Saludos, queridos lectores. Sentémonos a la vera del camino y leamos juntos el nuevo tomo de Las torres de Bois-Mauri. Hermann, Fraymond y Planeta... Reseña: Las Torres de Bois-Mauri 1.

Saludos, queridos lectores. Sentémonos a la vera del camino y leamos juntos el nuevo tomo de Las torres de Bois-Mauri.

Hermann, Fraymond y Planeta Cómic nos traen este integral, que incluye los tres primeros tomos de esta serie. O de estas series, según como contemos.

Dejad que os explique esto. La serie nos cuenta lo que le pasa al caballero Aymar de Bois-Maury y lo que pasa a su alrededor a lo largo de sus viajes. Al menos durante los primeros diez tomos. Desde el tomo undécimo, la serie nos cuenta las vivencias de sus descendientes, pasando el título oficial a ser Bois-Maury.

Y hablando de títulos…El título de la serie es uno de esos juegos de palabras a los que tan aficionados son los guionistas franceses. Tour puede ser Torre ( La Tour Eiffel) o Viaje (el Tour de Francia). Bueno, si nos ponemos a buscar, puede ser muchas más cosas, pero lo que importa aquí es que Las torres de Bois-Maury significa también Los viajes de Bois-Maury.

¿Y qué es lo que vemos cuando acompañamos a Aymar de Bois-Maury (y a su escudero Olivier) mientras buscan esas míticas Torres a las que no ha vueto desde niño?La Europa del siglo XI (o XII, realmente el tiempo sólo lo miden así los religiosos y los cronistas, el resto contamos por estaciones del año), esa Europa sucia, cruel, violenta y dura que seguramente fue la que realmente existió. No tenemos aquí a nobles caballeros siguiendo las normas del amor cortés, sino a duros mercenarios sin más lealtad que su estómago y su bolsa.

Bois-Mauri

La serie empieza con violaciones, asesinatos y mutilaciones. Honesta desde el primer tomo, desde sus primeras páginas. Hermann nos habla de crueldad, injusticia, mala suerte, traición, enfermedad y hambre.

El guión nos muestra diferentes puntos de vista. Tenemos al caballero y sus actos por un lado. Pero tenemos también un coro de personajes a los que vemos y seguimos como si un narrador omnisciente nos contase sus vidas. Lo importante son sus pequeñas historias cotidianas, no la forma de narrarlas. Podemos ver como los personajes planean una emboscada o un robo, pero podemos verlos también haciendo sus necesidades en el campo o practicando sexo. La gran historia se compone de pequeñas escenas, y eso es lo que formará el mural de estas aventuras.

El autor tiene todo el tiempo que quiere para contarnos estas historias. Porque realmente no nos cuenta nada completo. Escoge un  momento para empezar y sigue desde ahí, moviéndose entre unos personajes u otros. Por eso sigue su propio ritmo. Cada tomo cuenta una historia, cierto, pero los personajes siguen viviendo (menos los muertos, claro. Nada de inmunidad de guión en esta historia) en los siguientes.

Y eso le permite dedicar páginas enteras  o enormes viñetas a mostrarnos escenas puntuales. Monjes trabajando en los campos de un monasterio. Una iglesia en obras vista desde arriba. Campesinos recogiendo la cosecha.

Bois-Mauri

Pasemos al dibujo. Sin caer en el hiperrealismo, tenemos un dibujo realista. Lleno de detalles y con unos escenarios de lo más cuidados y estudiados. La anatomía y las armas son también parte importante de este dibujo. Porque hay soldados, mercenarios y bandidos por todas partes. Pero hay también mutilados, ancianos o inválidos a los que Hermann dibuja de una forma totalmente creíble.

Lo que más llama la atención al abrir el tomo es el color. Fraymond usa colores fuertes y con mucho contraste. Usa la luz para perfilar personajes y lugares. Usa también el color para captar nuestra atención, dibujando por ejemplo a un personaje entero con un único color. Nos ofrece los degradados de color que nos puede ofrecer un bosque lleno de árboles, hojas, rocas y cielo; pero nos ofrece también los contraluces de los viajeros remarcados contra un paisaje limpio y claro.

A nivel personal, hay escenas donde ese color se ve demasiado fuerte, muy cargado. En viñetas que transcurren en una habitación iluminada solamente por antorchas o una lejana chimenea, el color del fuego tiñe a los personajes y paredes hasta dar la sensación de una viñeta “sucia”, demasiado recargada. Algunas de las escenas nocturnas de esta Europa sin bombillas y muchas veces sin fuego son muy oscuras, confusas de leer. Se sacrifica “limpieza visual” por mayor realismo.

¿Es esto un error de los autores? No. Entonces, ¿por qué nos lo comentas, Lamastelle-san? Pues porque esta es una reseña personal, y os comentamos, queridos lectores, lo que nos parece destacable o interesante.

A nivel de edición, cada tomo empieza con una página que tiene una portada propia en una carilla y una ilustración en la otra carilla. Tras las historias tenemos dos páginas de un artículo sobre la obra y su historia editorial, obra del editor original, Ervin Rustemagić.

Bois-Mauri

Quizás podríamos quejarnos porque la portada del integral no está ocupada por una ilustración de Hermann a tamaño completo. Supongo que han escogido una apaisada haciendo referencia a otras obras como el Tapiz de Bayeux.

¿Por qué leer Las torres de Bois-Mauri?

Una historia realista y coral sobre los olvidados de la Historia con mayúsculas. Un dibujo que nos ofrece el día a día de una sociedad.

¿Por qué no leer Las torres de Bois-Mauri?

Un historia violenta y dura.

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

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