hubiéramos hecho. Sandman siempre adoleció de falta de identidad visual por culpa de la baile de dibujantes y pese a no haber tocado ni uno de los 75 números iniciales, es posible que Williams nos haya dado la imagen definitiva de Sandman y no hablo del personaje, sino de la serie completa. Sus páginas se mueven, se retuercen y se articulan como realmente una serie sobre el mundo de los sueños debería hacerlo. Con la experiencia en el plano surrealista y conceptual que adquirió en Promethea se termina de desatar en Sandman: Obertura. Tengamos en cuenta que aquí también tenemos la sobresaliente labor del rotulista Todd Klein. Exceptuando que aquí tenemos al también excepcional Dave Stewart al color en lugar de Mick Gray, podríamos decir que gráficamente en cuanto a planteamiento tenemos en Sandman: Obertura un Promethea 2.0.

Si acaso su apabullante despliegue de talento es también su mayor flaqueza y puede que en algunos momentos se eche de menos un poco más de contención que concentre la atención en una historia ya por sí misma compleja. Sandman: Obertura se convierte por momentos en una batalla de virtuosos entre Gaiman y Williams donde su genio personal llega a brillar más que la propia historia.

Más allá del relato y pese a que la portada que ilustra el tomo es también de Williams tenemos en el interior las portadas de Dave McKean, al que si bien se le nota una deriva un tanto distinta y quizá más depurada en su estilo, conserva el espíritu de lo que le vimos en aquellas portadas de hace casi 30 años.

Completan el tomo una serie de extras como un epilogo con Deseo y Desespero que aclara bastantes puntos difusos, así como una serie de artículos sobre los distintos procesos, entre los que destacaría el coloreado de Dave Stewart y una serie de entrevistas y anotaciones que si bien no pasan de anecdóticas, no dejan de resultar curiosas.

La historia de Sandman: Obertura no deja de ser en muchos aspectos una excusa para cerrar la serie de forma circular, pero sobre todo es un broche que cierra la obra a nivel simbólico y conceptual. Lo importante no es tanto la propia narración en sí sino lo que supone como conjunto con la serie original. No os acerquéis sin haber leído Sandman completa, pero tened en cuenta que sería un error no leer esta serie que se convirtió en emblema de Vertigo así que, una hechos los deberes, ni se os ocurra dejar de acercaros a Sandman: Obertura.

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Sandman: Obertura
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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