Yo, gordaHoy nos dedicamos a una obra más que podemos enmarcar en lo que se ha denominado Medicina Gráfica. Se trata de Yo, gorda, una obra autobiográfica de Meritxell Bosch en la que narra de primera mano sus años de obesa, en los que además vivió con un trastorno de la imagen corporal y, por un período, de bulimia nerviosa. La autora nos cuenta su historia desde su infancia, porque es fundamental para entender lo que la llevó a ese punto y sobre todo, cómo con un poco de ayuda psicológica, no le costó “mucho” salir de ese pozo en el que estaba inmersa. Una obra que puede servir de espejo a muchas personas, y en la que se pueden hacer diagnósticos médicos y psicológicos casi solo por los sucesos que plasma en sus páginas.

La historia.

Yo, gordaMeritxell es la hija mediana de tres hermanos, dos varones y ella. Su familia está formada por un abuelo muy huraño; una abuela que esconde chucherías en el armario con llave y le roba muñecas a su nieta; y unos padres con un enorme problema de comunicación, maltrato psicológico y en ocasiones físico hacia la madre, y una transferencia de esa frustración por la situación personal en forma de continuas críticas hacia sus hijos. Meritxell es la única que planta cara a su padre cuando se pone gallito, pero ha crecido en un entorno completamente ansiógeno y que favorece el hecho de que coma compulsivamente, amén de que tenga un adolescencia rebelde. Para más inri, la primera relación de Meritxell es con un profesor de dibujo mayor que ella, lo cual no facilita la aceptación de su entorno. Con este trasfondo, vamos a ver a una chica insegura, que ha comido siempre como vía de escape, pero que llega un momento en que sus hormonas comenzarán a hacerla ver gorda (más de lo que está), fea y desagradable para los chicos. A pesar de que su pareja es un tipo comprensivo y paciente, ella se siente mal y piensa que no quiere decirle lo fea que es por cariño. El paso final a ese trastorno de la imagen será la salida rápida hacia los vómitos autoprovocados. Una historia mucho más común de lo que cabría pensar: Meritxell no es la única que ha pasado por esa fase en la que entona el Yo, gorda.

La autora.

Meritxell Bosch se aficionó al dibujo desde muy pequeña. Ha trabajado como ilustradora para la industria americana y una de sus obras, BirdCatDog, escrita por Lee Nordling, fue nominada a los premios Eisner como mejor obra para lectores de menos de 7 años en 2015. La pareja artística continuaría con la serie con obras como FishFishFish o SheHeWe. En los últimos años ha compaginado su labor como ilustradora con la de profesora de dibujo y ha sacado tiempo para ir escribiendo y dibujando este Yo, gorda.

Yo, gordaLa historia está muy bien planteada. Nos va contando retazos de su infancia y adolescencia, con su familia de fondo, casi sin darle importancia, pero dejando en nuestro subconsciente esos sucesos que sin duda han influido en su posterior patología. Es una obra valiente, como su autora, que deja claro que fue una rebelde desde su infancia y que no duda en retratar a su padre como un maltratador y a su madre como una continua fuente de menosprecio. Y no por ello hay un claro desdén, y lo deja claro con la actitud continuamente defensiva hacia su madre, y una página que me impactó especialmente al final del libro en la que habla con su padre en un supuesto presente diciéndole, en un tono tranquilo y distendido, que lo va a poner como un mal tipo en el libro, él se disculpa y ella le dice que le quiere.

El dibujo es muy engañoso. Tiene un estilo con una apariencia a primera vista algo básico y que puede hacer pensar en un trabajo amateur… pero es la misma sensación que te puede dar el Persepolis de Satrapi. No hay que dejarse llevar por esas primeras impresiones. Bosch demuestra saber muy bien lo que hace. Es una obra que se lee muy fácilmente, con una narrativa fluida y un saber contar exactamente lo necesario para ir formando una historia y para ir dando forma al problema. Y eso no es fácil, como podría parecer. Decidid vosotros 10 ó 12 sucesos de vuestra biografía que puedan resumir en una historia vuestra vida con un mínimo de coherencia e interés para un potencial lector…

Además, Bosch nos aporta algunos recursos visuales francamente potentes, como una viñeta en la que dibuja al padre como una pescadilla que se muerde la cola alrededor de una madre en posición fetal que representa la sensación de indefensión y de vuelta una y otra vez a sufrir ese maltrato, sobre todo psicológico. O también otra viñeta en la que representa en una doble splash page su vida (y las fases habituales de la bulimia nerviosa) en un bucle comida-sentimiento de culpa-vómito-sensación de bienestar-culpa-comida… Otro fuerte de la obra es que cuenta con un color genial, con un uso de acuarelas aguadas en ciertos pasajes que funcionan como un recurso gráfico independiente más.

Yo, gorda cuenta la historia de una niña que crece en un hogar desestructurado, con unos padres con personalidades absorbentes en uno u otro sentido, y en cómo eso se trasladó a una alimentación inadecuada, un acoso constante contra la autoestima de Meritxell que deriva en un trastorno de la imagen corporal y una etapa final con bulimia nerviosa, con episodios de atracones continuos seguidos de vómitos autoprovocados para arreglar el entuerto.

Durante la creación de esta obra, la autora reconoce haber perdido más de 50 kilos, lo cual deja claro que estamos ante otra obra con final feliz.

En definitiva, Yo, gorda.

Yo, gordaUna obra francamente interesante, en la que la autora nos cuenta sin tapujos su infancia y adolescencia y su problema con la comida, así como hasta qué punto afectó en su vida personal, y sus relaciones. Una obra más que es un claro ejemplo de Medicina Gráfica, género que cada vez es menos extraño encontrar. Esta obra puede tener muchas utilidades: Desde el propio disfrute de una obra bien narrada y con recursos atractivos que marcan la diferencia, hasta la docencia para mostrar el origen de ciertos trastornos psicológicos o alimenticios, o incluso como espejo para personas que estén atravesando situaciones similares y que puedan ver en ella una luz hacia el final de un problema.

Yo, gorda está editada por Ediciones La Cúpula en rústica con solapas, con un tamaño de 17×24 cm y 144 páginas de papel de alto gramaje y poroso a un precio de 20,5€.

Lo mejor: La valentía. Los recursos visuales que usa la autora. El ejemplo que puede ser para algunas personas.

Lo peor: Dejarse llevar por una impresión errónea del estilo visual y perdersela.

Para fans del buen cómic español. Para aficionados a la Medicina Gráfica. Para personas que estén atravesando o tengan cerca un caso de trastorno alimenticio, como fuente de inspiración.

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