Tras los hechos acaecidos en el tomo anterior, en este sexto capítulo de Saga, arrancamos nuevo ciclo. Comenzamos de sopetón varios años en el... Reseña Saga nº 6

Saga portada

Saga nº 6

Guión de Brian K. Vaughan.
Dibujo de Fiona Staples.
Cartoné, 152 págs. Color.
16,95
Planeta Cómic. 2016

Tras los hechos acaecidos en el tomo anterior, en este sexto capítulo de Saga, arrancamos nuevo ciclo. Comenzamos de sopetón varios años en el futuro con una Hazel algo más crecidita, que se nos perfila con unas pocas pinceladas como digna hija de sus padres. Actualmente está recluida en un centro de reeducación de Terrada para niños. Alana y Marko no han cesado su búsqueda en estos años y están a punto de emprender la fase final de su rescate. Por el camino, recuperaremos un montón de tramas y personajes secundarios, cuya situación ha cambiado sensiblemente en estos años.

Ya son 6 tomos, 36 números americanos, y mientras el favor de la crítica y el público parece casi unánime, me temo que no puedo evitar tener sentimientos encontrados al leer Saga. Mentiría si dijera que voy a ser imparcial, pero trataré de ser todo lo equitativo que pueda, exponer las partes buenas y las partes malas que he encontrado en este tomo (y algunas un poco más genéricas) y que cada uno decida.

Saga 01

En la parte buena, tenemos que Saga es indiscutiblemente una serie con identidad propia. Tanto Brian K. Vaughan al guión, como Fiona Staples al dibujo, realizan un gran trabajo, pero sobre todo personal. Los personajes y diálogos de Vaughan, así como los diseños y el estilo de Staples son profundamente reconocibles y casi podría decir que no vamos a encontrar nada parecido en el panorama actual. Vaughan es un gran escritor que no sólo tiene un estilo característico sino que tiene oficio de sobra y sabe qué ganchos necesita para mantenerte pegado al tebeo. Los giros están astutamente calculados y, tras algunos tomos como el cuarto con un poco más de calma, de nuevo el ritmo vuelve a ser trepidante y tenemos sorpresa tras sorpresa. Con este tipo de estrategia es fácil caer en la gratuidad, así que el guionista se las apaña para que el peso de la trama venga dictado por los propios personajes, con lo que todo queda más sólido. Añadido a todo esto tenemos que aún tienen hueco para colar subtexto con algunas de sus neuras personales sobre todo tipo de aspectos sociales y también profundamente vinculado a lo que cada personaje representa.. Si le añadimos el don para el diseño de Fiona Staples, parece que no tiene mucho sentido eso de los sentimientos encontrados que comentaba, ¿no?

Saga 02

El problema de esta serie viene derivado de su mayor virtud. En su esfuerzo por ser distinta y con identidad propia, termina resbalando en muchas ocasiones. Por ejemplo, a veces los personajes están pincelados con apenas un detalle maestro, pero otras profundamente exagerados para que todo veamos lo extremos y sorprendentes que son.

El sexo explícito o el hincapié en la diversidad de género y racial sólo tienen un peso en la trama sensiblemente inferior a su presencia. Es cierto que todo esto es parte de la temática de fondo de la obra, pero considero que la insistencia le hace un flaco favor. La verdad es que resulta contradictorio que tu mensaje gire en torno a la normalización de todos estos aspectos, pero los uses constantemente para provocar y sorprender.

El resultado es que Saga probablemente envejecerá bastante mal. Seguramente en 10 o 15 años veremos todas estas concesiones a las tendencias de actualidad social como tics típicos de la época, como cuando miramos con nostalgia las absurdeces de las pelis ochenteras.

Saga 03

Espero equivocarme, pero viendo que el efecto sorpresa es usado con demasiada insistencia en general en este tebeo (tanto que termina por perder efectividad en algunos momentos), no me extrañaría que todo este tipo de subtextos no tuvieran más finalidad real que la sorpresa y el enganche.

El dibujo parece también orientado en este sentido y en cada tebeo hay menos viñetas por página y las splash pages proliferan capítulo a capítulo.

El resultado es que Saga es la obra de dos grandes profesionales que saben escribir y dibujar como tales, pero grotescamente empeñados en sorprender y llamar la atención. Pese a su indudable calidad, Saga termina por caer en una suerte de sensacionalismo que juega muy en su contra, restando sentimiento y sinceridad al cómic.

Saga 04

De hecho, quizá lo único que ha sonado sincero es algún recadito que cuela Vaughan de tapadillo hacia las críticas en este aspecto que le han salido. Este tipo de ingenio es que lo caracteriza y ojalá la serie evolucione en este sentido.

Más allá de enrolar en un ambiente de fantasía las propias experiencias personales en torno a la familia de Vaughan y este empeño en llamar la atención con cada vuelta de página, 36 números después, aún no parece haber un rumbo fijado para esta serie. Una pena, ya que estamos ante una gran serie que podría llegar a ser genial.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

  • Alejandro Martínez

    10 enero 2017 #1 Author

    El mayor problema que le veo actualmente a Saga no es tanto “la necesidad de molar” sino la necesidad de ser la mejor serie porque no hacen más que darles premios. Me parece una serie muy buena, cojonuda, con una evolución fantástica, con continuos giros argumentales y sorpresas que no la dejan caer en la monotonía… pero no es la mejor serie del momento. No tiene por qué serla. Pero tantos premios y tanta crítica entusiasta eleva el hype. Si hubiera pasado más de tapadillo seguro que la impresión era mucho mejor de la que tienes. Estoy convencido.
    Yo sigo enganchado, que ya es mucho, vista la evolución de la mayor parte de series de Image con conceptos fantásticos que se desinflan a partir del número 20.

  • Alain Villacorta

    10 enero 2017 #2 Author

    Si te digo la verdad, cuando los giros son tan constantes, empoiezan a perder efectividad y ya empiezo a preguntarme cuál es el rumbo de esta serie. Sólo espero que esta vez Vaughan me soprenda con algo más que un truco y haya algo sólido detrás de todo esto.

  • Xastrino

    11 enero 2017 #3 Author

    Quizás la introducción de la diversidad de genero y racial que comentas tenga un fin mucho más sustancial de lo que parece. Sirva como ejemplo el personaje de Petrichor, con atributos sexuales tanto masculinos como femeninos no hacen sino establecer una comparación que destaca la problemática a la que se enfrenta Hazel, con cuernos y alas al mismo tiempo, cosa que nos pasaría bastante desapercibida, tan acostumbrados como estamos a ver seres fantásticos mezcla de una y otra especie.
    Sencillamente, este tipo de detalles la hacen más cercana y nos hace más partícipes de sus problemas “fantásticos”

  • Alain Villacorta

    11 enero 2017 #4 Author

    Es uno de los pocos casos medianamente justficado y más que para establecer el paralelismo sin más, su función está ahí para que haya esta identificación entre petrichor y Hazel, motivo por el que termina con el grupo. Supongo que Vaughan tendrá un plan para Petrichor y esto le ha servido de hilo conector

  • Joseba

    12 enero 2017 #5 Author

    A mi ese empeño de Vaughan por demostrarnos lo abierto de mente que es me parece típico de la gente que en el fondo es bastante conservadora. La serie a ratos me parece bastante ñoña pero despues de “Y, el último hombre” que he dejado de leerla en la segunda grapa, me parece milagrosamente buena y casi valdría la pena solo por los dibujos.

  • Alain Villacorta

    13 enero 2017 #6 Author

    Pues tengo que reconocer que Y, el último hombre sigue siendo a mi juicio su mejor trabajo y eso admito que comencé la serie y la dejé por falta de interés y fue cuando la retomé del tirón gracias que me convenció un amigo cuando realmente me convenció

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