La Trilogía de Nueva York fue la primera novela de Paul Auster que leí, y probablemente mi favorita o, al menos, entre las tres... Reseña de La ciudad de Cristal, la novela gráfica

La ciudad de cristal La Trilogía de Nueva York fue la primera novela de Paul Auster que leí, y probablemente mi favorita o, al menos, entre las tres predilectas. Fue gracias a ella que me enganché al estilo del de Nueva Jersey, tan peculiar y reconocible. Cuando lo compré, dudé si comprar también esta adaptación a cómic que habían hecho Paul Karasik y David Mazzuchelli del primer relato incluido, La ciudad de Cristal, pero en su lugar, me lo leí en uno de los El Corte Inglés de Sevilla. Aprovechando que ahora Navona Gráfica se ha sumado a las editoriales que apuestan por la novela gráfica y ha reeditado este título, he vuelto a leérmelo, con el miedo de no tener tan fresca la novela. Pero tengo que reconocer que he disfrutado esta relectura como un enano. No solo porque no es lo mismo leer un libro/cómic en un pasillo de la sección de librería de unos grandes almacenes, sino porque he sabido apreciar mucho más de una obra con una idiosincrasia ya de por sí compleja.

La ciudad de cristal Ciudad de Cristal (sin el La que le han añadido aquí) es la primera parte de una trilogía con relatos independientes pero con bastante conexión en la temática y los protagonistas. Un relato con un recurso continuo al metalenguaje, con el propio Auster formando parte de la historia y conformando un cuento con múltiples capas de lectura y de narración. Cuando Art Spiegelman pensó en involucrar a grandes autores para que la novela gráfica cobrara algo de prestigio, acabó (con una historia más larga que se explica detalladamente en el prólogo de Spiegelman incluido en el cómic) con Paul Karasik y David Mazzuchelli adaptando este relato tan complejo. Esta adaptación supone una nueva capa a ese metalenguaje, que ahora iremos detallando.

La trama se centra en David Quinn, un escritor que tras la pérdida de su mujer e hijo, decide adoptar un seudónimo, entrando en una profunda crisis de personalidad y rozando el límite de la depresión. Un día, recibe una llamada preguntando por Paul Auster. Su interlocutor es una mujer que pretende encargarle la protección de su marido, un poeta con rasgos autistas por culpa del encierro en una habitación casi toda su infancia. Quinn acaba aceptando el caso, metiéndose de lleno en una investigación cada vez más misteriosa y casi saltando de una personalidad a otra hasta llegar a un punto en que le cueste saber quién es.

Al tener una fuerte carga simbólica y versar acerca de la identidad, se trata de un relato muy difícil de adaptar. La adaptación hecha por los dos autores no soy capaz de imaginarla mejor hecha, aunque por su complejidad he de decir que no es una obra fácil de leer, en ningún caso. Hay que enfrentarse a ella con mucha apertura de miras e intentando agarrarse a todo el simbolismo que contiene. Es una adaptación sumamente fiel, y aunque a algunos puntos no llegue, es capaz de explotar el recurso gráfico dando volumen a ciertos aspectos que en la novela no podían alcanzar. Por ejemplo, cuando conoce a Stillman, el poeta autista, en el libro es una secuencia muy simbólica, casi onírica. Aquí se muestra con una secuencia igualmente metafórica, con esos bocadillos que salen de la propia faringe del personaje y llevandonos a través de un viaje visual que representa la cueva en la que está encerrado Stillman por su enfermedad. Otro ejemplo, que viene muy a cuento, es cómo amplía las múltiples referencias que contiene la obra original. En el relato de Auster se alude al Paraíso Perdido de John Milton o a la Biblia. Con las escenas oníricas, Mazzuchelli nos lleva a esa cueva que puede hacernos pensar en La Caverna de Platón o esas escenas del barquero saliendo del agua que recuerdan al río Estigia que unía la Tierra con el Hades. Algo recurrente en la novela era ese niño que lloraba. Aquí también aparece, pero lo hace casi desdibujado, con un estilo muy rápido y hosco, lo mismo que pasa en la secuencia en la que se habla de esos niños salvajes que han crecido en aislamiento o en la que observa a los habitantes de la calle, esos vagabundos, prostitutas o artistas callejeros. Ahí también es un estilo más desdibujado.

Y no son los únicos recursos visuales: En el tramo final, en el que existe un riesgo hacia la despersonalización, el estilo va siendo menos detallado y limpio, incluso la estructura de la página se va perdiendo… O el simbolismo de la celda de gran parte de la novela. La novela gráfica está narrada en su mayoría en una estructura de página de 3×3 viñetas, que deja una sensación de reja formada por la calle de las viñetas. Pero esa estructura la vamos a ver recurrentemente en la obra: Rejas de cárcel, ventanales…Vamos a ver una y otra vez esa estructura de 9 huecos que simbolizan la cárcel en la que vive el protagonista. Una cárcel que se simboliza también desde un principio a través de escenas de levantar el ángulo de visión desde el detalle a un plano más general, con esas estructuras de ladrillos que se convierten en un laberinto aunque acaben siendo la huella de un dedo en una ventana.

La ciudad de cristal En definitiva, La Ciudad de Cristal.

Una novela gráfica apasionante, te hayas leído o no el relato de Auster. Un derroche de talento artístico para demostrar las posibilidades de este noveno arte, y dando buena cuenta de cómo se puede adaptar un relato cargado de simbolismo y rozando lo abstracto en grandes partes de él. Un relato que se convierte en una capa más: La novela gráfica que adapta ese relato, en el que el autor acaba formando parte de la historia de ese  escritor convertido en detective (y en personaje de una novela, en escritor de renombre, en vagabundo, en vacío…) que lee historias, que sigue a personajes, que no sabe qué es real y qué no… Súmale además la propia capa que supone el seguir la investigación. Como lector te llegas a poner en la piel del que investiga y te incluye dentro del relato.Una obra que, si consigues entrar en ella, te va a resultar tan apasionante como el relato original. Y si te gusta, ve a por más de Auster: El país de las últimas cosas (esta sí diría que es mi favorita), Brooklin Follies, Leviatán… Si sirve para que conozcas a este enorme escritor, bien ha merecido la pena.

La ciudad de cristal Navona Gráfica ha editado La Ciudad de Cristal en formato rústica con solapas, con 160 páginas en B/N a un precio de 17,50€. Espero y deseo que sea la primera de muchas incursiones de esta editorial en el terreno de la novela gráfica. Siempre es una gran noticia que cada vez más editoriales apuesten por el noveno arte.

Lo mejor: Las múltiples lecturas, los múltiples niveles, las múltiples referencias, … Tal vez sirva para permitirte conocer a Paul Auster, uno de los grandes escritores contemporáneos.

Lo peor: Algunos errores tipográficos de la edición. No son muchos, pero hay algún texto fuera de sitio y algunas letras juguetonas que han desaparecido en algún cuadro de texto.

Para fans de Paul Auster. Para aficionados al género detectivesco. Para amantes de historias en un límite continuo entre lo real y lo irreal.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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