Pues nada, que parece que los que mandan en Casa Tortas se han empeñado en que hay que hacer un homenaje a unos franchutes....

Pues nada, que parece que los que mandan en Casa Tortas se han empeñado en que hay que hacer un homenaje a unos franchutes. Y no sólo eso, a unos franchutes que hacen un tebeo de franchutes que se niegan a aceptar la civilización porque… porque… ¡porque los que la traen no son franchutes! Y a mí, nacido en Madrid, criado en Móstoles y viviendo en Burgos, os podéis imaginar cómo me caen los franchutes. En fin, que habrá que ponerse con ello, que tal y como está el mercado laboral, si no acepto, seguro que me despiden y meten a un becario que trabaje gratis. Y seguro que estas reformas laborales nos las han impuesto esa panda de comedores de caracoles. Bueno, al tema.

asterix el galo

Mi primer contacto con este personajillo que ya lleva 54 años ocupando sitio en las estanterías fue allá por 1982. Me habían apuntado mis padres a una academia de inglés en la que de vez en cuando nos permitían la actividad alternativa de «traducción». Libros serios para los mayores, y cuentos para los niños. Y dado que la primera vez que me ofrecieron esa posibilidad yo tendría unos 10 años, me pusieron en mis manos un tebeo llamado Asterix the Gaul. Bueno, con lo que me molaban Don Miki y Mortadelo, seguro que era mejor que el rollo del Short Cut To English. Así que más contento que unas pascuas me encaminé hacia mi jaulita con mi tebeo y mi diccionario, con curiosidad por saber quién era ese tipo pequeñajo con bigote que le estaba arreando a dos supermolones soldados romanos… lo cual me dejaba un poco a cuadros. Por esa época, sentía auténtica fascinación por todo lo que olía a romano. Me molaba mil la religión romana, la arquitectura romana, la historia romana… no me entraba en la cabeza que los romanos fueran los malos.

Pero, maldición, el tebeo me gustó. Era un tebeo de aventurillas ligerito pero muy entretenido, plagado de gags que me hicieron soltar carcajadas a mandíbula batiente (con la consiguiente llamada de atención de la seño). Con un argumento sencillito pero con un cierto interés, en el que se sientan las bases de todas las historias que están por venir. La Galia está dominada por los romanos, y una panda de brutos que consideran que el jabalí es un animal de ración y que llevan piedras a la espalda como quien llevara la bolsa de la compra se resisten a la conquista. Y para descubrir por qué una aldea incivilizada ha puesto en jaque al Imperio, infiltran a un legionario para que descubra el secreto. Y en este tomo se presentan casi todos los tópicos de la colección. El druida recogiendo muérdago, la poción mágica, la dieta a base de jabalí, el bardo, el jefe montado en el escudo, los romanos que van de patrulla por el bosque y les dan la del pulpo…

Evidentemente, una vez me leí la media docena de Astérix que tenían en la academia (y unos cuantos Tintín a los que ni de niño, ni de adolescente ni de adulto he llegado a soportar), me dediqué a rebuscar más tebeos del personaje. Algún compañero del cole tenía alguno, varios en la Biblioteca Municipal, alguno que me compraron… ¡pero en la edición española les habían cambiado los nombres a los personajes! Getafix había pasado a llamarse Panoramix, Vitalstatistix era ahora Abraracurcix, Cacofonix era Asuranceturix… con el tiempo y el advenimiento de internet (esto es, hace un par de días, cuando volvió a mi cabeza la discrepancia de nombres) uno se entera de que en casi todas las traducciones del mundo, los nombres son una adaptación del original francés. Salvo los brits. Los brits son más ingeniosos que nadie y a ellos se les ocurren nombres mejores. Así, para los hijos de la Pérfida Albión, Karabella es Impedimenta, Ordenalfabétix se convierte en Unhygienix, y un nombre tan inglés como Yelosubmarin pasa a ser… Bacteria. Ellos sabrán. Total, tampoco es tan raro teniendo en cuenta que los nombres de los dos protagonistas, Astérix y Obélix, proceden de Asterisco (*) y Obelisco (†), dos símbolos tipográficos.

Releído treinta y algún años después, a este álbum se le pueden sacar fallos, por supuesto. Se nota que es una historia primeriza, que está buscando su sitio gráficamente, se dedica más a presentar personajes y situaciones más que a contar una historia, que además avanza a saltos, derivado posiblemente del hecho de que la publicación original fue por entregas… y sí, no es perfecto, ni siquiera es de los mejores álbumes del personaje. Pero fue el primero que leí y es el que con más cariño recuerdo. Y, echando la vista atrás, uno de los culpables de que aún hoy en día, pasados los cuarenta, yo sea un lector de cómics.

asterix varios

Aunque esté hecho por un par de franchutes.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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