¡Indignaos! ¡No hay pan para tanto chorizo! ¡Me sobra mes a final del sueldo! ¡Nos mean y dicen que llueve! Éstas son algunas de...

¡Indignaos!

¡No hay pan para tanto chorizo!

¡Me sobra mes a final del sueldo!

¡Nos mean y dicen que llueve!

Éstas son algunas de las frases más escuchadas y leídas  desde que empezó la crisis. Una crisis originada por la avaricia de muchos y la desidia de unos pocos. Y una crisis que está pagando el famoso 99%.

contrato

El hombre nace libre pero en todas partes está amarrado por las cadenas de la sociedad.

Pero todas estas frases, aunque dichas de otra manera, ya se podían escuchar 250 años atrás, en la Francia del siglo XVIII. Fue allí y entonces cuando el pensador Jean-Jacques Rousseau redactó las bases del contrato social, revelando el origen de las desigualdades sociales, y proponiendo un modelo de convivencia que garantizara el bienestar para todos, y no sólo para una minoría privilegiada.

La piedad del ser humano lo invita a asociarse con sus semejantes para garantizar su supervivencia y establecer los cimientos de las primeras leyes y tradiciones.

Podemos decir, que todos estos libros que han salido al calor del malestar social originado por la crisis no hacen sino repetir, con otras palabras y adaptándolas al momento presente, las ideas de Rousseau.

La comparación de lo que uno tiene con lo que tienen los demás es el origen de la desigualdad.

Título original: Manga de dokuha, Of the Social Contract
Traducción: Maite Madinabeitia, DARUMA Serveis Lingüístics, S.L.
Idioma original: Japonés
Fecha de aparición: 08/04/2013
Encuadernación: Rústica 200 pag.
11.9 x 16.2 cm
ISBN 978-84-254-3134-0

Herder Editorial continúa con su línea de tomos manga basados en textos filosóficos. Una línea que no deja de sorprenderme, pues aun en la situación actual, con esta saturación de mangas en las estanterías de las librerías, ha conseguido hacerse un hueco en el mercado y continuar a flote. Que no es poco.

El hombre es libre por naturaleza. Jamás debe entregarse a alguien que no contribuya a su subsistencia.

He de decir que El Contrato Social ha sido el tomo cuya lectura más he disfrutado de todos los que Herder ha publicado hasta ahora. Los autores (una vez más, omitidos por la editorial japonesa original) alternan páginas en las que el propio Rousseau nos expone sus teorías de cómo el origen de la desigualdad están en la necesidad del hombre de unirse en sociedad, con otras en las que asistimos al nacimiento de la revolución del pueblo. No se especifica, pero podemos asumir que se trata de la Francia de 1789. A través de los ojos de unos personajes ficticios vemos cómo la monarquía, la nobleza y el clero expoliaban al pueblo, hasta que éste explota y… Bueno, nadie que haya estudiado historia ignorará lo que ocurrió.

Cuando el ser humano cede ante la fuerza por necesidad no puede considerarse que lo haga por deber. Es por eso que la fuerza jamás podrá constituir derecho.

La gran ventaja de este tebeo es que explica de una manera clara y amena las teorías de Rousseau, sin caer en la demagogia ni en la charlatanería barata de muchos que se han subido al carro de la «indignación». Una buena manera de comprender de dónde viene la situación actual, y qué habría de hacerse para solucionarla. Lamentablemente, parece ser que la única solución posible pasa por la revolución violenta. Ya hemos visto un primer conato de agresión a la clase dominante en Italia. ¿Cuánto tardará en contagiarse a nuestro país?

La guerra no surge de la relación entre los hombres, sino de la relación entre las cosas como consecuencia de los conceptos de propiedad y estimación pública.

El Contrato Social es una obra de lectura obligada para todos aquellos que quieran beber de las fuentes del movimiento social de igualdad y para todos que necesiten comprobar que el tebeo japonés es más que «tías y hostias».

En lugar de una sociedad fundamentada en la desigualdad y la justificación de los poderosos yo os propongo que renunciéis a vuestra persona y vuestras propiedades, que cada uno de vosotros se una a sus semejantes y que el ser humano sólo se arrodille ante sí mismo.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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