Llegas a la tienda. Todo en orden. Tomas contacto visual con las novedades pijameras. ¿Alguna reedición interesante a mayores? Puede. Cuando vas a salir... Reseña: Materia, de Antonio Hitos

Llegas a la tienda. Todo en orden. Tomas contacto visual con las novedades pijameras. ¿Alguna reedición interesante a mayores? Puede. Cuando vas a salir de la tienda te llama la atención una portada. Materia. Lo abres. Lo ojeas. Te encanta su estética. Lo posas. Lo abres. Lo ojeas. Te encanta su distribución de viñetas. Lo posas. Materia. Sales de la tienda sin ese curioso tebeo. Llegas a casa. Lees las novedades pijameras pero mientras, piensas en ese extraño tebeo que te llamó la atención. A la semana siguiente vuelves a la tienda. ¿Materia? No lo abres. No lo ojeas. No lo posas. Materia. Te lo llevas. Todo en orden. Sales de la tienda.
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Materia es el nuevo tebeo de Antonio Hitos publicado por Astiberri. Este guionista y dibujante onubense, ganador de diversos premios por su anterior trabajo, Inercia, nos trae de nuevo una obra de las que exigen al lector explorar entre capas y captar mensajes que, en muchas ocasiones, serán completamente personales, aunque no por ello desacertados.

Haciendo una sinopsis bastante simple del guion y sin hacer mayor hincapié en el resto de recursos narrativos que le dan profundidad al cómic, se podría resumir diciendo que Materia trata sobre el día a día de una serie de personajes con aspecto de reptiles y anfibios antropomórficos, cuyo planeta sirve de granja a una raza alienígena cuya avanzada tecnología les permite captar la vida de este planeta mediante abducciones, para así obtener la materia prima de la que se nutren. Y hasta esta sinopsis podría variar de un lector a otro, con eso lo digo todo.

Y os aviso de que a partir de aquí, toda conclusión que un servidor pueda sacar del tebeo es personal e intransferible.

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Materia está dividida en tres partes, como tres son los círculos situados en los vértices de un triángulo que la raza alienígena lleva grabado en su equipo de abducciones, succiones y lobotomías.  Estos tres capítulos se titulan: Ciencia, Ética y Estética.  Precisamente tres conceptos que Antonio Hitos intenta fusionar en el tebeo, como si pretendiese hallar conexiones y sinergias entre los mismos. En las tres partes tenemos dos puntos en común: un personaje “reptiliano” en el que se centra el relato, y una víctima de abducción por parte de la raza externa “lobotomizadora”. Y un apunte importante que se me había olvidado comentar es que estos reptiles y anfibios antropomórficos son plenamente conscientes de la existencia y prácticas habituales de los “lobotomizadores”.

Pero si algo es realmente destacable en Materia es su narrativa visual, que transcurre en paralelo a la trama. Por un lado el autor juega constantemente con las simetrías. La disposición de las viñetas y los sucesos que acontecen en ellas están dispuestos con precisión. En ocasiones, las viñetas se dividen en cuatro partes iguales para llegar al detalle en algunas escenas, y algunas de estas divisiones se dividen a su vez en otras cuatro partes para hacer un zoom mayor sobre aquellos elementos que Antonio quiere destacar. Además de la geometría de viñetas y el dibujo, de línea muy limpia, el color juega un papel diferente al que estamos acostumbrados. La paleta es corta: cian, magenta y una especie de verde lima (que se acerca mucho a la terna primaria), además del blanco y el negro. Prácticamente las únicas sombras que encontramos en todo el tebeo están en la portada y contraportada, porque en el resto del tebeo el color es completamente plano, como en un cuaderno de pinta y colorea; pero es que en Materia el color también es un “ente vivo”, otro poderoso recurso explotado desde la sencillez, y probablemente el más confuso de todos. Como ves que el tebeo te exige poner de tu parte en cada viñeta por diferentes motivos, a medida que avanzas también tratas de encontrar los patrones de color. ¿Por qué esta viñeta es monocroma? ¿A qué se debe que este maldito renacuajo con patas cambie de color en esta captura? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

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Como ya he comentado, el tebeo juega con las capacidades deductivas del lector. ¿Reptiles como formas primigenias de vida en la Tierra? ¿Involución humana? ¿Una raza sometida con preocupaciones mundanas y prioridades en un orden que como poco es discutible? ¿Son los alienígenas un trasunto de la raza humana por el despiadado uso de su ventaja tecnológica sobre especies sin opción de defensa? ¿O es al revés? ¿Los “reptilianos” son nuestra propia metáfora? Eso parece más plausible pero…

Materia no es para el lector perezoso o que busca algo de fácil digestión. Si buscas algo convencional no es tu tebeo. Es más, si convencionalismos buscas, en leerlo no más de media hora tardas. Pero si quieres explorar otros niveles de lectura en un tebeo, sí es tu tebeo. A veces me deja sensaciones parecidas a las que siento cuando abro el Prophet de Brandon Graham. Soy consciente de que no me estoy enterando de la mitad, pero eso me invita a segundas y terceras lecturas hasta componer el puzle; mi puzle, que será distinto al vuestro. Puede resultar un galimatías, pero un galimatías realmente bonito.

En menos de un mes Antonio Hitos estará en Madrid con motivo de la Expocómic, y allí estará la familia tortera para buscar respuestas… si es que el tebeo no nos ha “lobotomizado” para entonces.

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Jaime G. Rueda

¿Qué decir? Si mezclas las más brutales paranoias de Charles Burns y Brandom Graham te quedas corto para describir la mierda que deambula por mi azotea. Esperad, ¿lo oléis?... creo que se me está quemando la comida. Ahora vuelvo. @Jaime_G_Rueda @elhdlt

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