La mayoría de los autores que han pasado por esta sección llevan en el mundillo del comics más o menos unos 5 años, pero...

La mayoría de los autores que han pasado por esta sección llevan en el mundillo del comics más o menos unos 5 años, pero si bien la mayoría de los anteriores han dado el salto al estrellato a velocidad terminal, lo curioso es que otros contemporáneos aún son vistos como promesas. Podría ser éste el caso de Kieron Gillen. Aunque comenzó algo antes, se podría decir que si eclosión como escritor de comics llegó en 2006 con Phonogram. No han cesado de salir comics con su nombre en los créditos desde entonces, pero se puede decir que no fue hasta finales de 2009 cuando empezamos a verlo con otros ojos y ha sido en 2010, tras el éxito de Asedio cuando le han empezado a llover los encargos con más bombo y platillo, como Generation Hope o su llegada a Uncanny X-Men.

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Gillen es el último de los escritores británicos que han dado el salto al otro lado del charco. Aunque desde siempre picoteó con el mundillo de los comics, todo comenzó de manera tangencial, ya que Gillen era periodista musical y de videojuegos y fue en revistas como Playstation Magazine o Warhammer Monthly donde comenzó a hacer pequeños experimentos en historieta. Parece que esto le gustó, porque desde entonces no ha parado de producir en todo tipo de medios formatos y temáticas, aunque siempre en obras a pequeña escala. Podéis ver en su web algunos de sus primeros títulos en formato webcomic o impreso.

Pero sería en 2006 que Phonogram saldría a la calle. Junto con el dibujante Jamie McKelvie, Gillen nos presentó un mundo de realismo mágico con tintes de retrofuturismo mod. Nos presentarían a David Kohl, una especie de trasunto britpop de John Constantine, que se decía un fonomante (phonomancer), un mago de la música. Como una especie de Dante en el infierno britpop, su búsqueda de la diosa Britannia, servirá de vehículo para conducirnos en el curioso mundo salido de las mentes de este tándem creativo, donde de cada canción o cada momento histórico musical puede salir un extraño avatar mágico o un mundo secreto. Gillen se muestra un digno sucesor de la tradición británica de escritores de cómic, casi como un Gaiman, un Milligan o un Morrison más joven, más inexperto, pero repleto de frescura y acorde a los nuevos tiempos.

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Phonogram: Rue Britannia le valdría el favor del público y la crítica, pero sobre todo le abrió su camino en la industria. Le permitió una secuela, Phonogram: The singles club y la entrada en la gran y poderosa Marvel. Su progreso dentro de la Casa de las Ideas podría considerarse ‘de manual’. Comienza con trabajos pequeños, números sueltos e incluso historias cortas dentro de esos one-shots que Marvel suele lanzar como puerta de entrada de nuevos valores, como X-Men: Manifest Destiny (con una historia de Dazzler) o Dark Reign: The Cabal (Namor). En esa etapa destacan X-Men Origins: Sabretooth y Secret Invasion Aftermath: Beta Ray Bill – The Green of Eden, ya que por ejemplo esta segunda llevaría a tener una miniserie a modo de continuación, Beta Ray Bill: Godhunter y además servirían de preludio a las dos franquicias en las que luego se consolidado, Thor y los mutantes.

Tras esta primera época de toma de contacto, comienzan a salir las miniseries que le irán abriendo hueco entre el público más reacio a los desconocidos. Dark Reign: Ares y S.W.O.R.D. , pero sobre todo su etapa en Thor, siendo una de las cabezas visibles tras la saga Asedio, le han valido (aunque algo tarde) trascender el estatus de joven promesa y a nombre tras los guiones de Generation Hope y Uncanny X-Men, que actualmente comparte con Matt Fraction. Sin embargo, todo parece apuntar a que el nombre de Fraction figura más como ‘padrino’ que otra cosa y pronto dejará que Gillen vuele sólo.

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El problema y a la vez punto más fuerte de Gillen es su ambivalencia. Gillen provenía del periodismo musical y de videojuegos, un mundo bastante ajeno a los comics mainstream y para colmo es británico en una época la que los británicos ya ni siquiera estaban de moda. Casi como queriendo saber cuál era su hueco, Gillen ha picoteado un poco de todo en busca de su hueco en la industria. El hecho de haber diversificado de tal manera puede ser el culpable de haber tardado más que sus compañeros de generación en despuntar. Pero como apuntaba también ha sido esto su mejor baza. Haber experimentado tantos formatos y temáticas ha dotado a Gillen de una visión fuera de lo común, lo que unido a esas imparables ganar de escribir de todo aportan a los guiones de Gillen una frescura que es sin duda su sello de fábrica.

Puede que no tenga el carisma de sus compañeros mas asentados, pero hace ya algún tiempo que pasó de promesa y todo parece apuntar a qué seguirá dando que hablar.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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