Reconozco que mi primera aproximación a la inmortal obra de Dante Alighieri fue en las viñetas de un tebeo de La Patrulla X, concretamente...

Reconozco que mi primera aproximación a la inmortal obra de Dante Alighieri fue en las viñetas de un tebeo de La Patrulla X, concretamente el X-Men Annual 4 titulado ‘El infierno de Rondador’ (1980). En España se publicó en el Especial Verano de 1989. En este tebeo, el alma de Rondador Nocturno es enviada a los infiernos, y sus compañeros de La Patrulla X, acompañados por el Dr. Extraño, tratan de rescatarle. Y en este viaje los mutantes atraviesan cada uno de los círculos del infierno, con su correspondiente descripción por parte del Señor de las Artes Místicas.

Este cómic, obra de un Chris Claremont inspirado y un joven John Romita Jr. en plena expansión, supuso, para el lector adolescente que era, una verdadera revelación. Había algo más aparte del clásico enfrentamiento a torta limpia del héroe contra el villano de turno. Algunas aventuras tenían un trasfondo místico, casi mitológico. El cómic y la literatura se rozaban las yemas de los dedos mirándose frente a frente.

Años después leí la obra de Dante en que se inspiraba dicho cómic: La Divina Comedia. Y la impresión fue muy distinta. Si bien el primer tercio, el Infierno, estaba repleto de descripciones de almas atormentadas, crueles castigos e historias de pecados y arrepentimientos, el Purgatorio resultaba bastante anodino en comparación. Y el Paraíso resultaba directamente aburrido. Recuerdo haber pasado las últimas páginas pensando “¿pero es que esto no se acaba nunca?”. De hecho, no debo ser el único que ha pensado esto, porque el Infierno de Dante es lo más recordado de la obra, e incluso ha dado origen al adjetivo “dantesco”.

Y años después vuelvo a acercarme a La Divina Comedia, esta vez en una adaptación hecha en Japón, con las características gráficas y narrativas del manga. Herder Editorial, al igual que hizo con Así Habló Zaratustra, ha publicado en España esta curiosa versión, que ya llega traducida directamente desde Japón, y en sentido de lectura occidental. Y, al igual que en el tomo anterior, se omite el nombre de los autores, haciendo referencia únicamente a la editorial japonesa, East Press.

Pese a la dificultad intrínseca de adaptar una obra literaria tan extensa como la que nos ocupa en un tomo de cerca de 200 páginas, el resultado es muy digno, transmitiéndonos las emociones y sentimientos del protagonista de manera directa, huyendo de la artificiosidad del texto original.

Es uno de esos tebeos cuya lectura se disfruta enormemente, sin poder decir exactamente por qué. No es sólo por el guion, ni por el dibujo, sino por la sensación general que acompaña al lector durante toda la lectura de la obra, de que se está frente a algo más grande que la propia vida. Un relato inmortal, adaptado a un formato más accesible para las nuevas generaciones de lectores, que gracias a estas ediciones de Herder pueden acercarse sin miedo a  grandes clásicos de la literatura universal.

Háganme caso y dénle una oportunidad. No se arrepentirán.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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