Con este tomo llegamos al fin de la fascinante etapa de Grant Morrison y Richard Case (podemos incluirlo como co-autor, pues ha dibujado casi... Reseña de La Patrulla Condenada 4. Planeta Amor.

La patrulla condenada 4 Con este tomo llegamos al fin de la fascinante etapa de Grant Morrison y Richard Case (podemos incluirlo como co-autor, pues ha dibujado casi la totalidad de la etapa) al frente de La Patrulla Condenada. Una etapa que como ya he comentado en mis reseñas anteriores de los otros tres tomos (uno, dos y tres) es probablemente una de las obras más accesibles dentro del Morrison desatado y entregado al surrealismo sin ninguna contención. Con Planeta Amor llegamos al desenlace de su etapa, un desenlace con el que intenta dejar todos los cabos más o menos cerrados y plantear un destino para todos esos personajes que ha sacado a la luz. De hecho, casi diría que de una manera excesivamente rotunda, aunque es verdad que más o menos va suavizando un poco el tono hacia el final y no queda como una vuelta al origen en el que se deshaga de todos esos personajes.

La patrulla condenada 4 En los números que se incluyen en este tomo, tenemos una historia que va a suponer el grueso de todo este desenlace. Es una historia en la que Dorothy Spinner va a sacar de su subconsciente al temible Candelero (en otras ediciones traducido como el Hacedor de Velas), un villano que pone en jaque la integridad del grupo y que supone el mayor peligro hasta el momento para los héroes marginados. Esa trama se va solapando con la pérdida de alguno de los personajes que han ido acompañando todo este tiempo al grupo y cómo aparecen las verdaderas intenciones de otros personajes que no conocíamos hasta el momento. Además, tenemos unos números en los que se profundiza en la naturaleza de Rebis, su pasado y su evolución, cuyo epílogo tendrá una importancia clave en el desenlace de la historia del Candelero; y un par de historias que nos van a permitir conocer mejor al complejo personaje de Crazy Jane, de su pasado y un desenlace para su personaje que hace verdadera justicia a uno de los héroes más carismáticos de la etapa. En cierto momento pensaba que iba a tener un final que me hubiera molestado francamente. El punto donde queda el equipo al final de la historia es un absoluto desafío para cualquier guionista. A pesar de no haberla leído, tengo entendido que la guionista posterior, Rachel Pollack, intentó prolongar el estilo de Morrison, sin demasiado éxito, quedando cancelada en el número 87.

Además, el tomo incluye el demencial especial Doom Force, algo parecido a aquellos especiales de la línea Amalgam del DC vs Marvel de los 90 pero sin el beneplácito de la casa de las ideas. Si hubiera sido uno de los títulos de Amalgam, sería un cruce de la Doom Patrol de Morrison con el X-Force de Liefeld. La historia no pasa de la anécdota, no hay por donde cogerla y es una crítica velada a esos cómics de Marvel donde se parodian las desproporciones gráficas, los pies ridículos y la intensidad de todas las historias. Personajes como Shasta, la montaña viviente o Flux eran algunos de sus miembros.

La patrulla condenada 4 El dibujo de todos estos números sigue corriendo a cargo salvo excepciones (algún número de Sean Phillips) de Richard Case, un autor que ya es difícil desasociar de esta etapa y que ha hecho realidad todas las locuras del escocés. El diseño del villano El Candelero, el número de la profundización en el subconsciente de Crazy Jane, o el de la evolución y pasado de Rebis son una absoluta delicia a los ojos y, si bien he dicho en alguna ocasión, es un dibujo que hoy día puede parecer algo anticuado, es un acierto total para contar lo que quiere el guionista.

El cierre es satisfactorio. Puede parecer que se le va a ir de las manos, sobre todo al comienzo de la historia de Dorothy Spinner en el que comienzan a sucederse hechos muy impactantes en un muy corto espacio de tiempo, y te deja con la sensación de que te vas a encontrar con un Serranazo en toda regla o que directamente se le va a ir de las manos. Pero nada más lejos de la realidad. Cierra la historia con el villano salido del subconsciente de Dorothy y dedica un número a dar un sitio a Crazy Jane. Para mí, visto en contexto toda la etapa, me parece el personaje mejor conseguido y con una evolución fascinante. Y eso sin explorar y dar sitio ni a la mitad de las identidades que se acumulan en su cabeza…

Hay que destacar también las fabulosas portadas realizadas por Brian Bolland para estos tomos recopilatorios. Si las portadas originales de gente como Simon Bisley (mi favorito) o Duncan Fegredo no son suficientes, el preciosista estilo limpio de Bolland es el contrapunto realista y proporcionado a una historia hiperbólica por todos lados.

En definitiva, La Patrulla Condenada 4. Planeta Amor.

La patrulla condenada 4 Un broche de oro para una etapa imprescindible. Aún corriendo el riesgo de repetirme en exceso, son unos cómics que exploran el terreno del surrealismo desde un punto de vista accesible, sin llegar a irse de las manos y con historias que en el fondo son accesibles para cualquier lector. Morrison nos plantea a un grupo tan excéntrico como cohesionado y unos personajes secundarios grotescos pero a los que acabas cogiendo cariño, como Danny la Calle, Kipling o Flex Mentallo. Una etapa que gracias a ECC podemos tener completa recopilada en cuatro tomos.

ECC Ediciones ha editado este Planeta Amor en un tomo de encuadernado cartoné, con 352 páginas a un precio de 32,50€. Contiene los números 54 a 63 de la serie original y el especial Doom Force #1.

Lo mejor: La obra no flojea en ningún momento, mantiene el tono intacto desde el primer número.

Lo peor: El poco partido que se le ha sacado a Crazy Jane, un personaje que tiene infinidad de posibilidades.

Para seguidores del mejor Morrison. Para adictos a la lisergia. Para aquellos que disfrutan de una buena historia surrealista, sin llegar a levantar los pies del suelo en ningún momento.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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