Una vez pasada la resaca del Salón del Manga de Barcelona, podemos echar la vista atrás y hablar de dicho Salón con frialdad y...

Una vez pasada la resaca del Salón del Manga de Barcelona, podemos echar la vista atrás y hablar de dicho Salón con frialdad y hacer una crítica positiva.

Tal vez, la mayor crítica que se puede hacer al Salón del Manga de Barcelona es que apenas dedica espacio a la promoción del cómic, y se ha convertido en un mercadillo de merchandising y un punto de encuentro de Otakus.

Vayamos por partes.

En primer lugar, es muy triste que un Salón dedicado al Manga sólo haya contado con la presencia de dos mangakas japoneses. Y además, de los menos conocidos. Mientras que el Salón del Cómic se esfuerza cada año por traer a prestigiosos autores europeos y norteamericanos, el del Manga prefiere poner énfasis en cantantes de intros de Anime y embajadores de la cultura pop. Resulta paradójico que el autor que más gente ha congregado en las sesiones de firmas haya sido Luis Royo, cuya relación artística con el manga es… nula.

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Un vistazo a la sala de actos nos permite comprobar la preocupante escasez de coloquios, conferencias o mesas redondas sobre manga. Si dejamos a un lado las presentaciones de novedades editoriales, sólo nos queda, relacionado con el mundo del cómic, un encuentro de Ken Niimura con los fans, una charla sobre Yoshito Usui (Shin Chan), Shojo o Shonen, that is the question, y un encuentro de los fans con Taiyou Matsumoto y Issei Eifuku. Lo demás son videojuegos, J-Fashion y cultura japonesa. ¿Es esto promocionar el manga? ¿Qué imagen se lleva el “outsider” que venga a conocer de qué va todo esto?

Tristes, tristísimas, las exposiciones de este año. Sólo cinco exposiciones, ¡y todas en el mismo espacio! Pero es que además, de las cinco, ¡¡¡sólo una es de cómic japonés!!! Es, efectivamente, la dedicada a Shin Chan. Aquí hay que romper una lanza a favor de la organización de Ficomic, que ha reaccionado con prontitud a la muerte de Yoshito Usui y ha montado esta exposición con originales y merchandising en un tiempo record. Pero las otras… Una dedicada a Luis Royo (???); otra dedicada a Ken Niimura, que sólo es medio japonés y Manga, lo que se dice Manga, no hace; una exposición de pinturas de autores españoles sobre Japón; y, por último, vestidos creados por diseñadores españoles à la J-Fashion.

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Luego tenemos un área de videojuegos (Microsoft, ese gran patrocinador), un área de lengua y cultura japonesas, un taller de J-Fashion (entre las Gothic Lolitas y los Visual Keis me entran ganas de mudarme a la Antártida), juegos tradicionales asiáticos y un taller de modelismo. Es decir, que las exposiciones no dedicadas al manga ocupan más espacio (y por qué no decirlo, estaban más concurridas) que las dedicadas, supuestamente, al Manga.

¿Dónde está el Manga aquí? ¿Dónde están las exposiciones de originales de artistas? ¿Las retrospectivas, los homenajes? ¿Las conferencias, las mesas redondas, los coloquios, las visiones de profesionales sobre el sector…? Quedan completamente desplazados por el enfoque comercial que ha acabado dominando el Salón, y el factor lúdico en forma de karaokes, concursos de Kamehamehas, cosplays y carteles de “abrazos gratis”. Ah, sí, y adolescentes “cosplayados”, que es lo que sale en los periódicos y lo que da a los lectores de cómics la imagen de la que adolecemos ahora.

No me malinterpretéis. Disfruto como un enano en cualquier mercadillo donde haya gente y puestos para mirar. Es bueno que los otakus tengan sus encuentros anuales, donde puedan hacer quedadas, y disfrazarse y hacer el cabra, que para eso son jóvenes. Pero el error está en llamar Salón del Manga a lo que ya no es tal, sino que se ha convertido en un mercadillo de merchandising, ropa gótica y chucherías japonesas.

Así no, Ficomic. Así mal.

Para terminar, una pequeña galería de fotos tomadas en el Salón. Para ver más fotografías, nuestros amigos de Zona Negativa cuentan con una impresionante colección en este post. Y el Dibujante Aspirante Nacho MG hace también una interesante reflexión sobre la evolución del Salón del Manga.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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