El pasado año 2014 Flash Gordon cumplió su ochentavo cumpleaños. Ahí es nada. El héroe galáctico creado por Alex Raymond debutaba el siete de... Reseña: Starlight. El regreso de Duke McQueen

El pasado año 2014 Flash Gordon cumplió su ochentavo cumpleaños. Ahí es nada. El héroe galáctico creado por Alex Raymond debutaba el siete de enero del año 34 en una tira para la agencia de prensa estadounidense King Features Syndicate. Desde el primer momento las aventuras del personaje se establecen como página dominical en dura pugna con Buck Rogers y a rebufo de las historias de John Carter.

starlight
Guion: Mark Millar.
Dibujo: Goran Parlov.
Contiene: Starlight Vol.1 USA.
Editorial: Panini Cómics
Formato: Libro en tapa dura. 168 páginas. A color.
Precio: 18.00 €


Y es que si vamos a hablar de todos estos personajes de ópera espacial, añejos y modernos, es conveniente destacar las influencias de unos sobre otros. El juego de reflejos especulares más o menos deformados en función de los derechos de autor es una parte intrínseca de la génesis de muchos de estos héroes. Si Flash Gordon surge como una variante de John Carter, no es menos cierto que Star Wars quiso ser Flash Gordon… Y así unos y otros hasta que, en el 2014, el ínclito Mark Millar crea Starlight, su propia versión del arquetipo; Algunos dirán que con las pupilas convertidas en billetes de dólar ante la perspectiva de tal señalado aniversario, otros quizá reconozcan el homenaje sentido a uno de los personajes que más ha influido en niños, jóvenes y adultos durante prácticamente los últimos 100 años.

Starlight cuenta la historia de Duke McQueen, héroe espacial a la manera, como decíamos, de Flash Gordon, pero también de Dan Dare, de Buck Rogers, de John Carter o de tantos otros. Durante sus aventuras en el espacio, Duke se convierte en un gran héroe que logra salvar a un mundo entero de la tiranía. Tal y como ocurría en muchas de aquellas historias pulp, después de la gesta Duke vuelve a casa, aunque por voluntad propia en este caso. Muchos años después vive una vida anodina, muy lejos, tanto espacial como temporalmente, de aquellas proezas galácticas que ahora nadie cree.

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Exposición “Flash Gordon. Visiones y versiones”. Expocómic 2014.

 

Cuando comienza el tebeo Duke McQueen es un señor mayor que acaba de perder a su mujer, el amor de su vida y la única persona que creía su historia. Ahora todo el mundo, incluidos sus hijos, le toma por un lunático. Visto así, el punto de arranque de la serie se me antoja certero como pocos. Millar escarba en ese agujero de soledad y descrédito que muy probablemente podría haber sufrido cualquiera de estos héroes de seriales pulp que mencionábamos antes, una vez les tocara relatar sus aventuras en el bar del pueblo… quizá en la página siguiente al final del libro. La sensación de tristeza y añoranza está representada de forma muy creíble, sin forzar la tragedia pero presentando una serie de acontecimientos que consiguen que nos identifiquemos totalmente con el viejo Duke. Y cuando digo totalmente lo digo muy en serio, porque esta es una de las grandezas de Starlight. Casi desde el principio el tebeo te llega a la patata.

Entonces, una noche especialmente triste para Duke, un niño de otro planeta desciende de los cielos montado en un cohete espacial y lo convoca para vivir una última aventura. El hogar del niño es el mundo que Duke liberó en su día, comprometido nuevamente por una suerte de villano que hace las veces de nuevo dictador. A partir de aquí Duke y el chaval vivirán una y mil aventuras en ese mundo de fantasía plagado de seres asombrosos y lugares extraños.

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En la más pura tradición pulp, la aventura contiene muchos de los lugares comunes del género. El típico villano tiránico con su inevitable ejército de malutos (con diseños muy en la línea de Mazinger o Grendizer, curiosamente). La resistencia liderada desde una base secreta por una bella mujer. El mencionado side-kick, el traidor, la huida, el gran plan final y la redención. Todo ya visto, todo familiarmente delicioso.

Duke McQueen funciona de forma espectacular como héroe crepuscular. El personaje tiene las dosis necesarias de dureza y heroicidad, pero es que además resulta entrañable. A la mayoría ya nos tiene ganados desde el arranque de la historia, cuando rechaza la gloria en un mundo de maravillas por volver a casa con la mujer que ama.

La historia también introduce conceptos más originales, como con el rockabilly interesado en los cotilleos de la Tierra; o al menos con referencias más próximas a nuestra época, como con el trono del palacio sin puertas del tirano, decorado con las espadas de sus enemigos (muy a lo Juego de Tronos), o la omnipresencia de los medios de comunicación como instrumento opresor de dicha dictadura. De forma general, y tal y como comentaba nuestro amigo David Varelux en el espacio dedicado a esta historia en su muy recomendable podcast Pájaros en la Quijotera, quizá el subtexto más obvio de la trama nos hable del impacto que la democracia y el pacifismo instaurado a las bravas por el propio Duke (cuando era mozo) provoca en una cultura a la que tales valores le son ajenos.

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Esta vez los lápices corren a cargo de Goran Parlov, autor croata responsable de otros títulos como Tomb of Dracula Presents: Throne of Blood o Fury MAX. EL dibujo es bastante minimalista, de líneas finas y trazo preciso. Perfectamente adecuado para el tipo de historia. Además la narrativa visual en las escenas de acción (y en general) es clara y efectiva. Quizá para un relato de este género echo de menos viñetas con escenarios más espectaculares -por momentos es casi inevitable acordarse del inalcanzable Moebius-, pero en cualquier caso puede decirse que Parlov cumple en este apartado. Por otro lado, Ive Svorcina colorea el tebeo utilizando una paleta bastante contenida y de colores planos, muy alejada del estilo casi pictórico que le ha popularizado en sus trabajos junto a Esad Ribic. No obstante, nuevamente el estilo se adecúa al tono de la historia a la perfección.

Mención especial a las portadas, con ese tono retro que hará las delicias de los que somos aficionados a este tipo de historias. Además Rob Liefeld se encarga de una variant cover que no está ni tan mal. Todo le sale bien a Mark Millar en esta ocasión.

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En definitiva, Starlight es un tebeo optimista que deja un regusto magnífico y que consigue conmover. La relación paterno filial entre Duke y el chiquillo, en contraposición a los verdaderos hijos del prota, es realmente emocionante. Además hay acción, aventuras y mujeres de armas tomar ¿Alguien da más?

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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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